En medio de la interna que paraliza al peronismo bonaerense, el senador Sergio Uñac apuesta a construir una alternativa presidencial desde el interior y a diferenciarse tanto del oficialismo nacional como de la conducción kirchnerista. El exgobernador de San Juan volvió a cuestionar el rumbo económico del Gobierno de Javier Milei con una definición filosa. Uñac sostuvo que en la gestión libertaria no hay un plan económico sino un ajuste, y encuadró esa crítica en su proyecto de peronismo federal.
"No veo un plan económico, veo un ajuste", planteó Uñac en declaraciones que reprodujo Ámbito, en una síntesis que resume su mirada sobre el modelo mileísta. El senador reconoció el ordenamiento de las variables macroeconómicas, pero cuestionó que esa estabilidad se sostenga sobre un recorte que golpea a las economías regionales y a la producción. Para Uñac, la macroeconomía ordenada no alcanza si no se traduce en desarrollo productivo y federal.
El planteo económico es la punta de lanza de una estrategia más amplia. Uñac ratificó que será candidato a presidente y reclamó una interna abierta por regiones para dirimir las candidaturas del peronismo, una fórmula que le permitiría capitalizar su base territorial en el interior. Su apuesta se apoya en sus credenciales federales, que contrapone a una conducción que, según su diagnóstico, quedó excesivamente concentrada en la Provincia de Buenos Aires. El sanjuanino se ofrece como la cara de un peronismo que mira más allá del conurbano.
La jugada de Uñac se inscribe en el vacío que dejó la disputa entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. Con la conducción peronista atrapada en su guerra interna, el senador busca posicionarse como una opción de síntesis, avalado por sectores del propio kirchnerismo que ven en él una alternativa capaz de ordenar el espacio. Su propuesta de primarias abiertas apunta a destrabar una interna que, por ahora, ninguno de los grandes protagonistas parece dispuesto a resolver. Uñac quiere convertir la parálisis de la cúpula en la oportunidad de su proyección nacional.
El perfil productivista es la marca que el sanjuanino busca imprimir a su candidatura. Durante su gestión como gobernador, Uñac construyó una imagen ligada a la minería, la energía y las economías regionales, ejes que ahora coloca en el centro de su discurso presidencial. El senador anticipó que recorrerá el país poniendo el foco en la producción y en el desarrollo del interior, en línea con el perfil que exhibió al frente de San Juan. La agenda de Uñac apuesta a la producción como respuesta al ajuste que le critica al Gobierno.
La crítica económica también le permite marcar diferencias dentro del propio peronismo. Mientras el kirchnerismo y el kicillofismo se enfrascan en la disputa por la lapicera, Uñac ofrece un mensaje centrado en la gestión y en la producción, con un tono menos confrontativo y más orientado a la construcción de acuerdos. Esa impronta lo diferencia de los cuadros de aparato y lo acerca al electorado del interior que suele mirar con distancia las peleas porteñas. El senador construye su candidatura sobre la promesa de un peronismo de soluciones antes que de trincheras.
El respaldo con el que cuenta Uñac es una de las claves de su apuesta. En San Juan tiene el apoyo mayoritario del peronismo local y, a nivel nacional, sumó gestos de sectores vinculados a la expresidenta. En los últimos meses escenificó ese aval con recorridas junto a dirigentes de peso del espacio, una señal de que su precandidatura no es un movimiento aislado sino una construcción con anclaje en el aparato partidario. Uñac se mueve con la doble legitimidad de su base provincial y de guiños de la conducción.
La propuesta de primarias abiertas por regiones es el corazón de su estrategia institucional. Uñac presentó ante el Partido Justicialista una carta para que el espacio defina su candidato antes de fin de año, anticipándose a los plazos acotados que establecen los estatutos partidarios. La idea de una interna sin requisitos de afiliación para votantes ni candidatos apunta a democratizar la elección y, de paso, a darle lugar a las voces del interior. El sanjuanino quiere reglas claras y tempranas para que la interna no la resuelva la cúpula a puertas cerradas.
El desafío geográfico, sin embargo, es enorme. El peronismo del interior aporta votos y estructura, pero el grueso del padrón y del poder partidario sigue concentrado en la Provincia de Buenos Aires y el conurbano. Cualquier candidatura que aspire a competir en serio deberá tejer alianzas con los pesos pesados bonaerenses, un terreno en el que Uñac todavía tiene camino por recorrer. La aritmética electoral del peronismo obliga al interior a negociar con el conurbano que dice querer equilibrar.
La crítica al ajuste, en ese marco, funciona como una bandera capaz de unificar a un espacio dividido. La defensa de las economías regionales y de la producción es un terreno común en el que los distintos sectores del peronismo pueden confluir, más allá de sus diferencias sobre las candidaturas. Uñac apuesta a que ese mensaje productivista le permita construir consensos que la disputa por el poder territorial vuelve esquivos. El sanjuanino busca en la economía la síntesis que la interna le niega en la rosca.
De cara a los próximos meses, Uñac seguirá recorriendo el país para consolidar su precandidatura y empujar la interna abierta que reclama. Su crítica al plan económico de Milei le permite ocupar un lugar en el debate nacional mientras la conducción peronista dirime su pelea interna. Con la economía como caballito de batalla, Uñac se planta como la carta federal de un peronismo que todavía no encuentra su rumbo.