El plano institucional del encuentro formalizó el traspaso de los mandos operativos del organismo de coordinación interprovincial. El mandatario entrerriano asumió la conducción de la estructura con la premisa de acelerar los proyectos de infraestructura binacional. Los tres jefes de Estado firmaron actas de intención para coordinar políticas públicas en materia de seguridad vial, salud y conectividad digital. Rogelio Frigerio asumió la presidencia pro témpore del bloque regional de manos de Martín Llaryora.
La postura económica de las tres provincias de la llanura pampeana se mantuvo firme en su histórico rechazo a la presión fiscal agropecuaria. Los equipos técnicos de las gobernaciones argumentaron que los derechos de exportación actúan como un ancla destructiva para la inversión tecnológica en el campo. Los mandatarios exigieron al Palacio de Hacienda un cronograma explícito de reducción de alícuotas para incentivar la siembra de la próxima campaña. Pullaro, Llaryora y Frigerio repudiaron las retenciones al agro como un castigo al desarrollo federal.
El segundo eje de la ofensiva interprovincial se concentró en la administración del estratégico corredor fluvial del Río de la Plata. Los gobernadores exigieron de forma unánime tener voz, voto y capacidad de auditoría en los pliegos de la futura licitación internacional de dragado. Advirtieron que las demoras en las obras de profundidad encarecen los fletes logísticos y restan competitividad a los puertos cerealeros locales. La Región Centro reclamó la participación activa en el control directo de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
Por su parte, el santafesino Maximiliano Pullaro hizo hincapié en la necesidad de coordinar los operativos de las fuerzas de seguridad provinciales. El mandatario litoraleño propuso la creación de una mesa de enlace policial permanente para combatir los delitos rurales y el narcotráfico interprovincial. El proyecto busca blindar las rutas comerciales que conectan los centros de acopio de Córdoba con los puertos exportadores del Gran Rosario. Los gobernadores acordaron un protocolo de fronteras seguras para proteger la producción regional.
El desenlace de esta cumbre de gobernadores dialoguistas añade un elemento de presión extra a las complejas negociaciones que el oficialismo mantiene en el Congreso. Con un bloque unificado de diputados y senadores que responden directamente a estas tres provincias, cualquier proyecto del Poder Ejecutivo deberá contar con su aval previo. La Región Centro demostró que la sustentabilidad de la macroeconomía nacional depende del motor productivo del interior profundo de la nación. La cohesión técnica de las tres provincias condiciona la agenda legislativa de la Casa Rosada.