La carrera por la sucesión presidencial del año que viene comenzó a mover sus fichas de manera anticipada en la región de Cuyo. El senador nacional y exgobernador de San Juan, Sergio Uñac, concretó una intensa visita política a la provincia de Mendoza con el claro objetivo de instalar su precandidatura de cara a 2027. En una serie de encuentros clave, el dirigente sanjuanino dejó en claro que la reconstrucción del Partido Justicialista (PJ) requiere obligatoriamente de una mirada federal que logre romper con el histórico centralismo porteño.
Durante sus declaraciones a los medios mendocinos, el legislador remarcó que las decisiones estratégicas de la Argentina no pueden seguir tomándose exclusivamente desde las oficinas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En este sentido, sentenció con firmeza que el próximo mandatario debe comprender las asimetrías geográficas y productivas que condicionan el desarrollo del territorio nacional. Para el dirigente, recorrer los pueblos y escuchar de primera mano a los sectores industriales es el único camino viable para confeccionar un diagnóstico económico certero.
La agenda de trabajo en suelo mendocino fue minuciosamente diseñada para exhibir una fuerte vocación de unidad y esquivar las feroces internas locales que arrastra el peronismo. Uñac mantuvo reuniones de alto perfil institucional con las principales referencias de las distintas tribus partidarias de la provincia vecina. El sanjuanino conversó amigablemente con la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti —vinculada al kirchnerismo—, como así también con el intendente de San Rafael, Omar Félix, y el histórico dirigente Celso Jaque, mostrando un rol transversal en el armado.
Más allá del plano estrictamente partidario, el posicionamiento electoral del precandidato incluyó un fuerte eje vinculado a la actividad comercial y las economías regionales. Uñac asistió a la sede de la Federación Económica de Mendoza (FEM), donde conversó con las cámaras empresariales sobre la situación crítica que atraviesan los productores cuyanos. En ese ámbito, el senador diferenció sus propuestas de la gestión libertaria actual, manifestando su preocupación por la desregulación indiscriminada que asfixia a las pequeñas y medianas empresas.
Al evaluar el rumbo macroeconómico planteado por la Casa Rosada, el exmandatario sanjuanino exhibió una postura moderada pero sumamente crítica respecto a las consecuencias sociales. Si bien defendió la necesidad de sostener el equilibrio fiscal y aplacar el flagelo inflacionario, advirtió que no es sostenible lograrlo mediante la destrucción del consumo. El legislador condenó de forma tajante la apertura indiscriminada de importaciones, argumentando que este mecanismo desprotege la manufactura local y arriesga miles de puestos de trabajo genuinos.
Finalmente, de cara a la reorganización institucional del Justicialismo a nivel nacional, el senador sanjuanino se plantó frente a las metodologías del pasado. Aseguró con convicción que la nueva conducción debe surgir del voto directo, descartando cualquier tipo de designación a dedo o acuerdos a puertas cerradas entre pocos dirigentes. Su visita a Mendoza reafirma que el peronismo del interior busca ganar centralidad y disputarle el liderazgo del espacio a los armados tradicionales del Área Metropolitana de Buenos Aires.