La obra de infraestructura energética más ambiciosa y determinante para la balanza comercial de la República Argentina ingresó formalmente en su cuenta regresiva operativa. El consorcio liderado por la petrolera de bandera estatal YPF confirmó de forma oficial que el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) superó el 70% de avance físico. El tendido del megaoleoducto que unirá la cuenca neuquina con el litoral rionegrino y el montaje de las terminales costeras marchan a paso firme, consolidándose como la llave indispensable para multiplicar la producción no convencional del país.
El cronograma técnico diseñado por las áreas de ingeniería corporativa prevé hitos cruciales para el funcionamiento del sistema en los próximos meses. Las empresas operadoras de la cuenca planificaron iniciar las pruebas de llenado del ducto hacia el fin de este año, inyectando el primer crudo neuquino para verificar la estanqueidad y presión de la traza de 437 kilómetros. El objetivo de este testeo es estabilizar el flujo de transporte terrestre antes de habilitar la carga marítima profunda, uniendo la cabecera rionegrina de Allen con las playas de almacenamiento australes.
La confirmación más esperada por los inversores internacionales se concentra en la fecha exacta en la que se despachará el primer buque carguero al exterior. De no mediar imprevistos climáticos, la primera exportación de petróleo desde Punta Colorada se concretará a inicios de 2027, proyectando las primeras operaciones comerciales fuertes para el mes de enero. La habilitación de esta terminal portuaria en aguas rionegrinas modificará por completo la fisonomía logística del Cono Sur, permitiendo que la Argentina abastezca de forma directa a las refinerías de Europa y Estados Unidos.
Para cumplir con este exigente esquema temporal, las cuadrillas operativas ya finalizaron tareas estructurales clave en el Golfo San Matías. Las empresas subcontratadas completaron con éxito la instalación offshore de las cadenas y anclas de amarre destinadas a fijar las futuras monoboyas de carga de crudo. Asimismo, las contratistas civiles avanzan a contrarreloj en el ejido de Sierra Grande con el montaje de los imponentes megatanques de almacenamiento de la planta terrestre, estructuras que ya lucen sus modernos domos geodésicos superiores.
El financiamiento y la puesta en marcha de este sistema de evacuación de 3.000 millones de dólares transformará las escalas de comercialización de la industria. El plan corporativo establece una primera fase operativa orientada a despachar barcos de gran porte, para luego alcanzar una capacidad de 390.000 barriles diarios a mediados de 2027. Hacia el año 2028, con la totalidad de las estaciones de bombeo operando al límite de potencia, el puerto rionegrino exportará un techo máximo sostenido de 550.000 barriles por jornada.
El éxito de la megaobra representa un verdadero alivio para los cuellos de botella de transporte que hoy saturan los sistemas operados por Oldelval hacia Bahía Blanca. Con el VMOS en pleno régimen comercial, la cuenca neuquina duplicará su capacidad actual de evacuación, dándole previsibilidad legal y física a los masivos planes de perforación de las petroleras privadas. El subsuelo de Vaca Muerta consolida así su camino definitivo hacia el mercado global, convirtiendo a la provincia de Río Negro en el principal polo exportador energético de la Patagonia.