El management de Loma Negra expresó su sólida confianza respecto a un escenario de expansión de magnitudes históricas para el negocio de los materiales de la construcción. Los ejecutivos de la cementera líder fundamentan sus proyecciones en el impacto transversal que tendrán las inversiones asociadas al marco regulatorio del RIGI nacional. Para las autoridades corporativas, la puesta en marcha de las obras logísticas estratégicas compensará con creces la parálisis inicial que sufrió la obra pública tradicional.
El principal vector de aceleración de la demanda estará concentrado en la infraestructura de transporte para Vaca Muerta, donde se ejecutan ampliaciones de plantas de licuación y tendido de ductos. Estas megaestructuras energéticas demandarán millones de toneladas de hormigón elaborado y cemento especial de alta resistencia para consolidar las plataformas logísticas de exportación masiva. Loma Negra ya readecuó la capacidad operativa de sus plantas fabriles para garantizar el abastecimiento continuo de fluidos y materiales estructurales en la Cuenca Neuquina.
Paralelamente, los desarrollos de la minería de litio y cobre en las provincias de la región del NOA y San Juan aportarán un flujo de demanda complementario. Los proyectos mineros que adhirieron formalmente al régimen federal contemplan la construcción de extensas plantas de procesamiento, caminos de alta montaña y campamentos mineros de gran envergadura. La reactivación de estas obras de ingeniería civil pesada traccionará el consumo de las cementeras locales, federalizando los beneficios del repunte de la actividad manufacturera.
En el plano financiero y corporativo, la expectativa de un incremento sostenido en los despachos generó una reacción alcista en las acciones corporativas de la empresa en la Bolsa de Comercio. Los analistas del mercado bursátil consideran que el sector de los materiales básicos funciona como el primer indicador temprano del rebote macroeconómico general. La consolidación de un horizonte de contratos de provisión plurianuales mejorará sustancialmente los ratios de rentabilidad neta y los niveles de apalancamiento de la firma cementera.
La previsión de la compañía coincide con el clima de optimismo que empieza a consolidarse entre las grandes constructoras nucleadas en la Cámara Argentina de la Construcción. El sector privado asume el desafío de liderar el financiamiento de los proyectos viales y logísticos mediante esquemas asociativos con los operadores energéticos mundiales. Con el andamiaje del RIGI plenamente operativo, la cadena de valor de la construcción apuesta a un ciclo de superávit industrial sustentado en la modernización de la infraestructura del país.