La causa por las coimas en discapacidad sigue viva: avanza el peritaje de los audios de Spagnuolo - Política y Medios
25-06-2026 - Edición Nº6719

CAUSA ANDIS | LA HERIDA QUE EL GOBIERNO NO LO

La causa por las coimas en discapacidad sigue viva: avanza el peritaje de los audios de Spagnuolo

El extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad, procesado junto a otros 18 acusados, intenta frenar el peritaje de voz que podría confirmar la autenticidad de las grabaciones que destaparon el escándalo. La Justicia avanza igual y la sombra sigue rozando al corazón del Gobierno.

La causa que investiga presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sigue avanzando, y no a favor del Gobierno. El juez federal Sebastián Casanello procesó a Diego Spagnuolo, extitular del organismo, como presunto líder de una asociación ilícita, además de imputarlo por negociaciones incompatibles con la función pública, fraude agravado y cohecho pasivo. Otros 18 acusados quedaron procesados en la misma resolución, lo que da una idea de la escala de la trama: no se trata de un funcionario aislado sino de una estructura con ramificaciones tanto dentro del organismo como en el sector privado proveedor.

ANDIS es el organismo nacional encargado de certificar la discapacidad (a través del Certificado Único de Discapacidad), administrar pensiones no contributivas por invalidez y coordinar la provisión de medicamentos, prótesis y tratamientos para millones de personas con discapacidad en todo el país. Es, por su propia naturaleza, un área del Estado que maneja compras masivas de insumos médicos con escasa competencia de mercado en muchos rubros, una combinación que históricamente la volvió vulnerable a maniobras de sobreprecios y direccionamiento de contratos, sin importar qué signo político haya estado a cargo en cada gestión.

El esquema investigado en esta causa puntual describe una organización integrada por funcionarios de ANDIS y actores privados, orientada a generar ganancias millonarias mediante la adjudicación irregular de contratos públicos. Según la pesquisa, un sistema de retornos del 8% en las compras de medicamentos beneficiaba a funcionarios infieles a cambio de favorecer a determinadas droguerías en la provisión, a precios sobrevaluados, de remedios para personas con discapacidad. Pocas imágenes resumen mejor la "meritocracia" libertaria que un funcionario armando un curro a costa de los sectores más vulnerables del país, justo en el organismo que debería protegerlos.

El caso se originó en agosto de 2025 a partir de la difusión de audios atribuidos a Spagnuolo, que mencionaban ese sistema de retornos. Ahora la Justicia avanza con el peritaje de voz para confirmar si esas grabaciones son efectivamente suyas, un procedimiento técnico que compara patrones biométricos de la voz contra grabaciones de referencia —discursos públicos, entrevistas, declaraciones previas ante la propia Justicia— y que normalmente se agiliza si el imputado aporta una muestra de voz fresca y bajo control judicial. Spagnuolo busca frenar el proceso y se niega a facilitar esa muestra, una resistencia que, para cualquier observador con sentido común, no abona precisamente a la teoría de su inocencia: si las grabaciones fueran apócrifas, sería en su propio interés colaborar con la pericia para despejar cualquier duda cuanto antes.

La negativa a aportar la muestra de voz, en términos procesales, no equivale a una confesión ni puede interpretarse como tal: nadie está obligado a declarar contra sí mismo, y la resistencia de un imputado a colaborar con una medida de prueba es, en sentido estrictamente jurídico, un derecho que la Justicia debe respetar. Pero en el terreno de la opinión pública, donde la causa también se libra, esa misma negativa funciona como un dato que alimenta las sospechas más que como una estrategia neutra de defensa, sobre todo cuando se trata de determinar la autenticidad de grabaciones que ya circularon masivamente y que el propio extitular nunca llegó a desmentir de manera categórica y sostenida en el tiempo.

Mientras la pericia de voz sigue su curso, la causa continúa sumando piezas: las declaraciones indagatorias de buena parte de los 18 coprocesados, el análisis de la documentación contable y bancaria de las droguerías señaladas, y el cruce de esa información con los registros de compras de ANDIS durante el período investigado. Es un trabajo de instrucción minucioso y lento, del tipo que rara vez genera un titular nuevo cada semana pero que termina siendo determinante a la hora de sostener —o de hacer caer— una imputación tan grave como la de asociación ilícita en una eventual instancia de juicio oral.

El procesamiento por asociación ilícita, además, no es un detalle menor en términos procesales: implica que la Justicia considera probado, al menos en esta etapa de la causa, que existió una organización estable orientada específicamente a cometer delitos de manera sistemática, y no una serie de hechos aislados o errores administrativos puntuales. Es la misma figura penal que se utiliza en causas de corrupción de gran escala, y eleva sensiblemente la pena en expectativa para quienes resulten finalmente condenados, sumado a los cargos de cohecho pasivo y fraude agravado que ya pesan sobre Spagnuolo y el resto de los procesados.

El delito de negociaciones incompatibles con la función pública, en particular, apunta a un punto especialmente sensible de la administración estatal: castiga al funcionario que, aprovechando su cargo, interviene en contrataciones o negocios en los que tiene un interés personal, directo o indirecto, incompatible con el deber de imparcialidad que exige el cargo público. Es la figura penal pensada exactamente para esquemas como el que describe esta causa, en los que un funcionario no roba directamente de las arcas del Estado sino que direcciona compras hacia proveedores específicos a cambio de un beneficio propio, dejando en el medio a un Estado que paga de más y a un sector vulnerable que recibe, en el peor de los casos, insumos de menor calidad a precios inflados.

El procesamiento, de cualquier manera, no es el final del camino judicial sino una etapa intermedia. A partir de esta resolución, la causa avanza hacia la elevación a juicio oral, un proceso que en expedientes de esta complejidad —con casi veinte procesados, prueba documental extensa y un peritaje de voz todavía pendiente de resolución— puede demorar meses o incluso años antes de llegar a una sentencia firme. Es el mismo patrón que se repite en gran parte de las causas de corrupción de alto perfil en la Argentina, sin distinción de signo político: procesamientos resonantes que ocupan la tapa de los diarios, seguidos de una instancia de juicio oral que avanza a un ritmo mucho más lento y silencioso, lejos ya de la agenda noticiosa que acompañó la denuncia inicial.

La instrucción de la causa, además, suele incluir medidas cautelares sobre los bienes de los procesados —embargos, inhibiciones generales para vender o gravar propiedades— orientadas a garantizar que, en caso de una condena con perjuicio económico al Estado, exista un patrimonio sobre el cual hacer efectiva la reparación. Ese tipo de medidas, habituales en causas de esta envergadura, vuelven a poner el foco en una pregunta que la opinión pública argentina conoce de memoria de otros expedientes de corrupción: cuánto de lo presuntamente desviado se recupera alguna vez, y cuánto queda, en los hechos, como una cifra simbólica en un expediente que tarda años en cerrarse.

El affaire ANDIS quedó parcialmente tapado por otros escándalos políticos del último año, pero sigue su curso judicial sin pausa, con vencimientos procesales y plazos periciales que la agenda noticiosa no logra eclipsar del todo. Para un Gobierno que se vendió como la cruzada anticasta y la épica de la "motosierra" contra los privilegios de la política tradicional, acumular escándalos de coimas en el área más sensible del Estado —la que atiende a personas con discapacidad— es un boomerang que tarde o temprano vuelve a pegar, y que además le complica el relato a un espacio que basó buena parte de su capital político en la promesa de no ser "como los demás".

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