El informe más reciente sobre el mercado de trabajo indica que el sector público y el rubro de servicios actuaron como redes de contención, logrando neutralizar la tendencia negativa que venía arrastrando la economía. Durante febrero, la creación de puestos en estas áreas compensó las bajas en sectores más sensibles, marcando el primer mes de estabilidad tras una racha de contracción sostenida en el sector privado formal.
Dentro del sector servicios, actividades relacionadas con el comercio y la asistencia profesional mostraron un repunte marginal en las contrataciones, lo que permitió detener la caída del salario real agregado. Este fenómeno se explica, en parte, por una leve mejora en las expectativas empresariales a corto plazo. Sin embargo, la industria y la construcción continúan reportando dificultades para sostener sus plantillas de trabajadores actuales.
Por otro lado, la administración pública desempeñó un papel crucial al absorber mano de obra, funcionando como un mecanismo contracíclico frente a la crisis. Aunque este crecimiento del empleo estatal genera debates sobre la sostenibilidad fiscal, en lo inmediato ha servido para evitar un salto brusco en los índices de desocupación total. La calma observada en febrero brinda un respiro necesario para el consumo interno.
Hacia adelante, el desafío radica en transformar esta pausa en la caída en un ciclo de crecimiento genuino y duradero. Los analistas coinciden en que, si bien la sangría del empleo se ha detenido, el mercado laboral aún muestra signos de fragilidad y alta dependencia de la coyuntura política. La mirada está puesta ahora en los datos del próximo trimestre para confirmar si este punto de inflexión es el inicio de una recuperación.