La interna en el oficialismo alcanzó un nuevo pico de tensión luego de que Patricia Bullrich presionara públicamente a Manuel Adorni para que rinda cuentas sobre su patrimonio. La postura de la Ministra de Seguridad busca mitigar el costo político de las recientes denuncias, pero este movimiento fue interpretado por Karina Milei como una traición. Para la Secretaria General, el gesto de Bullrich no es una búsqueda de transparencia, sino un intento de marcar la cancha y ganar terreno dentro de la mesa chica del Gobierno.
Karina Milei, principal protectora del Vocero Presidencial, ha manifestado un malestar absoluto, considerando que Bullrich se excedió en sus funciones al cuestionar a un par. Fuentes de Casa Rosada indican que "El Jefe" no tolera los desafíos públicos a su autoridad y ve en la ex candidata a presidenta una amenaza a la cohesión del bloque libertario. Esta fricción ha generado un clima de "guerra fría" en los pasillos de Balcarce 50, donde los funcionarios se ven obligados a elegir bandos.
Ante la escalada del conflicto, Javier Milei se vio forzado a actuar como árbitro para frenar la sangría mediática. Aunque el Presidente mantiene su confianza en Adorni, también entiende que no puede prescindir del músculo político que aporta Bullrich. En las últimas horas, el mandatario mantuvo contactos cruzados para exigir una tregua inmediata, consciente de que una ruptura entre las dos mujeres más poderosas de su entorno paralizaría la gestión legislativa y operativa.
El trasfondo de la disputa revela una lucha de poder por el control del armado político de cara al futuro. Mientras Bullrich apuesta por una identidad de orden y firmeza institucional, Karina Milei prioriza la lealtad absoluta al núcleo fundacional del movimiento. El "apurón" al Vocero fue la gota que colmó el vaso en una relación que ya venía desgastada por la competencia de influencias sobre las decisiones presidenciales.
El desenlace de esta crisis marcará el pulso de las próximas semanas en el Gabinete. Por ahora, el Presidente logró imponer un silencio forzado, pero en el entorno de ambos sectores admiten que la confianza entre Patricia y Karina está rota. El desafío de Milei será mantener a flote su estructura de poder sin que el fuego cruzado termine por devorar a sus figuras más relevantes.