Más de un centenar de directivos de pequeñas y medianas empresas intentaron ingresar bajo la consigna institucional de defender las capacidades operativas del centro tecnológico. Sin embargo, las autoridades de la conducción civil bloquearon por completo los portones e inhabilitaron los molinetes digitales de acceso. Ante la negativa oficial, los industriales debieron improvisar la asamblea en la calle para denunciar el desguace operativo.
Las cámaras sectoriales alertaron que el desmantelamiento de laboratorios estratégicos paraliza de forma inmediata los sistemas de certificación obligatoria y metrología legal. Para el empresariado pyme, recurrir a auditorías de firmas multinacionales privadas representa un costo financiero totalmente prohibitivo para sus presupuestos actuales. Los manifestantes afirmaron que la parálisis del organismo destruye la competitividad y frena cualquier posibilidad de exportación industrial.
El conflicto sectorial escaló de manera acelerada tras confirmarse la eliminación del Servicio Argentino de Calibración y el recorte del presupuesto operativo real. Delegados sindicales denunciaron que la persistente presencia de camiones policiales busca amedrentar al personal frente a una inminente ola de 700 despidos. Desde la asunción de la nueva gestión económica, la planta técnica global ya sufrió una reducción forzada del 30%.
La movilización sumó el apoyo orgánico de legisladores de la oposición y de múltiples federaciones de la industria manufacturera. Los organizadores adelantaron que presentarán un recurso de amparo colectivo para exigir la libre circulación dentro de las plantas de investigación. Por su parte, los directivos pyme confirmaron que mantendrán el estado de alerta ante el persistente bloqueo logístico e institucional.