La reactivación de los contratos de obra pública en el pulmón verde platense encendió las alarmas comunitarias debido a los severos perjuicios urbanísticos que el proyecto del Palacio Municipal provocará en la vida cotidiana de la zona. Las asambleas de vecinos autoconvocados manifestaron que la gestión de Julio Alak impone una modernización inconsulta que alterará irreversiblemente el diseño original del parque e incrementará los cuellos de botella del tránsito vehicular periférico. Para los residentes del barrio, el millonario desembolso estatal representa un gasto superfluo ante las urgencias de bacheo que sufren las delegaciones locales.
El pilar del reclamo de las agrupaciones ecologistas y de fomento barrial se sostiene sobre la sistemática mutilación y extracción de ejemplares arbóreos históricos indispensables para amortiguar la contaminación sonora céntrica. Los especialistas de las facultades locales advierten que el Municipio prescindió de convocar a audiencias públicas obligatorias, eludiendo las normativas ambientales básicas que protegen los trazados fundacionales de la ciudad de La Plata. Esta falta de transparencia administrativa agrava la profunda desconfianza de los comerciantes minoristas damnificados por los desvíos del transporte público de pasajeros.
En los despachos de la secretaría de planeamiento urbano comunal justificaron el fenomenal incremento del cincuenta y cuatro por ciento en los costos argumentando los lógicos desfasajes inflacionarios acumulados desde el llamado a licitación inicial. Cerca del intendente peronista remarcan que las obras de infraestructura hidráulica complementarias son indispensables para mitigar las inundaciones pluviales recurrentes que afectan de forma sistemática a los frentistas del casco urbano. Desde el oficialismo insisten en que los trabajos revalorizarán el patrimonio inmobiliario regional y generarán puestos de trabajo genuinos en la construcción civil local.
Por su parte, los bloques opositores en el Concejo Deliberante platense preparan una batería de pedidos de informes técnicos urgentes para obligar al Ejecutivo municipal a exhibir los certificados de aptitud correspondientes. Los concejales opositores denuncian que la fortaleza fiscal que pregona el alakismo se diluye en rediseños cosméticos de altísimo costo económico y dudosa prioridad urbana en desmedro de la periferia abandonada. Las sospechas de direccionamiento en las adjudicaciones corporativas de las empresas contratistas dominan el debate legislativo de las comisiones de seguimiento de servicios públicos.
Con las máquinas viales listas para ingresar de forma definitiva al predio en disputa, las asambleas vecinales organizan guardias permanentes y abrazos solidarios al parque para intentar frenar el avance de las topadoras oficiales. El conflicto institucional y social en la capital de Buenos Aires ingresa así en una fase de extrema tensión judicial, donde los frentistas evalúan interponer recursos de amparo urgentes ante los tribunales provinciales para frenar un proyecto de fomento que prioriza el hormigón por sobre el arbolado público urbano y el ecosistema de la región.