Uñac recorre el país en modo candidato, toma distancia de Cristina y reclama una interna abierta en el peronismo - Política y Medios
03-07-2026 - Edición Nº6727

2027

Uñac recorre el país en modo candidato, toma distancia de Cristina y reclama una interna abierta en el peronismo

15:00 |El senador sanjuanino ratificó su precandidatura presidencial y marcó autonomía respecto de la conducción kirchnerista. "El único jefe que me reconozco soy yo", planteó, mientras insiste en que la definición se dirima con el voto popular.

Sergio Uñac aceleró su recorrida nacional con un objetivo declarado: instalarse como precandidato presidencial del peronismo para 2027 y disputarle la agenda tanto al kirchnerismo como a Axel Kicillof. El senador y exgobernador de San Juan viene ratificando su decisión de competir y de hacerlo por fuera de las conducciones tradicionales, con un mensaje que combina renovación y federalismo. Uñac apuesta a construir una tercera vía dentro del peronismo, equidistante de la interna bonaerense que domina la escena.

La definición más resonante de su recorrida fue la que marcó distancia de Cristina Fernández de Kirchner. El sanjuanino negó que su precandidatura esté respaldada por la expresidenta y aseguró que no tiene contacto reciente con ella. "El único jefe que me reconozco soy yo", planteó Uñac, en una frase que buscó despejar cualquier sospecha de subordinación al kirchnerismo. A eso sumó otra definición categórica sobre su relación con la conducción histórica del espacio: "No la veo desde septiembre", dijo respecto de la expresidenta. La autonomía frente a Cristina es la marca registrada con la que Uñac intenta diferenciarse en un peronismo acostumbrado a las conducciones verticales.

El eje de su propuesta es el reclamo de una interna abierta. Uñac sostiene que ni Kicillof ni él tienen avales suficientes para erigirse en candidato natural del peronismo, y que la única forma legítima de dirimir la conducción es con el voto de los afiliados y simpatizantes. "Ni Kicillof ni yo tenemos avales para ser el candidato natural, la única forma es definirlo con el voto popular", planteó el senador, según reprodujo Infobae. La bandera de la interna abierta le permite a Uñac cuestionar de un solo golpe tanto la lógica del dedo como la del aparato.

Su recorrida ya lo llevó por distintas provincias en clave de campaña. En Misiones, mantuvo reuniones con el gobernador Hugo Passalacqua y con los exmandatarios Maurice Closs y Oscar Herrera Ahuad, con quienes discutió el escenario social y económico bajo la gestión de Milei, la situación del peronismo y los ejes de una eventual campaña. Allí resumió su mirada sobre el país con una definición de tono presidencial: "El gran desafío es conducir al país hacia la normalidad", planteó el sanjuanino en su paso por la provincia mesopotámica.

La crítica al Gobierno nacional es otro de los pilares de su discurso. Uñac le apuntó al plan económico de Milei con una frase que marcó su posición: "No veo un plan económico, veo un ajuste", sostuvo el senador, en una definición que reprodujeron distintos medios y que sintetiza su lectura sobre la gestión libertaria. El sanjuanino cuestiona el impacto social del programa oficial y busca capitalizar el descontento de los sectores golpeados por la caída del ingreso, sin caer en la retórica de la interna bonaerense. Uñac intenta ocupar el lugar del peronismo que critica a Milei sin quedar atrapado en la pelea entre Kicillof y el kirchnerismo.

El senador también se animó a proyectar el escenario opositor. Ratificó que será candidato a presidente y predijo que Mauricio Macri competirá, lo que lo llevó a preguntarse en voz alta por el futuro del PRO. La apuesta de Uñac es presentarse como una figura de síntesis, capaz de ordenar un peronismo fragmentado y de ofrecer una alternativa a un electorado que, según su diagnóstico, busca previsibilidad y gestión antes que confrontación permanente.

La construcción de Uñac se apoya en su perfil de exgobernador con gestión y en su origen federal, lejos del conurbano bonaerense que suele monopolizar la discusión peronista. Desde el interior, el sanjuanino plantea que el peronismo necesita rediscutir ideas y buscar nuevos liderazgos, y se ofrece como parte de esa renovación. El federalismo es, para Uñac, tanto una convicción como una estrategia para diferenciarse de una interna centrada en Buenos Aires.

En sectores del peronismo, su movida despierta interés pero también escepticismo. Algunos lo ven como una alternativa genuina de renovación; otros, como una jugada que difícilmente prospere sin el respaldo de los grandes aparatos provinciales y del voto del conurbano. La incógnita es si el reclamo de interna abierta que agita Uñac encontrará eco en un espacio donde las conducciones tradicionales todavía definen buena parte del juego.

Los analistas de la interna peronista señalan que la irrupción de Uñac agrega un actor a un tablero ya de por sí fragmentado. A la disputa entre Kicillof y el kirchnerismo se suma ahora la precandidatura del sanjuanino y las definiciones de otros dirigentes que reclaman su lugar. Esa multiplicidad de voces, en un año electoral, refleja tanto la vitalidad como la dispersión de un peronismo que no logra ordenar su oferta de cara a 2027.

Con su recorrida en marcha y sus definiciones de autonomía, Uñac apuesta a consolidarse como una opción competitiva dentro del peronismo. Su reclamo de interna abierta, su distancia de Cristina y su perfil federal son las cartas con las que intenta abrirse paso. El interrogante que queda planteado es si el peronismo estará dispuesto a dirimir su conducción con el voto popular, como pide el sanjuanino, o si seguirá atrapado en la lógica de aparatos que, según su diagnóstico, lo condujo a la derrota.

La apuesta de Uñac por el federalismo tiene una lógica política precisa. El peronismo del interior viene manifestando su malestar por sentirse relegado en una discusión monopolizada por el conurbano bonaerense, donde Kicillof y el kirchnerismo concentran la atención. El sanjuanino busca canalizar ese descontento y erigirse como vocero de las provincias que reclaman un lugar en la mesa de decisiones. Su recorrida por distintos distritos apunta, justamente, a construir esa red federal. Uñac quiere que la interna peronista deje de mirarse el ombligo bonaerense y se abra al interior.

Su condición de senador nacional le da, además, una plataforma institucional para instalar su discurso. Desde la Cámara alta, Uñac puede fijar posición sobre los debates que atraviesan la agenda —la economía, las reformas, la coparticipación— y diferenciarse tanto del oficialismo como de la interna bonaerense. Esa visibilidad legislativa complementa su recorrida territorial y le permite sostener un perfil de dirigente con gestión y con presencia nacional. El Senado le ofrece a Uñac un escenario para hablarle al país sin depender del aparato bonaerense.

El interrogante que sobrevuela su apuesta es si el reclamo de renovación encontrará terreno fértil. El peronismo atraviesa un momento de definiciones en el que las conducciones tradicionales todavía pesan, y la propuesta de una interna abierta desafía esa lógica. Uñac se juega a que el desgaste de la pelea entre Kicillof y el kirchnerismo abra espacio para una alternativa de síntesis. Si ese espacio se concreta o no dependerá tanto de su construcción como de los errores de sus competidores. La ventana de Uñac se abre, sobre todo, en la medida en que la interna bonaerense siga desgastando a sus protagonistas.

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