El riesgo país tocó su nivel más bajo de la era Milei y perforó los 410 puntos tras el programa financiero de Caputo - Política y Medios
07-07-2026 - Edición Nº6731

RIESGO PAÍS

El riesgo país tocó su nivel más bajo de la era Milei y perforó los 410 puntos tras el programa financiero de Caputo

14:20 |El indicador cayó a 408 puntos básicos, un piso desde abril de 2018, luego de que el ministro presentara el plan para cubrir los vencimientos hasta 2027. Los analistas celebran la baja pero marcan una duda central sobre el esquema.

El mercado le puso número al respaldo del que se jacta el Gobierno: el riesgo país argentino tocó los 408 puntos básicos, su nivel más bajo de toda la era Milei y un piso que no se veía desde abril de 2018, luego de que el ministro de Economía Luis Caputo presentara el programa financiero para afrontar los vencimientos en moneda extranjera hasta 2027. El indicador, que mide la sobretasa que paga el país para endeudarse, cerró el lunes en 412 puntos según JP Morgan y siguió cediendo.

La caída es notable en perspectiva. El riesgo país descendió desde niveles cercanos a los 2.700 puntos básicos al inicio de la gestión hasta los alrededor de 410 actuales, una compresión que el oficialismo exhibe como la prueba de que el mercado convalida su plan económico. La baja se aceleró tras el anuncio del programa financiero, que apuntó a despejar las dudas sobre la capacidad de pago del Tesoro para lo que resta de 2026 y para 2027.

El plan que presentó Caputo tiene una definición central sobre el vínculo con los mercados internacionales. "Salir a los mercados es una opción, no un objetivo", sostuvo el ministro al detallar el esquema, según reprodujo Infobae, en una frase que buscó ordenar las expectativas y evitar que el mercado descontara una emisión de deuda inminente. La idea que transmitió el equipo económico es que la Argentina puede afrontar sus compromisos sin depender de una colocación urgente de bonos.

El programa apunta a un horizonte concreto. El ministro aseguró que la Argentina aseguró el refinanciamiento de las deudas de 2026 y 2027, un mensaje destinado a enterrar el fantasma del default que sobrevoló al país durante los años de crisis de deuda. La estrategia oficial combina la reducción del riesgo país con la promesa de que los vencimientos están cubiertos, en una apuesta a consolidar la confianza de los inversores.

Sin embargo, los analistas marcan una duda que atraviesa el esquema. Según Infobae, la principal incógnita de los especialistas sobre el plan de Caputo pasa por cómo se sostendrá el pago de la deuda si las condiciones de acceso al financiamiento se endurecen. La compresión del riesgo país es una buena noticia, pero no despeja por completo la pregunta sobre la fuente de los dólares en un escenario internacional volátil, una advertencia que modera el entusiasmo oficial.

El propio ministro fijó posición sobre el debate del tipo de cambio. Caputo sostuvo que la competitividad de la Argentina no dependerá de una suba del dólar sino de la baja del riesgo país, la reducción de impuestos, la eliminación de regulaciones y un fuerte impulso a la infraestructura. "El nivel del tipo de cambio no es la variable que consideramos para que el país tenga competitividad", afirmó el titular de Economía, según Bloomberg Línea, en una definición que descarta una devaluación como herramienta de política económica.

El dólar, mientras tanto, se mantuvo relativamente estable. El mayorista cedió a la zona de los 1.486 pesos, con una suba acotada en lo que va de julio y del año, en un cuadro donde el Gobierno busca sostener el ancla cambiaria como pilar del programa antiinflacionario. La calma del tipo de cambio, en la lectura oficial, es la contracara del descenso del riesgo país y la prueba de que el esquema funciona.

El antecedente inmediato es un mercado que venía descontando señales positivas. La baja del riesgo país se aceleró tras la presentación del programa financiero, en un contexto donde el Gobierno logró ordenar las expectativas sobre los pagos de deuda. La secuencia de anuncios y reacciones favorables del mercado le dio al oficialismo un argumento potente para su relato de estabilización económica.

La equidistancia obliga a escuchar las dos campanas. Desde la mirada oficialista, la compresión del riesgo país valida el rumbo y anticipa un acceso más barato al crédito; desde una lectura crítica, la sostenibilidad del esquema depende de variables que el Gobierno no controla del todo, como el clima financiero internacional y la evolución de las reservas. La baja del indicador es real, pero su continuidad está atada a factores que exceden la voluntad del equipo económico.

Economistas de distinto signo coinciden en que el descenso del riesgo país abre una ventana de oportunidad, aunque discrepan sobre su solidez. Para algunos, el país está en camino de recuperar el acceso a los mercados voluntarios de deuda; para otros, la mejora es frágil y podría revertirse ante un shock externo. La discusión sobre la sostenibilidad del modelo sigue abierta, incluso en medio de indicadores que le dan la razón al Gobierno en el corto plazo.

El desenlace se jugará en los próximos meses. Si el riesgo país consolida el nivel actual y la Argentina logra refinanciar sus vencimientos en condiciones favorables, el Gobierno habrá cumplido su promesa de despejar el fantasma del default. Si el escenario internacional se complica, la pregunta de los analistas sobre el origen de los dólares volverá al centro de la escena. Por ahora, el número que exhibe el oficialismo es contundente: el riesgo país más bajo en ocho años, un dato que el Gobierno capitaliza mientras el mercado espera las próximas definiciones.

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