Vaca Muerta marcó un nuevo récord de fractura y YPF sostuvo 203 horas continuas en Bandurria - Política y Medios
21-07-2026 - Edición Nº6745

VACA MUERTA

Vaca Muerta marcó un nuevo récord de fractura y YPF sostuvo 203 horas continuas en Bandurria

10:40 |Junio cerró con 2.760 etapas de fractura, el mayor nivel mensual de la historia del no convencional. La formación neuquina consolida su posición como motor de la producción de petróleo del país.

Vaca Muerta volvió a batir su propio récord y confirmó su rol de motor energético del país. Durante junio se registraron 2.760 etapas de fractura en la formación neuquina, el mayor nivel mensual desde el inicio del desarrollo no convencional, con una suba del 11,1% respecto del mes anterior. La actividad de la formación neuquina se convirtió en uno de los pocos indicadores que crece de manera sostenida y a contramano del pulso general de la economía. El dato ratifica el potencial del yacimiento.

YPF concentró aproximadamente la mitad de esa actividad, con 1.392 etapas de fractura en el mes, y sumó un hito operativo que llamó la atención de la industria. Entre el 2 y el 11 de julio, la petrolera completó 203 horas continuas de fractura hidráulica en el bloque Bandurria, un período durante el cual llevó a cabo 86 etapas monitoreadas desde su centro de inteligencia en tiempo real. La marca operativa muestra el grado de sofisticación tecnológica que alcanzó la explotación no convencional en la Argentina. El récord de continuidad es un indicador de eficiencia en la operación.

El desempeño de Vaca Muerta se traduce en los números de producción. En mayo, la Argentina alcanzó una producción de petróleo récord de 903.700 barriles diarios de crudo, con un crecimiento cercano al 20% interanual, y la formación neuquina representó el 70% de la producción total de crudo del país. Vaca Muerta ya no es una promesa a futuro: es el sostén concreto de la producción petrolera argentina en el presente. La dependencia del yacimiento respecto del total nacional no deja de crecer.

Las proyecciones del sector son ambiciosas. El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo recientemente que el país podría alcanzar el umbral del millón de barriles diarios antes de que finalice 2026, un salto que ubicaría a la Argentina en un lugar destacado entre los productores de la región. Ese horizonte, de concretarse, transformaría la matriz exportadora del país y su balance de divisas. La meta, sin embargo, deberá enfrentar el contraste entre el discurso corporativo y la ejecución concreta.

El potencial del recurso convive con interrogantes sobre la gestión y la infraestructura necesaria para sostener el ritmo. La expansión de la producción depende de inversiones en ductos, capacidad de evacuación y acceso a mercados de exportación, factores que no siempre acompañan la velocidad del desarrollo en boca de pozo. El desafío de Vaca Muerta ya no es producir, sino garantizar que esa producción encuentre por dónde salir hacia el mundo. La logística se transformó en el cuello de botella del crecimiento.

El crecimiento del no convencional también plantea preguntas sobre la sostenibilidad del modelo en un contexto internacional volátil. La rentabilidad de la actividad depende del precio del crudo en los mercados globales, y una caída sostenida podría enfriar el ritmo de inversión que hoy impulsa los récords. Los números históricos de junio y julio se apoyan en un escenario de precios que no está garantizado hacia adelante. La formación neuquina es fuerte, pero no inmune a los vaivenes del mercado.

Para la economía argentina, el desarrollo de Vaca Muerta representa una de las principales apuestas para revertir la histórica escasez de dólares. El aumento de la producción y de las exportaciones de energía puede convertirse en una fuente genuina de divisas, un objetivo que atraviesa a gobiernos de distinto signo político. El yacimiento neuquino es hoy la carta más sólida del país para equilibrar sus cuentas externas en el mediano plazo. Esa expectativa recae sobre la continuidad de los récords.

Con la fractura en su nivel más alto de la historia y la producción de crudo en máximos, Vaca Muerta consolida su lugar como el activo energético más valioso del país. El recurso está a la altura de las expectativas; el interrogante, como siempre, es si la infraestructura, la inversión y la gestión sabrán acompañar el ritmo que impone el subsuelo neuquino. Los próximos meses pondrán a prueba esa ecuación.

NEWSLETTER

Suscribite a nuestro boletín de noticias