YPF destraba una obra clave en Vaca Muerta para sacar más gas y acelerar el desarrollo no convencional - Política y Medios
30-06-2026 - Edición Nº6724

ENERGÍA

YPF destraba una obra clave en Vaca Muerta para sacar más gas y acelerar el desarrollo no convencional

14:30 |La Secretaría de Energía autorizó la construcción de un gasoducto que conectará áreas de extracción no convencional con el sistema de Loma La Lata. La decisión se formalizó el 23 de junio y apunta a aumentar la evacuación de gas.

YPF logró destrabar una obra de infraestructura considerada clave para aumentar la producción de gas en Vaca Muerta. La Secretaría de Energía autorizó a la petrolera de mayoría estatal a construir un gasoducto que conectará áreas de extracción no convencional con el sistema de Loma La Lata–Sierra Barrosa, una decisión que se formalizó el 23 de junio. La habilitación de la obra apunta a resolver uno de los grandes cuellos de botella del desarrollo gasífero: la capacidad de evacuar la producción.

El proyecto autorizado contempla la construcción del ducto que vinculará las áreas no convencionales La Angostura I y II con el sistema de Loma La Lata–Sierra Barrosa, según informó iProfesional. La conexión permitirá sacar el gas de zonas de extracción que hoy enfrentan limitaciones para volcar su producción al sistema. Sin obras de transporte, el gas que produce Vaca Muerta queda atrapado bajo tierra; este gasoducto busca liberar parte de ese potencial.

La definición se inscribe en un escenario de récords para la cuenca neuquina. La Argentina proyecta para 2026 la mayor producción petrolera de su historia y un año destacado en materia de gas, pese a la declinación de los yacimientos convencionales. En ese contexto, la infraestructura de evacuación se vuelve la condición necesaria para que el crecimiento de la producción se traduzca en abastecimiento y exportaciones. El recurso abunda; lo que escasea es la red para transportarlo, y por eso cada obra de este tipo es estratégica.

YPF se mantiene como la principal operadora de Vaca Muerta, con un liderazgo en la producción de crudo que ronda los 319,7 mil barriles diarios. La compañía viene impulsando un plan de inversiones orientado a maximizar el desarrollo no convencional, con foco tanto en el petróleo como en el gas. La petrolera de bandera apuesta a consolidar su rol de motor del desarrollo energético argentino.

La obra del gasoducto tiene además un impacto en la planificación de mediano plazo. El gas de Vaca Muerta es un insumo central para el abastecimiento interno, para la sustitución de importaciones y para los proyectos de exportación, incluido el desarrollo del gas natural licuado (LNG), uno de los grandes objetivos estratégicos del sector. Cada kilómetro de gasoducto que se habilita acerca al país a la meta de convertirse en exportador de gas.

El desarrollo del gas, sin embargo, enfrenta el desafío de la declinación de los yacimientos convencionales. Pese a esa caída, las proyecciones anuales se mantienen positivas, con un retroceso inferior al 1%, y 2026 tiene el potencial de cerrar como el segundo mejor año de producción gasífera de las últimas dos décadas. El no convencional compensa la baja de los pozos tradicionales y sostiene los volúmenes.

Desde el sector energético valoran las obras de infraestructura como la pieza que falta para destrabar el potencial de la cuenca. Las inversiones en gasoductos, plantas y sistemas de evacuación son la condición para que los récords de producción se conviertan en divisas efectivas a través de las exportaciones. El consenso de los especialistas es que la batalla del gas se gana con tuberías, no solo con pozos.

El desarrollo de la infraestructura de transporte tiene, además, un efecto multiplicador sobre el resto de la cadena energética. Cada obra que amplía la capacidad de evacuación habilita nuevas perforaciones, atrae inversiones complementarias y mejora la rentabilidad de los proyectos existentes, porque permite monetizar el gas que de otro modo quedaría sin salida. Por eso las operadoras siguen de cerca cada autorización: definen no solo cuánto se produce hoy, sino cuánto se podrá producir mañana. La capacidad de transporte se convirtió en la variable que ordena el ritmo de todo el desarrollo no convencional.

El contexto macroeconómico, no obstante, agrega incertidumbre. La volatilidad del dólar, los vencimientos de deuda y el clima electoral son factores que pueden condicionar el ritmo de las inversiones del sector. La previsibilidad regulatoria y financiera aparece como un requisito para sostener el desarrollo en el tiempo. El recurso y las obras avanzan, pero el sector reclama reglas estables para que las inversiones no se frenen.

La autorización a YPF se suma a una serie de definiciones que el Gobierno y las empresas vienen tomando para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta. La cuenca neuquina se consolidó como el principal aporte de divisas de la economía y como uno de los pocos sectores con datos positivos en un escenario financiero tenso. La energía se transformó en el ancla que sostiene buena parte del equilibrio externo argentino.

Para las economías regionales del sur, las obras de infraestructura energética representan empleo, actividad para proveedores y movimiento para las pymes que orbitan alrededor de la industria. El desarrollo de Vaca Muerta moviliza una cadena de valor que excede a las grandes operadoras y que se extiende a toda la región. El gasoducto no solo transporta gas: también dinamiza la actividad de toda la cuenca neuquina.

Por ahora, la habilitación de la obra es leída como una señal positiva para el desarrollo gasífero. Con la producción en niveles récord y la infraestructura avanzando, YPF y el conjunto del sector apuestan a sostener el crecimiento de Vaca Muerta como una de las grandes palancas estructurales de la economía argentina. El desafío de la próxima etapa será que las obras acompañen el ritmo de un recurso que sigue batiendo récords.

NEWSLETTER

Suscribite a nuestro boletín de noticias