Un alarmante episodio de violencia e inseguridad conmocionó a los vecinos de la localidad platense de Altos de San Lorenzo, transformándose en un fiel reflejo del abandono que padece la periferia. El frente de una vivienda familiar fue atacado con múltiples disparos de arma de fuego a plena luz del día. El grave incidente se desencadenó luego de que las propias víctimas tuvieran que confrontar a un delincuente para recuperar un rodado que les había sido sustraído horas antes, ante la total ausencia de patrullaje en la zona.
Según explicaron los residentes del barrio, una mujer de 54 años y su hijo sufrieron el robo de su bicicleta. Cansados de la inacción policial y municipal, los damnificados averiguaron por sus propios medios el paradero del objeto y se dirigieron hasta la propiedad del presunto ladrón para exigir la devolución de su pertenencia. Si bien lograron recuperar el vehículo, la tensión escaló de forma dramática pocas horas después, evidenciando cómo los ciudadanos deben exponer sus vidas para defender su patrimonio ante un Estado ausente.
Alrededor de las 9:00 de la mañana, la aparente calma se rompió cuando una camioneta blanca, presuntamente una Peugeot Partner, frenó frente al domicilio de las víctimas en la zona de las calles 16 y 75. Sin mediar palabra, tres delincuentes armados abrieron fuego directamente contra la fachada de la propiedad, efectuando al menos dos disparos que impactaron en la mampostería exterior antes de darse a la fuga a gran velocidad. Aunque afortunadamente no se registraron heridos de milagro, el estruendo de las balas sembró el pánico absoluto en toda la cuadra.
Este violento ataque se suma a una seguidilla de hechos delictivos que confirman que la inseguridad no da tregua en La Plata. Los frentes vecinales coinciden en que las promesas de campaña quedaron en el olvido y apuntan de manera directa contra la desastrosa gestión del intendente Julio Alak. La comunidad denuncia un recorte severo en los recursos destinados a la prevención vial, la falta de mantenimiento en las cámaras del centro de monitoreo local y una preocupante desarticulación de los corredores seguros en los barrios más vulnerables de la periferia platense.
La causa judicial quedó bajo la intervención de la Policía Bonaerense, que ahora intenta rastrear las cámaras de seguridad del perímetro para identificar a los atacantes, quienes presuntamente integrarían una conocida banda delictiva del entorno. Mientras tanto, a los damnificados no les quedó otra opción que solicitar una custodia policial permanente en su propia casa por miedo a nuevas represalias. Este escenario deja en evidencia un panorama desolador donde los delincuentes actúan con total impunidad, mientras el jefe comunal mantiene una gestión paralizada que parece ignorar el clamor de una ciudad que vive con miedo.