Vaca Muerta empuja a la Argentina al mayor nivel petrolero de su historia: Neuquén produce dos de cada tres barriles - Política y Medios
06-07-2026 - Edición Nº6730

ENERGÍA

Vaca Muerta empuja a la Argentina al mayor nivel petrolero de su historia: Neuquén produce dos de cada tres barriles

16:40 |La producción nacional superó los 900.000 barriles diarios, con un salto interanual del 19,6%. La cuenca no convencional se consolida como motor exportador, aunque el debate sobre la gestión del recurso sigue abierto.

La Argentina se encamina a marcar el mayor nivel de producción petrolera de su historia, impulsada por el crecimiento sostenido de Vaca Muerta. La producción nacional de petróleo alcanzó los 903.700 barriles diarios, lo que representó un salto interanual del 19,6% y consolidó a la cuenca neuquina como el motor indiscutido del sector energético. Los números confirman una tendencia que viene batiendo récords mes a mes.

El protagonismo de Vaca Muerta es abrumador. La formación no convencional alcanzó una producción de 623.020 barriles diarios, lo que equivale al 69% del total nacional. En otras palabras, dos de cada tres barriles de petróleo que produce el país salen hoy de Neuquén, un dato que muestra la magnitud de la transformación del mapa energético argentino en apenas una década.

El desarrollo de Vaca Muerta convirtió a la Argentina en un jugador con potencial exportador que hace pocos años parecía impensado, y esa es una de las apuestas centrales del relato de crecimiento del Gobierno. La cuenca neuquina no solo abastece el mercado interno sino que genera un excedente creciente destinado a la exportación, con el consiguiente ingreso de divisas que la economía necesita.

YPF lidera la producción con 352.000 barriles diarios, lo que representa el 39% del mercado nacional. La petrolera de mayoría estatal sigue siendo el principal operador de la cuenca, aunque el desarrollo de Vaca Muerta involucra a un abanico amplio de empresas nacionales e internacionales que apostaron por el shale argentino. La combinación de operadores es la que sostiene el ritmo de crecimiento.

Las proyecciones para 2026 son optimistas. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la producción promedio diaria podría superar los 900.000 barriles de petróleo en el promedio del año, un nivel que marcaría un récord histórico para el país. El crecimiento del recurso abre una oportunidad estratégica que, bien administrada, podría transformar la matriz exportadora argentina.

El valor de Vaca Muerta como recurso es indiscutible, pero el debate sobre la gestión del yacimiento y la política energética sigue abierto. Distintos analistas del sector señalan que el potencial de la cuenca es enorme, aunque advierten que su aprovechamiento pleno requiere inversión en infraestructura de transporte, previsibilidad regulatoria y una estrategia de largo plazo que trascienda los ciclos políticos.

La infraestructura es, precisamente, uno de los cuellos de botella del sistema. El crecimiento de la producción exige oleoductos, gasoductos y capacidad de exportación que acompañen el ritmo de extracción. Los proyectos de infraestructura energética, algunos ya en marcha, son los que permitirán que el excedente de Vaca Muerta llegue efectivamente a los mercados internacionales y se traduzca en divisas.

El desarrollo de la cuenca se inscribe, además, en la estrategia del Gobierno para atraer inversiones en sectores estratégicos. La energía, junto con la minería, es uno de los vectores que la administración libertaria exhibe en los foros internacionales como imán para los capitales extranjeros. El régimen de incentivos a las grandes inversiones apunta a acelerar el desembarco de proyectos en el sector.

La discusión sobre la gestión del recurso incluye también el rol de las empresas. Distintas voces del sector energético valoran positivamente el potencial de Vaca Muerta pero mantienen una mirada crítica sobre la gestión de algunas operadoras, en un debate que atraviesa la relación entre el interés nacional, el provincial y el de las compañías. El recurso es una oportunidad histórica; el modo en que se administre determinará cuánto de esa oportunidad se convierte en desarrollo real para el país.

El impacto de Vaca Muerta excede a Neuquén. El desarrollo de la cuenca genera empleo, atrae inversiones y modifica la balanza energética del país, que pasó de importar energía a proyectarse como exportador neto. Ese cambio estructural es uno de los datos más relevantes de la economía argentina reciente, con consecuencias que se sentirán durante años.

Analistas energéticos remarcan que la Argentina tiene una ventana de oportunidad para consolidarse como productor relevante, pero advierten que la competencia global es intensa y que los inversores comparan la previsibilidad local con la de otros países. La velocidad con que el país ordene su marco regulatorio y garantice estabilidad será determinante para sostener el ritmo de crecimiento que hoy exhibe la cuenca.

Por ahora, los números de Vaca Muerta hablan por sí solos: producción récord, protagonismo neuquino y una proyección exportadora que hace algunos años parecía un sueño lejano. El desafío que queda por delante es convertir ese potencial geológico en una política energética sostenida que transforme el recurso en desarrollo. Entre el récord histórico y las asignaturas pendientes de infraestructura y gestión, Vaca Muerta se consolida como la gran apuesta energética de la Argentina.

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