El espíritu de la normativa surge como una respuesta directa a las asimetrías de costos que asfixian cotidianamente a los productores alejados de los grandes puertos de exportación. El legislador sanjuanino argumentó que las cadenas de valor extra-pampeanas, como la vitivinicultura, la olivicultura, la fruticultura y el tabaco, enfrentan desafíos estructurales severos en materia de fletes y tarifas. Al adquirir el estatus de sector estratégico, el Estado nacional quedaría facultado para diseñar programas de fomento específicos, subsidios al transporte de carga y líneas de crédito blando destinadas a la modernización tecnológica de los cultivos.
Uno de los ejes más significativos del articulado radica en la creación de incentivos fiscales permanentes para amortiguar la presión tributaria sobre el empleo registrado en las provincias. El proyecto contempla esquemas de diferenciación en las contribuciones patronales, buscando premiar de forma directa a quienes generan mano de obra genuina y sostienen los puestos de trabajo en contextos de alta volatilidad macroeconómica. Para los equipos técnicos que asesoraron en la redacción de la ley, blindar estos puestos laborales resulta indispensable para frenar las corrientes migratorias internas hacia los ya saturados cordones urbanos de las capitales.
En el plano político, la iniciativa del exgobernador cuyano busca forzar una discusión transversal que logre romper la histórica lógica centralista que domina las decisiones del Palacio de Hacienda. El proyecto ingresará formalmente por la Comisión de Economías Regionales del Senado, donde el legislador confía en articular consensos sólidos con bloques opositores y provinciales que comparten las mismas urgencias productivas en sus terruños. La meta política es construir una mayoría robusta que obligue al oficialismo libertario a debatir el financiamiento del desarrollo productivo civil, en contraposición con las políticas de estricto ajuste fiscal.
Las diferentes cámaras empresariales y confederaciones del sector agroindustrial del interior del país manifestaron de inmediato su respaldo al texto del proyecto de ley. Los dirigentes rurales coinciden en que la falta de una política de Estado unificada condena a las actividades regionales a un estado de subsistencia cíclico que frena el ingreso potencial de divisas. Advierten que, mientras el foco de la agenda pública se concentra exclusivamente en el complejo de la pampa húmeda y el sector minero, el entramado de las economías extrapampeanas representa el verdadero motor social de decenas de municipios argentinos.
Con el tratamiento legislativo en sus etapas iniciales, el futuro de la ley dependerá de la capacidad de la oposición para instalar el debate en el recinto ordinario de sesiones. La propuesta de Uñac asoma en un momento crucial de la discusión económica del país, donde la reactivación del consumo interno y el perfil exportador pautan las principales demandas sectoriales. De cara al mediano plazo, el derrotero parlamentario de este expediente servirá para medir si el arco político está dispuesto a pasar de los discursos federales a conceder beneficios y recursos reales al interior profundo.