El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, tomó distancia públicamente de las declaraciones de su par riojano, Ricardo Quintela. El mandatario de La Rioja había advertido que el peronismo volverá a nacionalizar y expropiar empresas si regresa al poder. Desde el entorno del mandatario bonaerense salieron a aclarar de inmediato que esas definiciones extremas no los representan en absoluto.
En La Plata argumentaron que la gestión provincial no realizó ninguna expropiación en siete años, calificando los dichos de Quintela como una bravuconada ajena a su propia línea política. La movida de Kicillof buscó frenar el impacto negativo de las declaraciones en el sector empresarial e inversor. Sin embargo, el distanciamiento expuso las profundas fracturas del justicialismo en el armado electoral rumbo a las próximas presidenciales.
La Casa Rosada no tardó en intervenir y aprovechó la interna para golpear a Kicillof con dureza. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, utilizó sus redes sociales para contestarle directamente al mandatario bonaerense. El jefe del Palacio de Hacienda ironizó diciendo que las advertencias sobre estatizaciones no representan a Kicillof, sino que directamente lo describen a la perfección.
El contraataque del funcionario nacional apuntó al rol del gobernador como responsable de millonarios juicios por expropiaciones pasadas. Caputo le recordó su gestión como ministro de Economía de la Nación, período en el cual impulsó la estatización irregular de la petrolera YPF. La administración libertaria remarcó que el país todavía está lidiando con los enormes costos judiciales en tribunales internacionales debido a esas políticas de intervención estatal.
La confrontación verbal escaló en la Cámara de Agentes de Bolsa, donde el ministro redobló sus críticas. Caputo tildó al mandatario bonaerense de degenerado fiscal que solo sabe financiar el déficit con emisión monetaria. El titular de Hacienda le sugirió de forma irónica que se retire de la función pública, afirmando que bajo el nuevo marco legal económico nadie le prestará fondos a su administración provincial.
La disputa le permitió al Gobierno nacional reflotar con fuerza el discurso en torno al denominado riesgo kuka. El oficialismo utiliza el concepto para justificar ante los mercados por qué el riesgo país mantiene un piso preventivo debido a la incertidumbre electoral. Desde la perspectiva oficial, la combinación de amenazas de expropiación y disputas internas del peronismo convalida la necesidad de blindar las reformas de desregulación económica en el Congreso.