Macri empezó su guerra fría con Milei  - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Macri empezó su guerra fría con Milei 

Con su título de presidente del PRO, Macri se convirtió en un político tradicional en épocas de cambio libertario, un rótulo impensable hace una década. Se jacta de su poder territorial, que le permite representación legislativa en todas las provincias, y buscará sostener para llegar a las próximas presidenciales con algún juego propio. 

Por: J.NyE

 

Detrás de su pelea abierta con Patricia Bullrich, Mauricio Macri empezó una disputa silenciosa y de final impredecible con Javier Milei, quien sigue sin hablar mal de él en público y, a la vez, sin tenerlo en cuenta para tomar decisiones. El horizonte próximo de lo que por ahora es una guerra fría son las elecciones legislativas de 2025, cuando el ex presidente quiere ganar lugares en el Congreso para marcarle la cancha al Gobierno con una agenda propia.  

Con su título de presidente del PRO, Macri se convirtió en un político tradicional en épocas de cambio libertario, un rótulo impensable hace una década. Se jacta de su poder territorial, que le permite representación legislativa en todas las provincias, y buscará sostener para llegar a las próximas presidenciales con algún juego propio. 

Bullrich lo corre con datos: las encuestas que llegan al propio exjefe de Gobierno muestran como, después del ballotage, el voto PRO que migró a La Libertad Avanza nunca volvió a las filas amarillas. 

Con esas cifras, la ministra de Seguridad propone como único destino de la fuerza que supo gobernar el país la fusión con el actual oficialismo. Ni siquiera quiere discutir condiciones: está dispuesta a ser furgón de cola de Karina Milei, a cargo del armado electoral de La Libertad Avanza. 

Para no depender de nadie, la hermana del Presidente puja en los tribunales electorales de las provincias para inscribir el sello oficialista como partido político. Si lo logra, la fuerza que se quiera adherir deberá pedir permiso. También el PRO. 

Macri lo sabe y, convertido en el político que no fue cuando gobernaba el país, juega a que Milei lo necesite. Sus votos en el Congreso fueron claves para que avance la ley de bases, que el propio exjefe de Estado apoyó en las redes sociales.  

El plan de Macri es esperar la sanción del proyecto emblema del Gobierno para empezar a marcar la cancha de Milei, haciendo hincapié en algunas diferencias que incomoden al presidente ante el electorado antikirchnerista, clave para su triunfo en el ballotage. 

Una agenda republicana, que podría exhibir el costado populista del economista, que le permitió llegar a la Casa Rosada pero, sí se trasluce, espantar a una porción de la población que se guía por el odio al kirchnerismo o a cualquier variante del peronismo. 

MIlei prefiere no adoptar ese discurso. Sabe que necesitó de un voto PJ para llegar al 30% que le permitió ganar las primarias y alcanzar el ballotage, cuando se unió al electorado PRO y se convirtió en el candidato presidencial más votado de la historia. 

Macri tiene una lista de proyectos de ley que sus legisladores empujarán para incomodar al Presidente, a quien últimamente trata de no mencionar. Una de las iniciativas que empezará a discutirse es la ficha limpia, que impide ser candidatos a funcionarios que tengan una condena en segunda instancia. 

Es impulsada por ONGs en todos los países de América Latina y en Argentina tiene como promotora principal a la diputada Silvia Lospennato, del PRO. El kirchnerismo la resiste por una sencilla razón: una ley así le daría a los jueces de tribunales inferiores el poder de definir quién podrá presentarse a las elecciones. ¿Acaso Milei tiene control sobre alguna oficina en Comodoro Py? No se le conoce la más mínima influencia en esos ámbitos, donde encima jugó fuerte al promover al juez Ariel Lijo como miembro de la Corte Suprema. Los enemigos del jurista no lo olvidarán tan fácil.


El PRO también quiere facilitar el voto a los residentes argentinos en el exterior, que dejó de ser por correo y sólo es posible en embajadas y algún que otro consulado. Macri identificó una electorado fiel, que no sufrió las torpezas de su Gobierno y cultivó el antikirchnerismo navegando por internet. No está claro si es gente que pueda mutar a libertaria tan fácil.


Macri hará hincapié además en el cumplimiento de los contratos, con críticas a medidas como la postergación del pago a las generadoras eléctricas por parte de Cammesa. Se lo dijeron los diputados del PRO a Karina Milei.


Por ahora, la pelea del expresidente será con Bullrich, a quien no le perdona haberse integrado al gabinete de Milei sin pedirle permiso. Esta semana se materializó la salida de miembros del consejo directivo del PRO bonaerense para vaciar de poder a la titular interina, Daniel Reich, esposa del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela. 


Como protesta, Bullrich y Valenzuela rompieron los bloques de la Legislatura bonaerense, desde donde iniciarán el plan de fusionar al PRO con La Libertad Avanza. Creen que en la provincia de Buenos Aires les permitiría acercarse al 50% del electorado que necesitan para vencer al oficialismo. Confían en que los intendentes no se animarán a chocar con listas libertarias locales y perder peso en el concejo deliberante. 


Esta discusión se saldará con una interna del PRO bonaerense, cuando Macri promueve como presidente al jefe del bloque de Diputados Cristian Ritondo. Bullrich no está decidida a juntar fuerzas para enfrentarlo: tal vez le sea útil dejar a Macri aislado en la burocracia de un partido que, entiende, ya cumplió su ciclo y ahora sólo puede subsistir como aliado menor de las fuerzas del cielo. Ni más, ni menos. 

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