Pensiero Va: el peronismo será capaz de reconstruir la patria, o no será nada - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

OPINIÓN

Pensiero Va: el peronismo será capaz de reconstruir la patria, o no será nada

El 25 de Mayo pasado salió bajo formato digital un pequeño documento de 60 páginas que pretensiosamente nombramos "Pensiero Va", inversión obvia del "Va Pensiero", la marsellesa de la Italia Unita, compuesta por Giuseppe Verdi para la opera Nabuco. Un pensamiento que vuela y añora la patria perdida.

Por: Nicolás Mujico y Ramon Prades Garcia 

El 25 de Mayo pasado salió bajo formato digital un pequeño documento de 60 páginas que pretensiosamente nombramos "Pensiero Va", inversión obvia del "Va Pensiero", la marsellesa de la Italia Unita, compuesta por Giuseppe Verdi para la opera Nabuco. Un pensamiento que vuela y añora la patria perdida. Aquella canción, en su momento, fue un emblema nacional y, si bien las pretensiones del texto no apuntan más alto que poder conversar con la mayor cantidad de compañeros posibles, también es un pensamiento que intenta volar y añora la patria que estamos perdiendo. "Pensiero va", respeta la estética y la iconografía de nuestra historia. Es una nueva forma de decir "Viva Perón". El jueves 6 de junio, se realizó el primer encuentro en Casa Pulsar. en la ciudad de La Plata, con la presencia de Federico Martelli. 

Pero, ¿por qué recurrimos al Pensiero? En primer lugar, porque el presidente que nos lleva a perder la patria insiste en que Karina Milei es Moisés y él es su hermano Aarón. Nosotros desmentimos semejante afirmación. Milei es Nabuco que, enloquecido, destruye el templo de Jerusalén y persigue al pueblo y su hermana no es otra que la pérfida y conspiradora Abigail. 

¿De qué la va este texto entonces? De pensar en la patria. De volver a sentirnos privilegiados y elegidos por haber nacido en esta tierra que es una bendición. De reconstruir nuestro proyecto político en un mundo incierto.  

Partimos de la base de que, en este mundo confuso como Babel, siempre existen dos tendencias. A lo global -que aquí llamamos Pangea- y a lo nacional. Creemos que transitamos una nueva deriva continental que hará naufragar a más de un globalizado. No somos tan ingenuos como para pensar que el mundo perderá su conectividad. Simplemente creemos que se reedita una tendencia. Si en los albores de la primera Guerra Mundial lo que hacía poderosa a una Nación era la capacidad de reconvertir una economía de paz en una economía de guerra, en estos tiempos que la pandemia inauguró, en lo que nosotros llamamos el refenecimiento combinado con una economía de riesgo, los desastres climáticos y sanitarios serán cada vez más frecuentes e imposibles de sustentar. De esta manera, las naciones más fuertes serán aquellas que puedan reconvertirse de una economía abierta en una economía cerrada. Es decir, ser capaz, autosuficiente o, por lo menos,reducir al máximo la dependencia externa y la vulnerabilidad.  

En segundo lugar, entendemos que estamos ante la declinación de la potencia hegemónica, sin que esto signifique su declinación en términos militares, lo que vuelve a la decadencia más peligrosa que nunca. Estamos en vísperas del refenecimiento. Por otro lado, en sintonía con la disputa entre gran Bretaña y los Estados Unidos, allá por la década del 30 del siglo pasado, nuevamente estamos en presencia de una competencia entre dos formas diversas del capitalismo. Nuestro presidente decide inclinarse por la potencia declinante. Otros compañeros creen que conviene subirse al proyecto Chino, Ruso o a cualquiera que desafíe a la potencia imperial. Humildemente creemos que es peligroso sostener la posición actual del presidente Milei y, de igual manera, es peligroso aplaudir culturas de las que francamente no sabemos nada. Nuevamente se trata de dejar de ser perros y no de cambiar de collar.  

En tercer lugar, creemos que no existe proyecto político exclusivamente nacional. América Latina nos quedó grande. Lamentablemente, Sudamérica también. Increíblemente nos está quedando grande el MerCoSur. Apenas podemos conservar el continente como zona de Paz, si entendemos como paz la falta de guerras. Violencia lamentablemente sobra. La necesidad de un proyecto común, sin dudas, requerirá menos entusiasmo y más institucionalidad. Básicamente laburo, priorizar el vecindario. La formación de nuestros diplomáticos sigue, quizás, soñando con un destino europeo. En la medida en que eso suceda, siempre habrá problemas. El pueblo, por su parte, no interioriza ninguno de los proyectos regionales (ni Latinoamérica, ni Suramérica ni Iberoamérica ni ninguna de las formas de mencionar al continente). Hace falta una enorme paideia.  

En cuanto a lo nacional, desde la reforma del 94 se potenció la figura de Buenos Aires y el Conurbano como la hermana mayor que decide por todo el país. De sostenerse esta tendencia, es pensable que, en un futuro no muy lejano, comencemos a advertir la total desarticulación nacional. El peronismo, único partido político que aun puede reivindicar para sí su condición de partido nacional, está comenzando a sentirlo. Ya es testimonial en más de una provincia, y en la medida que eso suceda, mas difícil será construir y reconstruir un proyecto nacional. Ni que hablar de las otras fuerzas políticas. Estamos, quizás, transitando una de las últimas oportunidades para reconstruir el movimiento nacional que puede reconstruir el proyecto nacional. Sin uno, no es posible lo otro. Sin ambos no es posible que la democracia represente los intereses de las mayorías. Se convierte así en una nanocracia donde el Peronismo realmente Existente navega en un decepcionante mar de realismo político.   

Por último, los hombres (que tal como recomendaba el general es lo último que debemos discutir), estamos ante el avance más extremo de lo digital sobre nuestra vida, sobre nuestro lenguaje y sobre nuestra practica política. En la medida que no recuperemos un lenguaje político, no podemos pensar en un cambio político. Participar en un espacio político es muy diferente a militar en una agrupación política. Articular con otros espacios políticos es muy diferente a tejer alianzas o frentes políticos. Administrar tensiones tampoco se parece a disputar poder. Capacitarse no es formarse, y comunicar acciones no se asimila a la propaganda política. Este cambio de lenguaje también explica al peronismo realmente existente que construye soluciones habitacionales en vez de viviendas y que trabaja más sobre la inclusión que sobre la justicia social sin que esto signifique una crítica en si misma a tantos programas sociales que sacaron de la indignidad a tantos compatriotas.  

Finalmente, un principio o amague de propuesta. Cuando en junio del 44 Perón visito La Plata para lanzar la cátedra de Defensa Nacional, tradujo a la política concepciones que provenían de Colmar Von Der Goltz. La nación en armas. Bajo el principio de que la guerra es un hecho social inevitable, que convenía prepararse antes para enfrentarla y que, para ello, era necesario una gran cohesión social además de un programa industrial amplio. Establecía algunos principios del ideario peronista. La cohesión social se logra con una enorme Obra social que permita elevar las condiciones de vida del pueblo argentino. Prepararse para la guerra implicaba no sólo fortalecer el ejército, sino ser capaz de desarrollar una economía industrial capaz de sostener los esfuerzos de guerra. La reconversión de una economía de paz en una economía de guerra sobre la base de un pueblo fuerte, educado y bien alimentado, era fundamental. De igual manera lo creemos en la actualidad; solo que han cambiado algunas cosas. La pandemia, encadenada a la guerra, nos mostró que la desgracia es un hecho social inevitable. Puede venir en forma de guerra, migraciones masivas, catástrofe climática, sequia, inundación o pandemia. Esa desgracia requiere una respuesta integral que también debe ser encarada desde lo nacional. La fortaleza estará dada por la capacidad de convertir una economía abierta en una cerrada sobre la base de un pueblo formado, bien alimentado, fuerte y bien educado. Nuevamente hace falta una gran obra social.  

¿Cuál podría ser el método? Si en el pasado se planificaba en función de hipótesis de conflictos, tenemos que saber que hoy se planifica en base a capacidades. Es decir que necesitamos saber-tener para enfrentar los escenarios que creemos que van a ocurrir. En ese sentido, necesitamos atrevernos a pensar en prospectiva, construir escenarios y apreciaciones políticas, económicas, sociales y culturales que nos den la pauta de que cosas debemos construir o reconstruir para enfrentar un mundo cada vez más peligroso. Cuantas mayores capacidades sepamos construir, menos vulnerables seremos. El peronismo será capaz de reconstruir la patria, o no será nada. Va Pensiero, Pensiero va.  

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