Alak exhibe un megaoperativo con 187 vehículos secuestrados mientras la inseguridad de fondo sigue sin respuesta - Política y Medios
06-07-2026 - Edición Nº6730

LA PLATA

Alak exhibe un megaoperativo con 187 vehículos secuestrados mientras la inseguridad de fondo sigue sin respuesta

14:00 |El municipio informó 17 detenidos y cuatro fiestas clandestinas clausuradas. La foto del despliegue convive con las quejas por la suba de tasas y con un plan de seguridad que la oposición cuestiona por su efectividad real.

La Municipalidad de La Plata difundió los resultados de un megaoperativo de seguridad que dejó un saldo de 187 vehículos secuestrados, 17 personas puestas a disposición de la Justicia y cuatro fiestas clandestinas clausuradas en distintas zonas de la ciudad. El despliegue, presentado por la gestión del intendente Julio Alak como una muestra de firmeza, generó tantas fotos como interrogantes sobre su impacto real en la seguridad cotidiana de los platenses.

El operativo se enmarca en el Plan de Seguridad 2026 que el municipio lanzó a comienzos de año, un esquema que prevé una inversión de 10.500 millones de pesos destinada a más tecnología, patrullajes y cámaras de vigilancia. La gestión municipal presenta el plan como una modernización integral de la infraestructura de seguridad, aunque distintos sectores de la oposición cuestionan que los grandes despliegues mediáticos no se traduzcan en una baja sostenida de los delitos que afectan a los vecinos.

La contradicción que señalan los críticos de Alak es evidente: los megaoperativos que se exhiben con números resonantes contrastan con la percepción de inseguridad que persiste en los barrios de la ciudad. El secuestro masivo de vehículos y la clausura de fiestas clandestinas atacan síntomas puntuales, pero la dirigencia opositora reclama políticas de fondo que no se resuelven con un despliegue de un fin de semana.

El operativo llega, además, en un momento sensible para la gestión municipal. Alak envió al Concejo Deliberante un Presupuesto 2026 que prevé un gasto total de 462.290 millones de pesos y contempla un aumento promedio del 30% en las tasas municipales. La suba generó cuestionamientos de comerciantes y de sectores de la oposición, que consideran que la presión tributaria golpea a un sector productivo ya castigado por la coyuntura económica.

La coexistencia de una fuerte suba de tasas con operativos de alto impacto mediático alimenta la lectura de un intendente que administra el equilibrio entre la caja y la imagen. Los comerciantes platenses, que enfrentan el aumento de la carga tributaria, reclaman que los recursos se traduzcan en servicios y seguridad efectiva, no en anuncios espectaculares que no cambian la realidad de los barrios.

La figura de Alak concentra, en este contexto, las tensiones de un peronismo bonaerense fracturado. El intendente construyó su gestión haciendo equilibrio entre las distintas líneas del espacio, un doble juego que le permite sostenerse pero que también lo expone a la crítica de quienes le reprochan falta de definición. En La Plata, la política municipal se cruza permanentemente con la interna provincial y nacional del peronismo.

En materia de seguridad bonaerense, la referencia obligada sigue siendo Sergio Berni, cuya experiencia al frente de la cartera provincial marcó un estilo de gestión basado en la presencia territorial y la acción directa. Berni, hoy legislador provincial, mantiene su rol como una de las voces más escuchadas en materia de seguridad en la provincia. Su enfoque, que combina despliegue policial con inteligencia criminal, es el que muchos reclaman para enfrentar la inseguridad estructural que golpea al conurbano y a las principales ciudades bonaerenses.

La discusión sobre seguridad en La Plata no puede desligarse del contexto provincial. La provincia de Buenos Aires arrastra problemas estructurales en la materia que exceden a cualquier municipio, y la ciudad capital no es ajena a esa realidad. Los operativos municipales, por más resonantes que sean, operan dentro de un marco provincial que requiere políticas coordinadas y sostenidas en el tiempo.

Los antecedentes recientes de conflictividad en la ciudad agregan tensión al panorama. La Plata fue escenario de episodios de violencia que expusieron las dificultades de la gestión para contener situaciones de conflicto social, y la respuesta municipal quedó bajo la lupa. En ese contexto, la exhibición de operativos de seguridad funciona también como un mensaje político hacia una ciudadanía preocupada.

El dilema de fondo es el que atraviesa a toda la gestión de Alak: cómo convertir los anuncios y los operativos en una mejora concreta y perceptible de la calidad de vida de los platenses. Distintos referentes vecinales reclaman que la inversión en seguridad se traduzca en presencia sostenida en los barrios y no en despliegues puntuales que se diluyen apenas termina la cobertura mediática.

Analistas de la política local señalan que Alak enfrenta el desafío de gestionar una ciudad compleja en un año electoral, con una economía municipal ajustada y una ciudadanía que exige respuestas. La combinación de suba de tasas, operativos de alto perfil y una interna peronista que no cierra configura un escenario en el que cada decisión del intendente se lee en clave política.

Por ahora, el municipio exhibe los números de su megaoperativo como carta de presentación de su gestión de seguridad. La pregunta que queda flotando, y que la oposición no deja de formular, es si esos 187 vehículos secuestrados representan un cambio real o apenas una postal de un fin de semana. En La Plata, la distancia entre la foto del operativo y la seguridad efectiva de los vecinos sigue siendo el terreno donde se juega la credibilidad de la gestión Alak.

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