El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, sumó un nuevo capítulo a la encendida interna justicialista al cruzar en duros términos los recientes planteos del diputado nacional y líder de La Cámpora, Máximo Kirchner. El principal armador político del gobernador Axel Kicillof rompió el silencio para exigir madurez a la dirigencia y poner un freno a los ataques discursivos que, según su óptica, solo desgastan al peronismo frente al electorado.
Desde la gobernación provincial interpretan que los cuestionamientos del kirchnerismo duro buscan obturar el crecimiento de una alternativa de poder autónoma con base en territorio bonaerense. Ante esto, el funcionario platense remarcó que la principal responsabilidad del espacio opositor es consolidar un frente sólido y evitar fracturas internas destructivas, desestimando las críticas que buscan sembrar dudas sobre el coraje o la fidelidad doctrinaria de la actual gestión.
La disputa discursiva encierra una pelea de fondo por el mecanismo de selección de candidatos y las reglas de juego electorales. Bianco reiteró que el camino hacia las elecciones presidenciales de 2027 debe construirse a través del consenso o, en su defecto, de una competencia abierta y democrática que legitime las conducciones, rechazando cualquier intento de imponer nombres mediante mecanismos de lapicera que ignoren el peso territorial de los gobernadores.
La mesa política que rodea al mandatario bonaerense aceleró las recorridas por el interior del país para dotar de volumen nacional al proyecto de Kicillof. Cerca del gobernador advierten que no hay margen para especulaciones estériles mientras la Casa Rosada avanza con una agenda de reformas estructurales, por lo que urgieron al Partido Justicialista a unificar personeros en el Congreso y blindar la herramienta de las PASO.
Las próximas semanas serán determinantes para medir el nivel de tregua o escalada entre la Gobernación y el Instituto Patria. Los operadores de Calle 6 confían en que la presión social por la crisis económica terminará ordenando las filas de la oposición bajo el liderazgo de Kicillof, obligando a los sectores internos más reticentes a deponer las armas para confluir en una propuesta de unidad verdaderamente competitiva.