La petrolera controlada por el Estado nacional, YPF, dio el puntapié inicial para la concreción de una de las obras de infraestructura energética más ambiciosas de la historia del país al lanzar la licitación para la compra de los caños del gasoducto que unirá la cuenca neuquina con la costa rionegrina. El tendido, diseñado para transportar la producción fluida desde el yacimiento no convencional de Vaca Muerta hasta la futura planta de licuefacción en Sierra Grande, demandará una inversión multimillonaria en acero de alta resistencia y especificaciones técnicas de vanguardia.
La apertura del pliego de condiciones técnicas representa un escenario de negocios inmejorable para el Grupo Techint, la corporación multinacional que lidera el mercado local de tubos sin costura a través de su subsidiaria Tenaris. Los analistas del sector hidrocarburífero coinciden en señalar que, por capacidad instalada, antecedentes logísticos y disponibilidad de laminación, el conglomerado de Paolo Rocca corre con una ventaja competitiva fenomenal para quedarse con el contrato de provisión de las tuberías frente a los competidores de origen chino y brasileño.
La megaobra del gasoducto constituye la columna vertebral del proyecto de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) que la conducción de YPF impulsa de forma prioritaria bajo el amparo de los beneficios impositivos y aduaneros del nuevo Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). El trazado de la línea de alta presión atravesará cientos de kilómetros de geografía patagónica, requiriendo un flujo logístico constante para el traslado y posterior acopio de los tubos antes del inicio de las tareas de zanjeo y soldadura en el terreno.
Desde los despachos de la gobernación de Río Negro y del Palacio de Hacienda nacional siguen con extrema atención el avance del proceso licitatorio, conscientes de que los plazos de adjudicación resultan críticos para cumplir con las metas de exportación fijadas para el cierre de la década. La puesta en marcha de los frentes de obra civil promete generar miles de puestos de trabajo genuinos en la región, dinamizando el mercado de servicios petroleros y traccionando inversiones complementarias en las terminales portuarias de Punta Colorada.
La definición de este tramo contractual abrirá el camino para las posteriores compulsas orientadas a la selección de las empresas constructoras que ejecutarán el tendido real de los ductos por el desierto patagónico. Con Wall Street monitoreando la capacidad del país para estructurar financiamiento privado genuino de largo plazo, YPF busca enviar una fuerte señal de previsibilidad operativa al mercado corporativo global, transformando la riqueza hidrocarburífera subterránea en una fuente estable y permanente de divisas para el Banco Central.