Zona fría: hasta 1,6 millones de hogares podrían perder el subsidio al gas si avanza el recorte de Milei - Política y Medios
07-07-2026 - Edición Nº6731

GAS

Zona fría: hasta 1,6 millones de hogares podrían perder el subsidio al gas si avanza el recorte de Milei

15:40 |El proyecto con media sanción concentra el beneficio en la Patagonia, la Puna y usuarios vulnerables, y deja afuera a millones de usuarios de Mendoza, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. La negociación en el Senado sigue trabada.

El recorte de subsidios al gas que impulsa el Gobierno tiene un número que dimensiona su impacto social: hasta 1,6 millones de hogares podrían perder el beneficio automático de la tarifa diferencial si se aprueba la modificación del régimen de zonas frías. El proyecto, que ya cuenta con media sanción de Diputados, enfrenta una negociación compleja en el Senado, donde el oficialismo todavía no reúne los apoyos necesarios para convertirlo en ley.

El esquema vigente desde 2021 otorga un descuento en la factura de gas a millones de usuarios de distintas provincias, y es justamente esa amplitud la que el Gobierno quiere achicar. La iniciativa propone concentrar el beneficio en las regiones de condiciones climáticas más extremas y en los usuarios que acrediten vulnerabilidad social, dejando afuera al universo que hoy accede al subsidio de manera automática por su ubicación geográfica.

El recorte tiene destinatarios concretos. De aprobarse, el descuento quedaría restringido a los usuarios de la Patagonia, los habitantes de Malargüe, las localidades de la Puna y las personas que acrediten fehacientemente condiciones de vulnerabilidad social. Dejarían de recibir el beneficio automático millones de usuarios de provincias como Mendoza, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y San Luis, entre otras que fueron incorporadas al régimen ampliado.

La lógica del Gobierno es de ahorro fiscal. El oficialismo sostiene que el régimen vigente se expandió por decisiones políticas más que por criterios climáticos, y que concentrar el subsidio en quienes realmente lo necesitan permite reducir el gasto sin desproteger a los sectores más vulnerables. La reducción del beneficio es parte del programa de racionalización de subsidios que la gestión aplica desde su llegada al poder.

La resistencia, sin embargo, es fuerte y cruza fronteras partidarias. Legisladores de las provincias que perderían el beneficio se plantaron contra el recorte, en una defensa territorial que unió a representantes de distintos espacios. La factura de gas es un tema sensible en las provincias frías, y ningún senador quiere aparecer votando en contra de los usuarios de su distrito, una dinámica que complica la aritmética del oficialismo en la Cámara alta.

El jefe de Gabinete Diego Santilli se reunió con senadores de distintos bloques para intentar destrabar el tratamiento, y el Gobierno ofreció concesiones para conseguir los votos. La negociación incluye discusiones sobre el alcance final del recorte y sobre las compensaciones para las provincias afectadas, en un intercambio típico donde el oficialismo intenta convertir un ajuste impopular en una ley aprobable. El proyecto quedó atrapado en la misma parálisis que afecta al resto de la agenda del Senado.

El antecedente inmediato es un régimen que se amplió de manera considerable en los últimos años. El esquema de zonas frías, pensado originalmente para las regiones más rígidas del país, fue incorporando distritos hasta abarcar un universo amplio de usuarios. El Gobierno presenta esa expansión como un exceso a corregir; sus críticos advierten que el recorte golpeará a hogares de ingresos medios que hoy dependen del descuento para afrontar el invierno.

La discusión combina lo fiscal con lo social. Desde la mirada oficial, el ahorro que genera la modificación del régimen es significativo y contribuye al equilibrio de las cuentas públicas; desde una lectura crítica, quitar el subsidio en pleno invierno a más de un millón de hogares tiene un costo social que no aparece del todo en la contabilidad. El debate expone la tensión entre la racionalización del gasto y el impacto concreto sobre las economías familiares.

Analistas del sector energético señalan que el régimen de subsidios al gas es uno de los rubros más pesados del gasto público en la materia, y que su revisión es parte de cualquier programa de ordenamiento de las cuentas. Al mismo tiempo, advierten que el modo en que se aplique el recorte determinará su viabilidad política: un ajuste que golpee a sectores medios sin la debida focalización puede generar un rechazo capaz de frenar el proyecto en el Congreso.

El desenlace sigue abierto. Si el Gobierno consigue los votos, el régimen de zonas frías quedará restringido y millones de usuarios perderán el beneficio automático; si la negociación fracasa, el esquema vigente se mantendrá y el oficialismo deberá buscar el ahorro por otra vía. La definición depende de un Senado que, entre el Mundial, el feriado y sus propias trabas, sigue sin encontrar el consenso para avanzar.

Por ahora, la incertidumbre pesa sobre los hogares alcanzados. Entre la lógica del ajuste fiscal y la defensa territorial de los senadores, hasta 1,6 millones de familias esperan la definición del Congreso para saber si conservan el descuento en la factura de gas. El invierno, mientras tanto, no espera a que la política resuelva la pulseada, y cada mes de demora mantiene abierto un debate que combina números fríos con el impacto muy concreto de una boleta que llega a fin de mes.

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