El gobernador bonaerense modificó su tradicional postura de repliegue y decidió asumir un rol activo en la articulación de la Liga de Gobernadores. Su estrategia actual contempla un fuerte acercamiento hacia el sanjuanino Sergio Uñac para tender puentes sólidos con las provincias de la región de Cuyo. Este movimiento busca equilibrar el peso de las decisiones partidarias y restarle centralidad al cerrado debate del conurbano. El paso adelante de Kicillof y Uñac busca federalizar la estructura interna de la conducción justicialista.
Por otro lado, la escena cordobesa aporta una dinámica de renovación a la disputa nacional mediante la figura de Natalia de la Sota. La diputada consolidó su propia carrera de proyección nacional, mostrándose como una opción capaz de reconciliar al peronismo de la región central con la estructura nacional del PJ. Su discurso prioriza el perfil productivista, la defensa del federalismo fiscal y el diálogo institucional permanente con los sectores agroindustriales. La carrera de De la Sota reactiva el peso de Córdoba en el armado del peronismo del interior.
Las tensiones más profundas dentro del espacio opositor no responden a cuestiones de cartel, sino a severas discrepancias en materia macroeconómica. El ala ligada a los gobernadores propone un esquema basado en el superávit fiscal provincial, el desarrollo energético y el fomento agresivo de las exportaciones. En contraste, los sectores ligados al kirchnerismo duro insisten en priorizar la recuperación inmediata del mercado interno mediante subsidios directos. Las diferencias económicas sobre el rumbo del modelo traban la redacción de una plataforma técnica unificada.
Los armadores políticos del espacio coinciden en que la viabilidad del proyecto electoral dependerá del éxito de estas treguas programáticas regionales. El objetivo de mínima es evitar que las elecciones primarias se transformen en un terreno de dispersión irreversible que beneficie de forma directa al oficialismo. Por ello, la orden de los mandatarios provinciales es priorizar la unidad en sus distritos, postergando la discusión presidencial para una etapa posterior. La prioridad actual del peronismo es blindar los territorios antes de discutir candidaturas nacionales de fondo.
El mapa definitivo del justicialismo ingresará en una fase de definiciones críticas a medida que se acerque el cierre del año. La capacidad de resistencia de la provincia de Buenos Aires frente al ajuste nacional actuará como el principal termómetro político para medir la fortaleza del esquema de gobernadores. La sociedad demanda propuestas concretas de salida económica y el PJ busca demostrar que aprendió de los errores técnicos cometidos en sus gestiones anteriores. El peronismo busca reconvertirse en una alternativa de gestión confiable ante la opinión pública.