En el marco de una gira estratégica por el interior del país, Axel Kicillof visitó la provincia de Córdoba para participar de un congreso sindical y diversas actividades académicas. Durante su estadía, el mandatario bonaerense se refirió a su relación con Martín Llaryora, quien no estuvo presente para recibirlo debido a un compromiso previo en San Juan. Kicillof buscó bajar el tono a la polémica, afirmando que existe un diálogo abierto entre ambos gobiernos provinciales.
El referente de Buenos Aires destacó la importancia de superar las etiquetas políticas para centrarse en un proyecto de país que defienda la industria nacional y la soberanía. "No estamos hablando de un acuerdo electoral, sino de encontrar puntos en común ante la crisis", señaló ante la prensa local. Esta postura refleja su intención de consolidar una alternativa federal frente a las políticas del Gobierno nacional, buscando aliados fuera del núcleo duro del kirchnerismo.
Durante su agenda en la ciudad mediterránea, Kicillof firmó convenios de cooperación en áreas clave como educación y turismo, reforzando el concepto de colaboración entre distritos. Al presentar su libro en la Universidad Tecnológica Nacional, insistió en que la defensa de la universidad pública es un eje donde las coincidencias con el "cordobesismo" deben ser innegociables. Para el gobernador, la gestión conjunta es vital cuando el Estado nacional se desentiende de sus responsabilidades básicas. [1, 2]
Pese a ser un territorio históricamente hostil para su espacio político, la recepción de sectores gremiales y universitarios fue leída como un éxito por su equipo de trabajo. La estrategia de "caminar el interior" apunta a construir una musculatura política propia de cara al 2027, mostrando una imagen de gestión activa y abierta al debate. La ausencia de una foto oficial con Llaryora no impidió que Kicillof marcara presencia en el distrito más antikirchnerista del país.
En conclusión, el paso por Córdoba deja un mensaje de pragmatismo político por parte del líder bonaerense. Al priorizar las coincidencias sobre las diferencias ideológicas, Kicillof intenta posicionarse como el articulador de un peronismo renovado y con visión federal. El desafío será transformar esas declaraciones de buena voluntad en un frente opositor consolidado que logre captar la atención del electorado del centro del país hacia el futuro cercano.