Redes sociales: el “game” de la comunicación política por otros medios  - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

OPINIÓN

Redes sociales: el “game” de la comunicación política por otros medios 

¿Cómo hacer frente a esta situación comunicacional? ¿Cómo se enfrenta a un algoritmo tirano que comparte un mismo encuadre de atomización con los oligopolios de los medios de comunicación concentrados? ¿Quién conquistará ahora al nuevo continente de la #IA? 

Mg. Lautaro González Amato

 

El libro “The Game”, del escritor, dramaturgo y músico italiano Alessandro Baricco (2019), bien podría considerarse un estudio acerca de la génesis del uso de las redes sociales. Allí, se observa la mutación histórica del uso de la comunicación digital a través de un puñado de décadas, desde los videojuegos a mediados de los ochenta hasta las redes sociales digitales de la actualidad.

El análisis de la irrupción de las redes sociales desde una línea disruptiva tuvo su bautismo de fuego en el nacimiento del “mundo gamer”. Un universo que disputa sentido y es irreverente con las palabras autorizadas de los gobiernos, el periodismo y el clero, y donde aparecen posicionamientos acerca de algún determinado tema, ya sea estándar o de asuntos públicos. Esto se da en los foros, chats o grupos donde los usuarios (los “gamers”) imparten sus opiniones libres de todo pecado. Y sí, los discursos de odio son caldo de cultivo y ofician como catalizadores de la mayoría de las discusiones posicionándose en el centro de los debates.

Es un mundo donde el uso de la comunicación es en digital; se configura como parte de un entorno en el que se eliminan los mediadores y se los sustituye por ambientes protegidos que priorizan el contacto directo. Allí, las palabras constituyen la gramilla del nuevo mundo y la inteligencia colectiva se convierte en acción sin tener que pasar por esas “autoridades intermedias” para validar opiniones.

Una de las características de la usabilidad de dicho espacio es que se para como herramienta para “dotar al mundo de una fuerza motriz, imaginando que el flujo de la realidad pueda circular por un sistema sanguíneo en el que dos corazones bombean armónicamente, el uno al lado del otro, el uno corrigiendo al otro, el uno sustituyendo rítmicamente al otro”, analiza Baricco. 

El hombre-máquina de la insurrección digital

Así, el hábitat de este híper-hombre digital es un sistema con una doble fuerza motriz, donde la distinción entre el mundo verdadero y el mundo virtual se convierte en una frontera secundaria, dado que uno y otro se funden en un único movimiento que genera, en su conjunto, la realidad.

En el planteo del autor, el desarrollo de la humanidad fue dado a modo de icebergs que emergen en la superficie de la historia; el modo en que lo hizo fue similar al de un videojuego donde la tríada “hombre-teclado-pantalla” se repitió a medida que el desarrollo de la tecnología tuvo su propia storytelling.  

Por eso, si pensamos en la irrupción de la gente de Silicon Valley, California Estados Unidos, y la construcción de un mundo-redes de forma instintiva, lo imaginaron con el diseño y la arquitectura de un videojuego. Una palanca y dos botones fueron las herramientas rústicas de los likes y comentarios. En Twitter (hoy X), likes, followers, citas y retweets constituyen parte de la puntuación del antiguo “modo videojuego”, que lanza resultados uno tras otro. 

Esto es la “elevación del juego a esquema fundacional de toda una nueva civilización, la tierra prometida de los hackers, un único, libre e ininterrumpido videojuego (...). Cualquier partida puede ser jugada con la condición de ser capaces de colocar las piezas en ese tablero iluminado que es la superficie del mundo (...). Es la insurrección digital contra la civilización del siglo XX”, enfatiza Baricco.

El italiano expresa que “el game es demasiado inestable, dinámico y abierto para ser un hábitat atractivo para un animal sedentario, lento y solemne como la verdad”. Por eso, las fake news, las mentiras y los trolls proliferan, porque en lo inestable ganan estabilidad y trascendencia. La verdad siempre va por la banquina y uno de los temores más certeros del ser humano ante el pleno desarrollo del game es la pérdida de su propia humanidad.

Rumbo a la conquista del pan… y las redes sociales

El geógrafo, zoólogo, naturalista y príncipe ruso,​ Piotr Alekséyevich Kropotkin, fue un destacado teórico y escritor político, quien en 1892 publicó las fallas de los sistemas económicos del feudalismo y el capitalismo. Allí, dilucida cómo se crearon la miseria y escasez mientras se promovía el privilegio de las clases dominantes de la época. El libro se llama “La conquista del pan”.   

La propuesta para terminar con el orden establecido fue la construcción de un sistema económico descentralizado basado en la ayuda mutua y la cooperación voluntaria. El escritor ruso afirma que las tendencias para este tipo de organizaciones ya existían en la evolución y la sociedad humana y que había que apostar a la solidaridad tal cual lo hacen las hormigas al construir sus hogares.

“Los más aptos no tienen por qué ser los más fuertes, ni los más individualistas, sino los que mejor se adaptan al entorno. Y las especies que más posibilidades tienen de sobrevivir son aquellas que saben encontrar en la solidaridad el mejor arma para asegurar su devenir”, sentencia Kropotkin.

Hoy, en un contexto de mayor concentración de la riqueza a nivel internacional, en el game de las redes sociales que describe Baricco, la “narrativa rebelde” le hace juego al sistema e impulsa gobiernos que favorecen los intereses de las minorías más enriquecidas. Lo enunciado por el viejo ruso, entonces, pareciera ser un condimento más en el arte de alcanzar las utopías de Eduardo Galeano: sirve para continuar dentro del camino. 

Con la velocidad con que se mueve el mundo, lo novedoso de la aparición de las redes sociales y su encuadre hoy ya queda en la prehistoria. Estos formatos de comunicación fueron absorbidos como una extensión del poder económico internacional. De esta manera, la incidencia en la realidad cotidiana y en los procesos políticos y sociales de América Latina se profundiza junto con la brecha digital, desigualdad, hambre y pobreza que somete a gran parte de la población mundial.

En el centro de la escena: la resistencia 

El capitalismo como sistema económico, si bien se manifestó abiertamente en Inglaterra en el siglo XVI, sus ejes doctrinarios fueron precisados en 1776 por Adam Smith, quien institucionalizó culturalmente que el libre mercado es la cara principal de la construcción del bien común. De allí parte todo su desarrollo, donde la comunicación para poner en valor las industrias culturales del sistema fue la herramienta indispensable por antonomasia. La imprenta, periódicos, radio y televisión como elementos de los mass media casi completan el trabajo.

En el devenir del siglo XXI, hoy el centro de los debates en relación a los asuntos públicos y la construcción de sentido, pasa por el juego de las redes sociales, las nuevas plazas públicas donde se discute la realidad. Un nuevo tsunami de jóvenes que en definitiva abarca parte de la generación X, millennials, centennials, hasta llegar a nuestros días con la generación Alfa (el mundo digital como idioma natural), se agiganta con frío y duro peso de los icebergs de las redes y la concentración mediática, donde el cóctel se mezcla solo: sesgo de confirmación, inmutabilidad de su metro cuadrado, merma en la formación del pensamiento crítico y aceptación del statu quo. Además, se suma otro ingrediente: el ascenso de un nuevo continente, la inteligencia artificial.  

En suma, ¿cómo hacer frente a esta situación comunicacional? ¿Cómo se enfrenta a un algoritmo tirano que comparte un mismo encuadre de atomización con los oligopolios de los medios de comunicación concentrados? ¿Quién conquistará ahora al nuevo continente de la #IA? 

Juan Domingo Perón nunca se cansó de predicar en “La Comunidad Organizada” y en el “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional” que “la humanidad necesita fe en sus destinos y acción, y posee la clarividencia suficiente para entrever que el tránsito del yo al nosotros no se opera meteóricamente como un exterminio de las individualidades, sino como una reafirmación de éstas en su función colectiva”. 

Nuestra comunidad sólo puede realizarse en la medida en que se realice cada uno de los ciudadanos que la integran (...), y la condición elemental de la integración del ciudadano en la comunidad es que la sienta como propia, que viva en la convicción libre de que no hay diferencia entre sus principios individuales y los que alienta su patria”, agrega. Este pareciera ser el factor aglutinante de la solidaridad social y bien puede oficiar como antídoto para la negación del Estado como garante del bienestar general, paradigma libertario que impera en los discursos dominantes de la época y merece ser disputado tanto en el territorio como en las redes sociales.

Por ende, las “organizaciones libres del pueblo” tienen el deber de discutir desde la comunicación política, la participación ciudadana, desde la formación, capacitación y profesionalización, la construcción de una narrativa. Una estrategia discursiva que transmita inteligencia y paz social a la hora de debatir las cuestiones relativas al desarrollo social y productivo del país y logre incidencia en los temas de agenda y asuntos públicos.

Para eso, debe forjarse la unidad de conducción, descentralización de la ejecución en el discurso y una concepción que enarbole a la solidaridad y la justicia social como banderas frente al egoísmo y al individualismo reinante. Ingredientes que en el game de la comunicación política no pueden faltar.

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