El pacto rural del oficialismo: Milei y Sturzenegger consolidan su alianza con los grandes terratenientes del país - Política y Medios
21-07-2026 - Edición Nº6745

EL PODER DE LA TIERRA

El pacto rural del oficialismo: Milei y Sturzenegger consolidan su alianza con los grandes terratenientes del país

10:32 |La profunda transformación del entramado legal y económico que impulsa el Poder Ejecutivo nacional comenzó a develar sus beneficiarios más estructurales en el sector productivo argentino. Detrás de los discursos de desregulación de mercados y simplificación burocrática, el presidente Javier Milei y su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, estructuraron un sólido canal de sintonía con el círculo rojo agropecuario. Los perfiles de poder que trazan las últimas normativas y decretos de la Casa Rosada exponen una alianza estratégica de largo plazo con los sectores tradicionales de la tenencia de la tierra, reconfigurando el mapa de la propiedad rural en el país [f: 1].

La punta de lanza de este reordenamiento normativo se corporizó en el desmantelamiento total de las restricciones que pesaban sobre la adquisición de campos por parte de capitales extranjeros. La derogación de la Ley de Tierras, planificada minuciosamente desde el búnker de Sturzenegger, eliminó los topes de hectáreas que un ciudadano o corporación transnacional podía poseer en territorio argentino. Esta medida de desregulación absoluta fue recibida con beneplácito por las grandes dinastías terratenientes y los fondos de inversión, quienes ven en la liberalización una herramienta clave para potenciar el valor de sus activos inmobiliarios rurales sin la molesta intervención de los organismos de control estatal.

El segundo pilar que cimenta el romance político entre la cúpula libertaria y los dueños de la tierra se traduce en las reformas de fondo aplicadas al Código Civil y Comercial. Las modificaciones regulatorias orientadas a flexibilizar los contratos de arrendamiento y la liberalización total de los cánones locativos desequilibraron de forma drástica las mesas de negociación rural. Las corporaciones agropecuarias y los grandes propietarios pasaron a contar con plena libertad para imponer condiciones de alquiler en moneda extranjera, una potestad jurídica que asfixia el margen de subsistencia de las cooperativas agrarias y los pequeños arrendatarios del interior bonaerense.

En el plano discursivo, el sesgo oficialista intenta matizar estas prebendas corporativas presentándolas como parte de una cruzada global contra el intervencionismo estatal de las décadas previas. El relato de Balcarce 50 sostiene que la única vía sustentable para maximizar la producción agraria consiste en garantizar la inviolabilidad absoluta del derecho de propiedad privada y desarmar el andamiaje impositivo extrapampeano. Sin embargo, las organizaciones campesinas y los sectores vinculados a la agricultura familiar denuncian que este modelo promueve una concentración de la riqueza agraria sin precedentes, vaciando de forma paulatina las comunidades rurales en beneficio de las multinacionales extractivas.

La encrucijada del programa desregulador expone además un fuerte contrapunto respecto a la histórica promesa de la cúpula libertaria de eliminar de forma inmediata los derechos de exportación. A pesar de los reclamos corporativos de la Sociedad Rural y de las confederaciones del campo, el Palacio de Hacienda mantiene pisada la baja de las retenciones a los granos para sostener el equilibrio de las cuentas públicas nacionales. Esta contradicción tributaria genera tensiones cíclicas en las bases agropecuarias, pero la cúpula de los grandes propietarios prefiere tolerar las exacciones fiscales temporales a cambio de retener los beneficios permanentes de la reforma de tierras.

Con las planillas de transferencias de inmuebles rurales exhibiendo un fuerte dinamismo comercial de cara al cierre de este ciclo operativo, el nuevo perfil del agro argentino consolida sus bases jurídicas. La sociedad política entre el ala teórica de la desregulación y las familias tradicionales del establishment rural traza un sendero de difícil retorno para la matriz productiva de las provincias. Mientras los márgenes de rentabilidad de las pymes agrarias continúan bajo máxima presión por los costos logísticos, queda demostrado que las reformas estructurales de Sturzenegger y Milei terminaron blindando las prerrogativas de los actores más concentrados del campo argentino.

NEWSLETTER

Suscribite a nuestro boletín de noticias