En el caso de los colectivos de jurisdicción nacional, el boleto mínimo experimentó un alza del 2%, situándose en $714 para quienes poseen la tarjeta SUBE registrada. Sin embargo, la brecha se profundiza para aquellos pasajeros que no han realizado el trámite de nominalización, quienes deberán abonar una tarifa plana de $1.428 por el mismo tramo. El cronograma ya prevé ajustes adicionales del mismo tenor para los meses de junio y julio.
El impacto más severo se registra en el sistema ferroviario, donde las tarifas sufrieron un salto del 18% en promedio. El pasaje mínimo para los trenes metropolitanos pasó de $280 a $330 en la primera sección, mientras que los tramos más largos ya superan los $500. Esta medida se enmarca en la Emergencia Ferroviaria declarada por el Ejecutivo, con el objetivo de reducir la dependencia de la asistencia financiera directa del Tesoro Nacional.
Para quienes utilizan el transporte de manera interjurisdiccional, los valores resultan aún más onerosos. Por ejemplo, viajar desde La Plata hasta Constitución en las líneas de enlace nacional ahora roza los $5.000 por trayecto, consolidando un aumento que en lo que va del año ya acumula cifras de tres dígitos. Desde la Secretaría de Transporte insistieron en que estos ajustes son necesarios para sostener la operatividad de un servicio que arrastra años de desinversión.
Finalmente, las autoridades recordaron que sigue vigente la Tarifa Social, la cual otorga un descuento del 55% para jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones. A pesar de este alivio para los sectores más vulnerables, el malestar entre los trabajadores es evidente debido a que el transporte representa una porción cada vez más significativa de los ingresos mensuales familiares, en un contexto de inflación que no da tregua.