El Gobierno frena el desarrollo del reactor nuclear CAREM mientras abre las puertas al capital privado - Política y Medios
13-07-2026 - Edición Nº6737

CIENCIA EN RETROCESO

El Gobierno frena el desarrollo del reactor nuclear CAREM mientras abre las puertas al capital privado

09:31 |La paralización presupuestaria del emblemático proyecto de soberanía energética contrasta con los anuncios oficiales que buscan captar inversiones extranjeras para el sector.

La política científica y energética del país atraviesa un fuerte punto de inflexión tras la decisión del Poder Ejecutivo de paralizar el financiamiento destinado al reactor nuclear CAREM-25. La obra, considerada un hito histórico de la ingeniería nacional en la localidad de Lima, se encuentra en un estado de virtual abandono con sus contratos civiles suspendidos y sus equipos técnicos desarticulados. Desde los sectores científicos y académicos denuncian que esta interrupción forzada representa una estrategia deliberada para desmantelar un proyecto soberano de vanguardia global, postergando años de investigación y desarrollo autónomo.

El freno total a la construcción del reactor —diseñado íntegramente por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)— contrasta de manera directa con las recientes misiones oficiales en el exterior. Mientras las obras estratégicas locales permanecen paralizadas por el recorte presupuestario, las autoridades nacionales centran sus esfuerzos en promover la llegada de inversiones privadas extranjeras para reactivar el sector energético. Quienes defienden la soberanía tecnológica sostienen que esta postura relega al Estado de su rol estratégico de liderazgo, transformándolo en un mero espectador que cede el control de los recursos y del conocimiento técnico a corporaciones multinacionales.

Los especialistas del sector advierten que la destrucción de este ecosistema productivo no solo afecta la infraestructura física, sino que destruye el capital humano acumulado durante décadas de inversión estatal. La falta de partidas presupuestarias para sostener los salarios de los investigadores y técnicos de alta calificación provocó una nueva oleada de despidos y fuga de cerebros hacia mercados internacionales que valoran la tecnología nuclear. Para los críticos del plan oficial, asfixiar económicamente a las empresas públicas asociadas al proyecto es el mecanismo utilizado para justificar una futura privatización, bajo la falsa premisa de que los desarrollos locales resultan inviables o ineficientes.

Desde el punto de vista del mercado global, el CAREM posicionaba a la Argentina en el selecto grupo de países capaces de exportar reactores modulares de baja y mediana potencia (SMR), un segmento con alta demanda para la transición energética. Al congelar el avance del prototipo, el país cede una ventaja competitiva histórica frente a los desarrollos de competidores directos como Estados Unidos, China y Rusia, que avanzan a paso firme en la certificación de sus propios modelos. La interrupción de la cadena de proveedores locales de alta tecnología destruye también a decenas de pymes industriales metalmecánicas y tecnológicas que dependían directamente del proyecto nuclear para subsistir. 

Por su parte, el discurso oficial defiende la necesidad de aplicar un ajuste riguroso sobre las partidas de obras públicas para alcanzar el equilibrio fiscal y estabilizar las variables macroeconómicas. Desde los despachos de la Secretaría de Energía argumentan que el Estado ya no puede financiar proyectos de largo aliento con déficit crónico y que el modelo de asociación público-privada es la única alternativa viable para reactivar la infraestructura energética. En medio de esta profunda polarización ideológica, la comunidad científica insiste en que la soberanía no es un gasto prescindible, sino la base indispensable para el desarrollo industrial e independiente de la nación.

A este complejo panorama se suma el descontento de los sindicatos del sector y las administraciones locales de la región norte de la provincia de Buenos Aires, quienes observan con alarma el impacto económico inmediato del parate de la obra. El freno en el obrador de Lima dejó a cientos de operarios de la construcción en la calle, impactando de lleno en la actividad comercial y en el empleo de las comunidades aledañas. Mientras las promesas de inversión privada extranjera continúan en la etapa de anuncios formales, el territorio bonaerense absorbe los costos sociales de una parálisis que pone en jaque el futuro del plan nuclear argentino.

 

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