Hacia una economía de escala Richter  - Política y Medios
14-06-2024 - Edición Nº5978

OPINIÓN

Hacia una economía de escala Richter 

Javier Milei continúa negando el cambio climático por el solo hecho de ser parte de la agenda 2030 y ser un hito del progresismo al cual combate. La sobre ideologización de todos los aspectos de la vida es total. Sería más inteligente reconocer como principio que “la única verdad es la realidad”, asomarse sin prejuicios a la ventana y ver qué es lo que sucede.  

Por: Nicolás Mujico - Politologo UBA- Maestrando en Defensa Nacional UNDEF

 

Hace un mes, la ciudad de Bahía Blanca se vio envuelta en un tornado que destruyó gran parte de su infraestructura. Causó una decena de muertos, y continuó su camino destructivo hacia otros puntos del país que aún no termina de resolverse del todo. La cantidad de árboles caídos en Buenos Aires y la falta de luz que sufren los isleños en Tigre, así lo atestiguan.  

En cuanto a la respuesta al temporal, la ayuda por parte del Estado provincial no se hizo esperar. La del Estado Nacional tampoco: sólo que fue cínica e insuficiente. Los vecinos tuvieron que responder por sí solos a una catástrofe que causó perdidas en el país por 100.000 (cien mil) millones de pesos. Algo así como 100 millones de dólares, lo que la califica para meterse en el ranking de catástrofes 2023 que seguramente conoceremos en algunos días.  

Lamentablemente, no será la primera vez que le toque a nuestro país estar en ese ranking. El anteaño pasado, la sequía ocasionó pérdidas por 14000 millones de dólares ubicando a esa catástrofe y a nuestro país en el sexto lugar. A mediados de 2018, Nicolas Baldío Dujovne y Federico Sturzeneger, ambos gobernantes argentinos ante el Fondo o, más precisamente, gobernantes del Fondo ante la Argentina, anunciaban el acuerdo (endeudamiento) por 50000 (cincuenta mil) millones de dólares. Entre los motivos luego explicados por el gerente de finanzas Toto Caputo sostenían que debido a las perdidas excepcionales ocasionadas por la sequía que estimaban en 8000 millones de dólares, no había quedado otro camino que recurrir al FMI. En 10 años, lo excepcional, quizá no sea la sequía sino la cosecha.  

Podríamos continuar con las inundaciones, tan graves como la sequía, y recordar lo ocurrido en La Plata en 2013 o en Santa Fe en 2004; el tornado que azotó el conurbano bonaerense en 2012 y así recorrer el hilo de frecuentes catástrofes nacionales que ocasionan perdidas en vidas y agujeros económicos difíciles de sobrellevar. Las personas, solas, sin ayuda, no podemos salir adelante como insinúa el presidente.  

Por supuesto, no se trata de un problema solo argentino. El mundo está envuelto en una economía escala Richter. Una economía de riesgo que, en cualquier momento y en cualquier lugar, te puede causar costos similares a una guerra. Desde el año 1980 a la fecha los desastres naturales han ocasionado la muerte de 2.5 millones de personas. Los daños, en ese mismo período de tiempo, aumentaron 350 % y continúan creciendo exponencialmente. Las pérdidas económicas anuales se estiman entre 250 mil millones de dólares y 300 mil millones. Las personas desplazadas aumentaron de 40 millones en 2011 a 108 millones en la actualidad y también crece exponencialmente. El cambio climático es una realidad global. El Estado es importante, planifica, previene y repara. "El individuo, con toda su libertad, es insignificante para enfrentar en soledad la enorme mayoría de los problemas, y necesita de su comunidad” sostenía desde Twitter Ramón Prades García frente a tanta soberbia presidencial.

Javier Milei continúa negando el cambio climático por el solo hecho de ser parte de la agenda 2030 y ser un hito del progresismo al cual combate. La sobre ideologización de todos los aspectos de la vida es total. Sería más inteligente reconocer como principio que “la única verdad es la realidad”, asomarse sin prejuicios a la ventana y ver qué es lo que sucede.  

Argentina debe combatir con sus propias armas y su propia batería de conceptos. Algunos insisten en la Reglobalización, por vía liberal o libertaria, ---porque los libertarios argentinos son también globalistas travestizados-, o por vía progresista liberal de centroizquierda. Nadie está interesado en la patria, en la soberanía, en nuestros intereses vitales y en el bienestar de nuestro pueblo.  

La pandemia, que ocasionó una crisis económica aún peor que todas las señaladas en este artículo, dejó en evidencia que la globalización transita sobre campo minado. Pangea está sufriendo el constante movimiento de placas tectónicas que ocasiona una insistente deriva continental. Fue la soberanía en un sentido amplio, lo que permitió a algunos países soportar mejor la pandemia. La posibilidad de desarrollar la vacuna permitió a Europa vacunar a sus ciudadanos un año antes que África. Es la autonomía que permite el desarrollo de las capacidades nacionales lo que, en definitiva, hace posible enfrentar la catástrofe y logra transformar una economía abierta en una economía cerrada que soporta el ataque de un virus letal. Es la fortaleza del Estado lo que reconstruye los puentes luego de la inundación, la que asiste a los productores ante la sequía, la que reconstruye la infraestructura luego del huracán o el tornado, la que protege a sus ciudadanos ante un virus, una epidemia o una pandemia, la que desarrolla nuevas tecnologías que luego son aprovechadas por las empresas.  Por supuesto, la que asiste con alimento, cama y techo a los desplazados.  

Ante una economía de riesgo, es necesario pensar en términos de soberanía, de patria, de elegirnos a nosotros mismos por sobre los demás. Ante un mundo que se torna cada vez más peligroso, por las amenazas tradicionales y las inclemencias del clima, el Estado tiene que estar presente principalmente en el desarrollo de las capacidades nacionales,  sin desoír las necesidades urgentes y la respuesta rápida ante cualquier circunstancia excepcional.  

No se trata de dogmatizar las funciones del Estado, ni peor aún demonizarlo y ponerlo en el rol de enemigo de la sociedad civil. Para soportar una economía de riesgo, es necesario aumentar las capacidades públicas y privadas. Transformarlas en aliadas, hacerla jugar en favor de la patria y ser capaces de ver que cada desarrollo nacional, el aumento de nuestra productividad, la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, son victorias del conjunto de la nación Argentina.  

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