Massa esquiva la interna pero busca mediar mientras Kicillof reabre las PASO y desafía a Máximo - Política y Medios
06-07-2026 - Edición Nº6730

PERONISMO

Massa esquiva la interna pero busca mediar mientras Kicillof reabre las PASO y desafía a Máximo

12:40 |El líder del Frente Renovador habla con las dos partes para evitar una ruptura de Fuerza Patria en 2027. En paralelo, el gobernador reflotó la idea de usar las primarias como mecanismo de unidad.

En medio de la guerra abierta entre el cristinismo y el kicillofismo, Sergio Massa eligió un rol incómodo: el de mediador que intenta evitar que el peronismo bonaerense estalle en pedazos. El líder del Frente Renovador esquiva tomar partido en la interna, pero mueve sus fichas entre bambalinas para impedir una ruptura de Fuerza Patria de cara a 2027.

Según trascendió de su entorno, Massa dialoga tanto con el gobernador Axel Kicillof como con Máximo Kirchner, y en cada conversación transmite un mensaje de unidad frente al riesgo de fractura. Sus allegados aseguran que el ex ministro de Economía busca preservar la coalición ante la amenaza de una elección dividida que dejaría al peronismo desarticulado en el distrito más importante del país.

El rol de Massa no es sencillo. El líder del Frente Renovador cargó con el costo político de la derrota presidencial de 2023 y desde entonces recompuso su capital a fuerza de operar en las sombras. Meterse en la interna bonaerense es, para Massa, una apuesta de riesgo: si logra el acuerdo, se anota como el gran armador de la unidad; si fracasa, queda pegado al derrumbe. Por eso su estrategia combina el diálogo permanente con la cautela de no exponerse demasiado.

En paralelo a la mediación de Massa, el propio Kicillof introdujo un giro que agitó todavía más el tablero. En plena tensión con Máximo Kirchner, el gobernador reflotó la posibilidad de usar las PASO como mecanismo para unificar al peronismo en las elecciones de 2027. La movida es significativa: propone dirimir la interna en las urnas en lugar de resolverla en la mesa de negociación, un desafío directo al sector que responde a Cristina.

La propuesta de Kicillof tiene una lectura política evidente. Al plantear primarias abiertas, el gobernador busca legitimar su liderazgo en las urnas y forzar al cristinismo a competir en un terreno donde su gestión provincial le da ventaja. Para La Cámpora, en cambio, las PASO son un riesgo: exponen el aparato a una compulsa que podría no controlar. De ahí que la sola mención de las primarias reavive las tensiones.

El giro de Kicillof hacia las PASO contrasta, además, con la ofensiva del Gobierno nacional para eliminarlas. Mientras la Casa Rosada impulsa una reforma electoral que borra las primarias, el gobernador bonaerense las reivindica como herramienta de unidad interna. La paradoja no pasó inadvertida: el mismo instrumento que el oficialismo quiere sepultar es el que Kicillof levanta como salida a la crisis peronista.

Máximo Kirchner, por su parte, mantiene su postura de firmeza. El titular del PJ bonaerense definió como prioridad absoluta retener el control de la provincia y no oculta su disposición a presentar un candidato propio si no consigue las condiciones que reclama. Sus críticas a quienes hablan de unidad sin visitar a Cristina Kirchner dejaron en claro que, para el camporismo, la unidad tiene un precio que Kicillof todavía no está dispuesto a pagar.

El trasfondo de toda la operación es el temor a repetir el peor de los escenarios: una elección con el peronismo dividido en la provincia de Buenos Aires, que le entregaría al oficialismo nacional una ventaja decisiva. Ese fantasma es el que moviliza a Massa y el que explica por qué, pese a las heridas abiertas, ningún sector cierra del todo la puerta a un acuerdo.

Analistas de la interna peronista señalan que la mediación de Massa enfrenta un obstáculo estructural: las diferencias entre Kicillof y el cristinismo no son solo de reparto de candidaturas sino de proyecto de poder. No se trata de acomodar nombres en una lista, sino de definir quién conduce el espacio y con qué autonomía, y esa es una discusión mucho más difícil de saldar. Mientras esa pregunta de fondo siga sin respuesta, cualquier acuerdo será frágil.

El avance de Diego Santilli y La Libertad Avanza en el territorio bonaerense agrega urgencia a la negociación. Distintos intendentes del PJ, preocupados por el crecimiento del oficialismo, empujan por una salida que evite la fractura. La presión de los jefes territoriales, que ven en juego sus propios distritos, podría ser el factor que incline la balanza hacia un acuerdo mínimo.

La equidistancia crítica frente a los dos sectores se impone también en esta escena. Ni el cristinismo que amenaza con romper ni el kicillofismo que reflota las PASO para consolidar su liderazgo ofrecen, por ahora, una síntesis que trascienda la disputa por el poder. La interna se juega en el terreno de los mecanismos electorales y los operadores, mientras la Provincia acumula problemas que ninguno de los bandos prioriza.

El desenlace dependerá de si la mediación de Massa logra construir el puente que hoy no existe o si la propuesta de PASO de Kicillof termina de dinamitar cualquier posibilidad de acuerdo. Por ahora, el peronismo bonaerense se debate entre la unidad forzada y la ruptura anunciada, con un mediador que camina sobre la cornisa y un gobernador que juega su propia partida.

NEWSLETTER

Suscribite a nuestro boletín de noticias