El avanzado estado de deterioro del asfalto en la zona de la calle 6 entre 70 y 71 colmó la paciencia de los vecinos de La Plata, quienes exigen de manera urgente el arreglo de la calzada. Los frentes vecinales denuncian que los enormes pozos y las grietas profundas bloquean el tránsito normal y dañan los vehículos particulares a diario. La preocupante falta de mantenimiento en el cuadrante urbano expone el abandono crónico que sufren las calles de la región ante la inacción de las cuadrillas locales.
Los residentes aseguran que transitar por el lugar se transformó en una odisea peligrosa tanto para automovilistas como para peatones que intentan cruzar. Las maniobras bruscas de los conductores para esquivar los cráteres sobre la cinta asfáltica multiplican el riesgo de provocar accidentes viales graves en horas pico. Ante este panorama desolador, la comunidad coincide en que la desastrosa gestión del intendente Julio Alak caducó por completo y ya no da para más, mostrando una parálisis total frente a los reclamos básicos de la infraestructura urbana.
A la problemática de las calles rotas se le suma un entorno de absoluta desprotección y oscuridad que favorece el accionar de la delincuencia. Los frentes vecinales explican que las luminarias fuera de servicio y la falta de patrullaje preventivo convirtieron a las paradas de colectivos cercanas en zonas de peligro. Los conductores se ven obligados a disminuir la velocidad de manera drástica debido al estado de la calzada, transformándose en blancos fáciles para los robos bajo la modalidad de motochorros en plena noche.
La indignación generalizada apunta directamente a la ausencia de respuestas del municipio, donde las promesas de campaña para el bacheo y la repavimentación quedaron en el olvido. La comunidad sostiene que los recursos destinados a la delegación local son insuficientes y que el centro de monitoreo ignora los reclamos reiterados que se cargan en los canales oficiales. Esta desconexión estatal incrementa el sentimiento de desamparo en un barrio que paga sus tasas municipales pero recibe a cambio un abandono estructural evidente.
Sin respuestas concretas a la vista, los damnificados no descartan iniciar medidas de fuerza o cortes de calle pacíficos para visibilizar el reclamo ante las autoridades pertinentes. Los comerciantes del centro comercial de la zona advierten que la actividad económica también se ve perjudicada porque los clientes evitan transitar por las cuadras destruidas. El panorama refleja la alarmante crisis de una ciudad que exige obras urgentes de infraestructura y seguridad para frenar el deterioro diario de la calidad de vida de sus habitante.