Jorge Macri eliminó 359 cargos gerenciales y dejó la planta porteña en su nivel más bajo en diez años - Política y Medios
21-07-2026 - Edición Nº6745

CABA

Jorge Macri eliminó 359 cargos gerenciales y dejó la planta porteña en su nivel más bajo en diez años

16:20 |El jefe de Gobierno recortó más del 20% de la estructura jerárquica. Desde su asunción acumula la supresión de 8.954 puestos, una reducción del 15% del personal total de la Ciudad.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció la eliminación de 359 cargos gerenciales, una medida que representa más del 20% de la estructura jerárquica y que deja a la administración porteña con la planta de personal más baja de la última década. El recorte se inscribe en un proceso de reforma del Estado con el que Jorge Macri busca mostrar gestión propia en sintonía con el clima de época de la motosierra. El anuncio llega en un año en el que el jefe de Gobierno apuesta a consolidar su perfil de administrador.

Según informó la administración porteña, desde que Jorge Macri asumió al frente del Ejecutivo local la reducción acumulada asciende a 8.954 puestos, lo que equivale a una baja del 15% del personal total de la Ciudad. La eliminación de los cargos gerenciales apunta específicamente a la cúpula de la estructura, donde se concentran los puestos de mayor jerarquía y de mayor costo. La decisión combina un mensaje de austeridad con una señal política: el jefe de Gobierno quiere exhibir que la reforma del Estado también se hace en el distrito más rico del país. El recorte se presenta como una muestra de eficiencia administrativa.

La medida se integra a una batería de iniciativas de gestión que Jorge Macri viene desplegando en busca de posicionamiento. El plan oficial contempla obras de infraestructura, modernización de autopistas, avances en la red de subterráneos y la construcción de nuevos pasos bajo nivel, en una agenda que el oficialismo porteño presenta como la de una ciudad en transformación. La reducción de la planta estatal funciona como la contracara de esa agenda de obras: menos estructura administrativa, más inversión visible en la calle. El jefe de Gobierno intenta que ambas líneas refuercen su relato de eficiencia.

El recorte porteño dialoga, inevitablemente, con la política de ajuste que impulsa el Gobierno nacional. La reforma del Estado, la reducción de la planta de personal y el discurso de la austeridad son banderas que el mileísmo instaló en el centro de la escena, y que la administración de Jorge Macri adopta en su propia jurisdicción. La Ciudad se sube a la ola desreguladora sin resignar autonomía: aplica la lógica del ajuste, pero la presenta como marca de gestión local. El vínculo entre el jefe de Gobierno y la Casa Rosada, atravesado por acercamientos y distancias, se juega también en este terreno.

La relación entre Jorge Macri y el oficialismo nacional viene oscilando entre la cooperación y la disputa. El jefe de Gobierno reclama que la deuda que la Nación mantiene con la Ciudad por la coparticipación se incluya en el Presupuesto, un pleito que arrastra desde hace años y que tensiona el vínculo con la Casa Rosada. Al mismo tiempo, en el Gobierno nacional admiten que no le cierran la puerta a un eventual acuerdo electoral en el distrito. El recorte de cargos, en ese contexto, también es una carta de presentación: Jorge Macri se muestra alineado con la agenda del ajuste mientras negocia su lugar en el tablero. La gestión y la política se entrelazan en cada anuncio.

Desde la oposición porteña, referentes vienen advirtiendo que la reducción de la estructura estatal no puede hacerse a costa de la calidad de los servicios que presta la Ciudad, y reclaman precisiones sobre qué áreas se ven afectadas por la supresión de cargos. El interrogante que plantean es si el recorte responde a un criterio de eficiencia real o a la necesidad de exhibir números que sintonicen con el clima nacional. El debate de fondo es el de siempre: dónde termina la búsqueda de eficiencia y dónde empieza el vaciamiento de capacidades estatales. La respuesta dependerá del impacto concreto en la administración.

El anuncio se produce en un año políticamente sensible, en el que Jorge Macri busca fortalecer su gestión de cara a los desafíos electorales que se avecinan. Mostrar una planta estatal reducida y una agenda de obras en marcha forma parte de la estrategia con la que el jefe de Gobierno intenta diferenciarse y, a la vez, mantenerse en sintonía con el humor social. En la Ciudad, la reforma del Estado se convirtió en una vidriera política tanto como en una decisión administrativa. El resultado se medirá en la gestión cotidiana.

Con la planta en su nivel más bajo en diez años y una agenda de obras en despliegue, el Gobierno porteño busca consolidar un modelo de gestión que combine ajuste estructural y presencia en la calle. Jorge Macri apuesta a que la fotografía de un Estado más chico y una ciudad en obra le rinda políticamente, en un año en el que cada distrito mide su lugar frente al Gobierno nacional. El recorte de cargos es, por ahora, el capítulo más reciente de esa apuesta.

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