Buscan quitarle a Kicillof la potestad de definir el desdoblamiento y volverlo obligatorio en la Provincia - Política y Medios
04-07-2026 - Edición Nº6728

PROVINCIA

Buscan quitarle a Kicillof la potestad de definir el desdoblamiento y volverlo obligatorio en la Provincia

11:55 |Un proyecto de ley del diputado Juan José Esper propone separar de manera definitiva y permanente las elecciones bonaerenses de las nacionales. Si prospera, ningún gobernador podría volver a unificar los comicios. En el entorno de Kicillof ya asumen que, si caen las PASO, la Provincia va camino a desdoblar en 2027.

Un nuevo proyecto de ley busca desdoblar de manera definitiva las elecciones en la provincia de Buenos Aires, estableciendo una separación obligatoria y permanente de los comicios nacionales. La iniciativa fue impulsada por el diputado provincial Juan José Esper, del monobloque Derecha Popular, y apunta directamente a quitarle al gobernador la potestad de decidir el calendario electoral. El debate reabre una discusión que atraviesa a toda la política bonaerense de cara a 2027.

El antecedente inmediato es la decisión de Axel Kicillof de desdoblar las elecciones legislativas de 2025, adelantando los comicios provinciales a septiembre. La maniobra se justificó, en su momento, por la necesidad de evitar un colapso logístico frente a la implementación de la Boleta Única de Papel a nivel nacional. Lo que en 2025 fue una decisión discrecional del gobernador, el proyecto de Esper busca convertirlo en una obligación legal que ningún mandatario futuro pueda esquivar. El cambio de fondo es institucional.

El texto propone que, de aprobarse, ningún gobernador pueda volver a optar por unificar las elecciones provinciales con las nacionales. El desdoblamiento pasaría a ser una regla permanente a partir de 2027, sacándolo del terreno de la decisión política coyuntural. La propuesta le arrebataría al Ejecutivo bonaerense una herramienta clave del armado electoral: la de elegir cuándo se vota. Y esa herramienta, en manos de un gobernador con aspiraciones nacionales, no es un detalle menor.

En el entorno de Kicillof, mientras tanto, hay una certeza que estructura todas las conversaciones sobre el calendario. Si caen las PASO nacionales, Buenos Aires va camino a desdoblar. La lógica es la misma que en 2025: separar la elección provincial de la nacional para blindar el armado propio y evitar quedar arrastrado por la dinámica nacional. El desdoblamiento es, para el kicillofismo, tanto una herramienta de gestión electoral como una declaración de autonomía frente al kirchnerismo y frente a la Nación. Por eso lo defiende con uñas y dientes.

La discusión sobre el desdoblamiento se cruza con la interna del peronismo bonaerense. Separar la elección provincial le permite a Kicillof construir un armado propio, con sus intendentes y su tropa, sin quedar subordinado a la estrategia nacional que definan Cristina Kirchner y La Cámpora. La pelea por el calendario electoral es, en el fondo, una pelea por quién conduce el peronismo bonaerense. Y ahí Kicillof y el cristinismo tienen intereses encontrados.

El proyecto de Esper, aunque proviene de un monobloque opositor, toca un nervio sensible del sistema político provincial. Al proponer que el desdoblamiento sea obligatorio y permanente, obliga a todos los actores a definir posición sobre una cuestión que hasta ahora se resolvía caso por caso. Convertir en ley lo que era una decisión discrecional cambia las reglas del juego para todos los gobernadores futuros, no solo para Kicillof. El alcance de la iniciativa excede a la coyuntura.

El contexto nacional agrega incertidumbre. La suerte de las PASO nacionales, que el Gobierno de Javier Milei quiere eliminar, condiciona todo el escenario. Si las primarias caen, el calendario electoral bonaerense entra en una zona de definiciones aceleradas. La decisión de la Casa Rosada sobre las PASO termina impactando, por elevación, en el tablero electoral de la Provincia más grande del país. Todo está atado a todo.

Desde el kicillofismo defienden la potestad del gobernador de fijar el calendario como una atribución legítima del Ejecutivo provincial. Argumentan que la Constitución bonaerense y la legislación vigente le dan esa facultad y que quitársela sería un avance sobre las competencias del gobernador. Para el oficialismo provincial, el proyecto de Esper es un intento de atarle las manos a Kicillof en un año clave. La disputa jurídica se suma a la política.

La oposición, en cambio, sostiene que dejar el calendario electoral al arbitrio del gobernador de turno genera incertidumbre y habilita maniobras de conveniencia. El argumento es que una regla clara y permanente le daría previsibilidad al sistema y evitaría que cada elección se convierta en una negociación política. El debate enfrenta dos visiones: la de la discrecionalidad del Ejecutivo y la de la regla fija que ata a todos por igual. Ninguna es neutral en sus consecuencias.

Por lo pronto, el proyecto de Esper abre un frente más en la ya cargada agenda política bonaerense, donde la discusión por el calendario se entrelaza con la interna peronista y con la definición de las candidaturas 2027. Mientras Kicillof espera el momento para jugar sus cartas, la pelea por las reglas del juego electoral se anticipa. En la Provincia, la política ya arrancó la campaña por 2027 aunque falten casi dos años y medio para las presidenciales. El desdoblamiento, otra vez, está en el centro de la escena.

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