La carrera de cara a la renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) y la definición de candidaturas para el año que viene sumó un giro táctico de altísimo impacto institucional. El senador nacional y precandidato presidencial confirmado, Sergio Uñac, concretó un fuerte acercamiento político al kirchnerismo, alterando el libreto de moderación federal que venía exhibiendo en sus recorridas por la región de Cuyo. El dirigente sanjuanino mantuvo una prolongada reunión a puertas cerradas con la senadora nacional mendocina Anabel Fernández Sagasti, una de las espadas legislativas más orgánicas y cercanas a la conducción de Cristina Kirchner.
El sorpresivo movimiento del exgobernador sanjuanino sacudió el tablero interno de las provincias, donde los mandatarios locales ensayan estrategias de diferenciación frente al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Al sentarse a negociar con la terminal mendocina de La Cámpora, Uñac busca edificar un puente de entendimiento con el ala dura del movimiento para dotar de volumen político a sus aspiraciones presidenciales. La jugada demuestra que el sanjuanino comprende que cualquier intento de reorganización partidaria nacional requiere, obligatoriamente, contar con el aval o la neutralidad del piso de votos que retiene el kirchnerismo en los grandes conglomerados urbanos.
Para la mesa de conducción del Instituto Patria, la sintonía fina con el precandidato cuyano representa una valiosa oportunidad para romper el aislamiento político y responder a la contraofensiva de los sectores renovadores. El acercamiento de Uñac se produce de manera simultánea a las negociaciones subterráneas en la provincia de Buenos Aires, donde el camporismo presiona al gobernador Axel Kicillof bajo la fórmula de "Reelección de intendentes más Cristina Libre". Al sumar a un cacique tradicional del interior a su esquema de interlocución, el sector de Máximo Kirchner demuestra que conserva plena capacidad para incidir en el armado de listas federales, bloqueando los intentos de jubilación anticipada.
Como era de esperarse, el chispazo de la reunión bilateral generó fuertes recelos y pases de factura entre las filas del peronismo tradicional de Mendoza y San Juan. Dirigentes territoriales que responden a los intendentes del sur mendocino manifestaron de forma subterránea su profunda preocupación por este repentino cambio de coordenadas ideológicas. Los sectores que promueven una renovación partidaria basada en las economías regionales temen que quedar pegados de forma exclusiva a las consignas de victimización judicial y lawfare termine licuando la capacidad de Uñac para interpelar al votante independiente y a las clases medias productivas de las provincias.
Al evaluar el impacto legislativo de este acuerdo, las espadas políticas del oficialismo nacional en el Senado ya se mantienen en alerta máxima ante posibles bloqueos en el recinto. Los senadores de La Libertad Avanza y el PRO leen que la consolidación de este bloque opositor unificado amenaza la sustentabilidad parlamentaria de las reformas de desregulación que impulsa la Casa Rosada, como los cambios a la Ley de Tierras que defienden Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger. La alianza táctica de los legisladores cuyanos podría funcionar como un potente dique de contención contra el pliego de incentivos cambiarios y fiscales del Gobierno central.
En conclusión, la gira presidencial de Sergio Uñac abandonó su sesgo puramente institucional para sumergirse de lleno en la ingeniería de la guerra fría justicialista. La velocidad con la que el sanjuanino logre coordinar sus reclamos por el ahogo fiscal a las provincias con la resistencia judicial del kirchnerismo dictará la viabilidad de su postulación de cara al armado electoral. Las próximas semanas serán determinantes para observar si este giro hacia el ala dura le permite consolidar una estructura de alcance nacional o si la polarización total de la grieta termina licuando sus intenciones de liderar una tercera vía con tonada federal.