El dictamen emanado por el Tribunal de Defensa de la Competencia paralizó las negociaciones de las grandes operadoras del sector tecnológico. El organismo ordenó de manera taxativa que la prestadora controlada por el Grupo Clarín reduzca drásticamente su escala operativa para evitar una posición monopólica. Si la compañía no instrumenta de forma inmediata un plan de desinversión transparente, perderá los derechos de integración. De esta forma, el oficialismo busca forzar la aparición de un nuevo jugador institucional independiente.
La disposición técnica establece que la firma prestadora tendrá que ceder una masa de clientes de telefonía móvil equivalentes al 40% de su facturación. El área geográfica estipulada para esta transferencia forzada abarca de forma estratégica el AMBA, la Región Norte y la Región Sur. La firma afectada deberá garantizar además el uso compartido de sus redes e infraestructura durante un plazo mínimo establecido. Los analistas del sector señalan que cumplir estas exigencias operativas demandará un complejo proceso de venta de activos
Desde el seno de la corporación mediática manifestaron un profundo malestar y calificaron la intervención oficial como una abierta persecución política. Fuentes internas argumentan que las normativas aplicadas desconocen los cambios profundos que sufrió el mercado local de conectividad satelital. Sostienen que la llegada de empresas globales al mercado desarmó cualquier tipo de hegemonía comercial preexistente. En las próximas horas, los equipos legales resolverán si acatan la intimación o inician una prolongada batalla judicial
La sorpresiva intervención del Estado generó desconcierto en diversos sectores debido a la prédica desreguladora habitual de la administración presidencial. Sin embargo, la cúpula gubernamental defendió la medida argumentando la necesidad imperiosa de resguardar los principios básicos de la libre competencia. Quienes respaldan la resolución afirman que habilitar la fusión sin restricciones hubiese otorgado un control absoluto sobre el tráfico de datos en el país. La pulseada expone una fragmentación evidente entre los antiguos aliados estratégicos del ámbito corporativo.
El desenlace de este conflicto definirá los parámetros de las inversiones internacionales en infraestructura digital para la próxima década. El oficialismo busca utilizar este caso testigo para demostrar su autonomía frente a los factores tradicionales de poder mediático. El mercado corporativo permanece expectante ante los plazos administrativos que otorgará el Poder Ejecutivo para concretar el traspaso patrimonial. Mientras tanto, millones de beneficiarios del servicio aguardan precisiones sobre la continuidad y calidad de las prestaciones de comunicación.