La sorpresiva intervención del funcionario bonaerense rompió la tensa tregua que mantenían los diferentes sectores que integran el peronismo de la provincia. El ministro bonaerense dejó en claro que la etapa de las designaciones unilaterales o las listas de consenso cerradas entre pocos dirigentes está terminada. Desde la gobernación platense buscan democratizar el debate interno mediante la participación de las bases partidarias, desafiando la histórica centralidad de la agrupación kirchnerista tradicional.
Los reproches públicos surgieron tras los últimos cuestionamientos orgánicos emitidos por el jefe del Partido Justicialista de Buenos Aires respecto al rumbo de la gestión. Desde el entorno kicillofista argumentan que la mejor manera de legitimar un proyecto político alternativo a nivel nacional es someterse al voto de los afiliados. Sostienen que evitar una competencia abierta debilita las posibilidades de la oposición en los comicios venideros y desmoviliza a la militancia.
La posición fijada por el ministro de Gobierno cuenta con el respaldo silencioso de una mesa integrada por intendentes y secretarios gremiales. Este bloque territorial presiona desde hace meses para recortar la influencia de la estructura camporista en las decisiones de la cámara legislativa y el partido. Los jefes comunales consideran que el uso obligatorio del sistema de primarias les otorgará el aire necesario para blindar sus propios distritos del conurbano.
En la vereda opuesta, los voceros de la organización asentada en el gremio legislativo mantienen un hermetismo absoluto pero deslizan críticas hacia la estrategia de confrontación interna. Los dirigentes alineados con la conducción partidaria tradicional insisten en que abrir una interna feroz debilita la resistencia unificada frente al programa de reformas del oficialismo central. La tensión amenaza con paralizar el funcionamiento de los bloques legislativos compartidos en la Legislatura de La Plata.
Las próximas semanas serán determinantes para observar si el gobernador avala de forma explícita los dichos de su mano derecha o si intenta coordinar un acercamiento institucional. Los analistas políticos advierten que este cruce de liderazgos acelera los plazos de una fragmentación que parece difícil de saldar mediante acuerdos de cúpula tradicionales. El debate por las reglas de juego electorales ya comenzó y la provincia de Buenos Aires funciona como el principal laboratorio de la disputa peronista.