Bullrich arma una sesión antes del receso con pliegos judiciales y la inviolabilidad de la propiedad privada - Política y Medios
06-07-2026 - Edición Nº6730

SENADO

Bullrich arma una sesión antes del receso con pliegos judiciales y la inviolabilidad de la propiedad privada

El oficialismo busca sesionar el 16 de julio para tratar el temario que quedó pendiente. En el centro, designaciones judiciales y un proyecto sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. Zona Fría, en cambio, quedaría afuera si no se destraban antes los acuerdos con las provincias.

El oficialismo apura en el Senado una sesión antes del receso invernal para tratar el temario que quedó pendiente. La fecha que se maneja es el 16 de julio, y la operatoria política está en manos de Patricia Bullrich, con las designaciones judiciales y un proyecto sobre la inviolabilidad de la propiedad privada como ejes centrales. El Gobierno quiere cerrar el semestre parlamentario con al menos una tanda de avances que le permitan mostrar gestión legislativa. La agenda, sin embargo, viene atada con alambre.

La sesión que diseña la conducción de la Cámara alta tiene entre sus prioridades los pliegos judiciales, es decir, las designaciones que requieren acuerdo del Senado. Cubrir vacantes en la Justicia es una de las asignaturas pendientes del oficialismo, que necesita construir consensos con bloques provinciales para reunir las mayorías necesarias. Las designaciones judiciales son, históricamente, una de las monedas de cambio más finas de la negociación política en el Senado. Nada se aprueba sin roscas previas.

El segundo eje del temario es el proyecto sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que sintoniza con el ideario libertario y que el oficialismo busca convertir en bandera. La propuesta apunta a reforzar las garantías sobre la propiedad frente a eventuales avances del Estado. Para el Gobierno, blindar la propiedad privada es parte del sello ideológico que quiere dejar impreso en la legislación argentina. El proyecto tiene alto valor simbólico para la base electoral de La Libertad Avanza.

Lo que quedaría afuera del temario, al menos por ahora, es la reforma del régimen de Zona Fría, que busca recortar los subsidios al gas. Esa iniciativa solo se incorporaría si el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, logra cerrar antes los acuerdos necesarios con provincias y bloques. La ausencia de Zona Fría en la sesión del 16 sería una señal concreta de que el Gobierno todavía no reunió los votos que necesita. El dato marca los límites del oficialismo en la Cámara alta.

La aritmética vuelve a ser el problema central. El Gobierno no cuenta con bloque propio numeroso en el Senado y depende de acuerdos puntuales con senadores que responden a los gobernadores. Cada punto del temario requiere una negociación específica, y ninguna mayoría está garantizada de antemano. En el Senado, el oficialismo gobierna a fuerza de acuerdos frágiles que se rearman sesión por sesión. Esa fragilidad condiciona toda la estrategia legislativa de la Casa Rosada.

El calendario también aprieta. El receso invernal se acerca y con él se cierra la ventana para avanzar antes de que el año electoral acapare la escena. El oficialismo sabe que, pasado el receso, la lógica de la campaña dominará la agenda y volverá más difícil cualquier acuerdo. La sesión del 16 de julio es, en los hechos, una de las últimas oportunidades del semestre para mostrar resultados. Por eso el Gobierno la empuja pese a las dificultades.

La conducción de Bullrich en la operatoria de la Cámara alta agrega una capa de lectura interna. La ministra, con peso propio en el armado del oficialismo, quedó a cargo de ordenar la negociación política en el Senado, un rol que la posiciona en el reparto de poder de la gestión. El manejo de la agenda legislativa es también una manera de acumular capital político de cara a lo que viene. En la interna del oficialismo, cada casillero cuenta.

Desde la oposición, en tanto, observan con atención el armado. El peronismo y sectores del radicalismo evalúan cómo pararse frente a un temario que mezcla designaciones judiciales con un proyecto ideológico como el de la propiedad privada. La estrategia opositora dependerá de la letra fina de cada iniciativa. La oposición no quiere aparecer bloqueando por bloquear, pero tampoco está dispuesta a regalarle al Gobierno una foto de gestión legislativa. El equilibrio será delicado.

El trasfondo de todo esto es la necesidad del oficialismo de reactivar su agenda de reformas de fondo, que hasta ahora viene trabada. Las designaciones judiciales y el proyecto sobre la propiedad privada son piezas de un tablero más amplio, en el que el Gobierno busca construir las mayorías que le permitan avanzar con lo estructural. Cada pequeña victoria en el Senado es, para la Casa Rosada, un ladrillo en la construcción de la gobernabilidad que le falta. El semestre se juega en esa paciencia de ladrillos.

Por lo pronto, la sesión del 16 de julio se perfila como el último gran movimiento parlamentario antes del receso. Su resultado dirá cuánto poder de fuego real tiene el oficialismo en la Cámara alta y qué tan lejos o cerca está de sus objetivos. El Gobierno necesita mostrar que puede legislar; la oposición, que puede ponerle límites. Entre esas dos fuerzas se definirá el cierre del semestre en el Senado.

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