El informe de opinión pública ratificó que el Conurbano profundo funciona como el escudo político más efectivo para la gestión de La Plata. Los intendentes de la tercera sección electoral aportaron los márgenes de aprobación más elevados para el esquema del gobernador. El fenómeno responde a la vigencia de la identidad partidaria y a la demanda de contención social frente al ajuste nacional. Kicillof se impuso en 21 de los 24 municipios analizados por la encuesta privada.
El contraste más agresivo de la muestra estadística se registró en el partido de Florencio Varela, conducido por el peronista Andrés Watson. En ese territorio, el mandatario bonaerense alcanzó su pico de aprobación con el 54,4% de imagen positiva individual. La cifra contrasta con el magro 23,4% que cosechó el líder libertario, abriendo una brecha de 31 puntos. Florencio Varela le otorgó la mayor ventaja a Kicillof en toda la provincia.
La tendencia favorable al oficialismo provincial se repitió con fuerza en el corazón del sur bonaerense y en La Matanza. En Almirante Brown, la medición arrojó un 50,7% para el gobernador contra un 27,9% del referente de La Libertad Avanza. En tanto, en Avellaneda la relación fue de 50,5% a 29,5% a favor del administrador de la provincia. Almirante Brown y Avellaneda blindaron el liderazgo del peronismo frente a la Casa Rosada.
Por el contrario, el esquema de pensamiento libertario encontró su zona de confort en los municipios con perfiles socioeconómicos más acomodados. Javier Milei retuvo sus mejores indicadores en los distritos costeros del norte, donde el voto antiperonista mantiene tradición histórica. El mandatario nacional logró imponerse de forma consecutiva en las comunas de San Isidro, Vicente López y Tigre. El Presidente concentró sus apoyos en la zona norte del Gran Buenos Aires.
El mejor desempeño relativo para el jefe de Estado nacional se localizó en la comuna administrada por Ramón Lanús. En San Isidro, Milei revirtió la tendencia general y cosechó una ventaja de 17,5 puntos porcentuales sobre el gobernador. Allí, el economista de La Plata registró su peor desempeño individual, cayendo a un piso del 25,3% de aceptación. San Isidro se consolidó como el principal bastión libertario dentro del mapa bonaerense.
El veredicto de las urnas para el lejano ciclo electoral dependerá de la capacidad de ambos líderes para perforar las fronteras territoriales actuales. Mientras el oficialismo nacional necesita hacer pie en la populosa tercera sección, la gobernación requiere recuperar peso en los sectores medios. Los números de la consultora privada anticipan que la provincia de Buenos Aires volverá a ser el teatro de operaciones central de la política. La paridad geográfica en el Gran Buenos Aires adelanta una transición de alta polarización.