Espert, imputado por lavado de dinero: la Justicia lo cita a indagatoria por la causa Fred Machado - Política y Medios
25-06-2026 - Edición Nº6719

NARCOESCÁNDALO | DE "PIGMEO MENTAL"

Espert, imputado por lavado de dinero: la Justicia lo cita a indagatoria por la causa Fred Machado

El economista libertario, que alguna vez le dedicó insultos a Kicillof desde la comodidad de la tribuna, ahora tiene que explicarle a un juez federal de dónde salieron al menos 200.000 dólares vinculados a un empresario investigado por narcotráfico. La indagatoria quedó fijada para el 30 de junio.

José Luis Espert fue imputado por presunto lavado de dinero en la causa que investiga una transferencia de al menos 200.000 dólares vinculada al empresario Fred Machado, quien ya admitió haber financiado al economista libertario durante su campaña presidencial de 2019. El juez federal Lino Mirabelli fijó la indagatoria para el 30 de junio, después de que la fiscalía a cargo de Fernando Domínguez pidiera formalmente que Espert sea citado a dar explicaciones.

El delito de lavado de dinero, en términos generales, consiste en darle apariencia de origen lícito a fondos que provienen de una actividad ilegal, mediante operaciones financieras o comerciales que disimulan ese origen y permiten reintroducir el dinero en el circuito económico formal. En la literatura especializada se suele describir el proceso en distintas etapas —la colocación inicial del dinero en el sistema, su estratificación a través de operaciones que dificultan el rastreo y, finalmente, su integración definitiva en la economía legal—, y es precisamente esa cadena de operaciones la que la fiscalía busca reconstruir en el expediente que involucra a Espert, a Machado, al contador Cosentino y a la firma Varianza.

La pregunta que deberá responder Espert ante el juez es tan simple como incómoda: si sabía o no el origen de los fondos de Machado, señalado en la causa como un posible vehículo para introducir dinero del narcotráfico en el sistema político legal a través del financiamiento de campañas. El expediente también incluye al contador Mariano Cosentino y a representantes de la firma Varianza, identificada como una de las empresas utilizadas para las maniobras bajo investigación. El juez ya dispuso, además, una prohibición de innovar sobre los bienes de Espert, su esposa y su hijo, una medida cautelar habitual en causas patrimoniales que impide vender, donar o gravar esos bienes mientras dure la investigación, como forma de garantizar que exista un patrimonio disponible si en algún momento la Justicia ordena un decomiso o una reparación económica.

La financiación de campañas políticas en la Argentina está sujeta, al menos en el plano formal, a un régimen legal que exige declarar el origen de los aportes y prohíbe expresamente el financiamiento proveniente de actividades ilícitas o de fuentes no identificadas. La causa que ahora obliga a Espert a presentarse ante Mirabelli pone a prueba, en los hechos, qué tan efectivo es ese control formal cuando el aporte en cuestión no pasa por una cuenta bancaria declarada sino por una transferencia que la fiscalía considera parte de una maniobra de lavado. No es la primera vez que la Justicia argentina investiga el origen de fondos de campaña: es, de hecho, un capítulo recurrente de la historia política reciente del país, que atraviesa a dirigentes de prácticamente todos los espacios partidarios sin distinción de signo ideológico.

La declaración indagatoria a la que Espert deberá presentarse el 30 de junio es, en el proceso penal argentino, la instancia en la que el imputado tiene la oportunidad de dar su versión de los hechos ante el juez, asistido por su defensa, y también el derecho de negarse a responder sin que ese silencio pueda usarse en su contra como prueba de culpabilidad. Es un derecho constitucional que cualquier imputado conserva, más allá de la presión pública o mediática que rodee al caso, y que en expedientes con alta exposición política suele convertirse, además, en un escenario tan judicial como comunicacional.

La figura de Fred Machado, además, no es menor en el cuadro general de la causa. Se trata de un empresario investigado en distintos expedientes vinculados al narcotráfico, cuya relación con la política argentina no se limita al aporte de campaña que ahora investiga la Justicia: el solo hecho de que un dirigente con aspiraciones presidenciales haya aceptado financiamiento de una persona con ese perfil ya constituye, más allá de cómo termine resolviéndose la causa penal, un déficit de control político y de debida diligencia que excede la pregunta estrictamente jurídica sobre el origen del dinero. Cualquier campaña que recibe aportes de terceros debería, como mínimo, verificar la procedencia de esos fondos antes de aceptarlos, un estándar básico que en este caso, a juzgar por el desarrollo de la causa, no parece haberse cumplido.

La condición de diputado nacional de Espert, por otra parte, añade una capa adicional de complejidad institucional al expediente: cualquier eventual procesamiento con preventiva no es automático para un legislador en funciones, dado el régimen de inmunidades parlamentarias previsto en la Constitución, que exige un desafuero previo del Congreso para avanzar con determinadas medidas restrictivas de la libertad. Esa garantía constitucional, pensada originalmente para proteger la independencia del Poder Legislativo frente a posibles persecuciones políticas, también puede convertirse, en los hechos, en un mecanismo que retrasa significativamente cualquier consecuencia judicial concreta para un legislador imputado, sin importar de qué bloque parlamentario se trate.

El contraste es difícil de no señalar: este es el mismo Espert que, en pleno fervor de campaña, no tuvo problema en llamar "pigmeo mental" a Axel Kicillof por sus críticas al modelo económico libertario. Hoy, mientras el gobernador bonaerense sigue discutiendo paritarias y emergencias alimentarias, el economista que se jactaba de la superioridad moral del librecambismo tiene que explicarle a la Justicia federal de dónde salió la plata que financió, presuntamente, su carrera política.

El golpe discursivo es particularmente incómodo para un espacio político que construyó buena parte de su identidad pública sobre la idea de que la "casta" tradicional —peronista, radical, lo que fuera— era la única responsable de la corrupción y el financiamiento opaco en la Argentina. Espert no es un dirigente cualquiera dentro de ese universo: fue uno de los economistas libertarios con mayor exposición mediática durante años antes de convertirse en legislador, y buena parte de su capital político se construyó sobre un discurso de superioridad moral y técnica frente a la "vieja política". Que ese mismo discurso termine puesto en cuestión por una causa de lavado de dinero vinculada a un empresario investigado por narcotráfico es, como mínimo, una ironía que ningún archivo de declaraciones pasadas va a dejar pasar.

El caso, además, llega en un momento en el que el propio espacio de Milei viene acumulando casos de exposición judicial de distinto tenor, lo que complica el relato de "no ser como los demás" que el oficialismo libertario instaló como eje central de su discurso desde la campaña de 2023. Cada nuevo expediente que involucra a una figura propia erosiona, un poco más, la distancia moral que el espacio buscó marcar frente al resto de la dirigencia política tradicional, sin que eso implique necesariamente que el resto de los partidos esté en mejores condiciones de dar lecciones de transparencia.

El juez tiene diez días hábiles después de la audiencia para resolver la situación procesal de Espert: puede procesarlo, dictar falta de mérito o sobreseerlo. Si decide procesarlo, la causa seguiría su curso hacia una eventual elevación a juicio oral, en un proceso que, como en cualquier expediente de lavado de dinero con múltiples imputados y prueba documental compleja, podría demorar bastante más que los diez días hábiles que tiene el juez para esta primera resolución. Mientras tanto, el "narcoescándalo" sigue siendo una de las piedras más pesadas en la mochila de un oficialismo que se presentó al país como la alternativa moralmente superior a "la casta".

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