La profunda recesión económica y la pérdida del poder adquisitivo de la población se cobraron una nueva víctima en el entramado agroindustrial de la provincia de Buenos Aires. Una reconocida firma del sector avícola formalizó ante las autoridades laborales la decisión de parar por completo su producción, argumentando una caída vertical en los volúmenes de ventas que vació los canales de distribución mayorista y generó una acumulación de stock imposible de financiar en las cámaras frigoríficas.
El escenario de parálisis productiva generó una inmediata movilización de los delegados gremiales y el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA). Desde las comisiones internas de la planta advirtieron que la patronal ya arrastraba serias dificultades operativas por el salto en las tarifas de energía eléctrica y el costo del gas licuado, insumos dolarizados esenciales para el mantenimiento térmico de las granjas de crianza y las salas de faena industrial.
La principal preocupación de las familias obreras radica en la falta de certezas respecto del pago de las quincenas y la continuidad laboral en el mediano plazo. Los directivos de la empresa comunicaron que la medida de fuerza patronal busca abrir una ventana de negociación de crisis con los proveedores de granos para reestructurar deudas acumuladas, aunque en las asambleas de base los operarios denuncian que la firma intenta avanzar hacia un esquema de suspensiones con rebajas salariales del treinta por ciento.
La crisis de la actividad avícola desnudó un cambio drástico en los patrones de alimentación de los sectores populares, donde el pollo fresco funcionaba históricamente como el refugio proteico ante el encarecimiento de la carne vacuna. El desplome generalizado de la demanda interna forzó a varias plantas medianas de la región a reducir los turnos de faena a solo tres días por semana, destruyendo la rentabilidad de las microempresas integradas que abastecen de aves vivas a los grandes frigoríficos del conurbano.
Frente a la escalada del conflicto fabril, el Ministerio de Trabajo provincial analiza convocar a una audiencia de conciliación obligatoria para sentar a las partes y frenar posibles despidos masivos antes del cierre de las paritarias. En tanto, las cámaras empresariales del sector alertaron que sin un alivio en las cargas patronales y una urgente reactivación del mercado interno, más plantas de faena del cordón agroindustrial bonaerense se verán forzadas a apagar sus motores durante el transcurso del invierno.