Con los libertarios en Casa Rosada no cesan las internas ni la incertidumbre - Política y Medios
19-04-2024 - Edición Nº5922

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

Con los libertarios en Casa Rosada no cesan las internas ni la incertidumbre

En el palacio gubernamental se replica el clima que se advierte en la calle. Lo llamativo es que eso también se percibe en el núcleo de la administración libertaria. Entre improvisaciones y cambios drásticos, la primera semana de Milei.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

Intramuros de Casa Rosada, la frase que más resuena por estas horas es: “Parece que fue hace años”.  Quienes la pronuncian se refieren a lo lejos que parece haber quedado la jura de Javier Milei y Victoria Villarruel en el Parlamento, al igual que el primer discurso de un jefe de Estado desde las escalinatas del Parlamento nacional en vez de hacerlo ante la Asamblea Legislativa.

No fueron pocos los que guardarán en sus retinas -como imágenes distópicas- la recorrida en el Mercedes Benz descapotable con los hermanos libertarios desembarcando en las entrañas del histórico palacio rosado, sede del Poder Ejecutivo Nacional. Y luego, lo más insospechado, un Milei cantando y hablando a la multitud desde el histórico balcón “del General”.

Es cierto que la gente que se acercó a las proximidades del Congreso y Plaza de Mayo se movilizó sin el usual aparato organizado en la política clásica y fue testigo de la visita de Volodímir Zelenski (Ucrania), Jair Bolsonaro (Brasil), Felipe VI (España), Luis Lacalle Pou (Uruguay), Gabriel Boric (Chile) y Viktor Orbán (Hungría).

Lo que también se ejecutó fuera del libreto habitual fue el juramento de ministros en el Salón Blanco de Balcarce 50, que se decidió no emitir –ni por circuito cerrado- al igual que la gala en el Teatro Colón. Las explicaciones oficiales (y extraoficiales) que se dieron por la decisión que dejó a los periodistas invitados mirando absortos las pantallas en el Salón de Pueblos Originarios con el logo estilo Casa Blanca, fueron varias.

La que se envió por chats de WhatsApp decía textualmente: “Por qué no transmitimos la jura: El presidente dijo que la situación de la Argentina es crítica, no hay nada que festejar. La jura es un evento privado para que los ministros se puedan poner a trabajar”.  

La cuestión es que las actividades del jefe de Estado, y especialmente la juramentación de sus funcionarios, son de carácter público. Bajo ese mismo criterio de “no festejo”, se descartó televisar la velada en la sala de ópera más famosa de Buenos Aires. Lo único que se vio, fuera de la toma del poder en la Cámara baja y la recorrida por las calles, fue la ceremonia interreligiosa en la Catedral de Buenos Aires.

El lunes arrancó con el fragor de una vorágine de hechos interminables que se mezclaban entre el desconcierto y una notable improvisación. Milei llegó temprano a la Rosada para encabezar su primera reunión de Gabinete desde el lugar donde seguirá residiendo hasta que se termine de refaccionar la Residencia de Olivos, el Hotel Libertador.

Como se había adelantado, el debut  -a las 8 de la mañana- del flamante vocero presidencial Manuel Adorni, se realizó en el Salón Pueblos Originarios y no en el de Conferencias, debido a que el mismo quedó adaptado para el ingreso de muy pocos medios y equipos.

Luego de la presentación de rigor, lo primero que dijo el periodista y economista fue: “No hay plata, no es una frase hecha”, y punto seguido, pasó a adelantar que al otro día (martes) el ministro de Economía, Luis Caputo, anunciaría medidas “con un fuerte recorte fiscal y con alguna expansión, seguramente, en partidas sociales con quita de privilegios que el presidente Milei dio la orden de realizar con urgencia”.

En la rueda de sólo seis preguntas que se dejaron hacer, un colega consultó por las preocupaciones que tienen los trabajadores del sector estatal. Adorni manifestó que “al empleado público hay que ponerlo en valor”, y asimismo expresó que “en lo que no estamos de acuerdo, lo que vamos a combatir, es lo que se denomina empleo militante. El empleo que está por una cuestión política que no aporta nada”.

Concluida la reunión del Gabinete nacional, que encabezaron el presidente y su vice, Victoria Villarruel, Adorni informó que se habló de la necesidad del armado de un inventario general de bienes físicos y de todo el personal de la administración nacional, añadiendo que se va a revisar cada una de las contrataciones, y se va a exigir el cien por ciento de presencialidad. Debido a eso, volvieron a Casa de Gobierno unos 700 trabajadores de los 5 mil que están empleados en el mítico edificio, pero que cumplen funciones en el de la ex SOMISA y el BANADE. Nunca se vio tanta gente en las galerías, pasillos y el comedor de Balcarce 50.

El rito de las ruedas periodísticas diarias -que comenzarán a escalonar en breve- y los encuentros matutinos de Milei con sus ministros se repitieron toda la semana, sumando diversas reuniones y visitas a la Casa. Entre las más importantes hubo representaciones de China, con la que se intenta negociar la utilización de remesas del último swap que acordó el gobierno anterior, para pagar vencimientos al FMI. Asimismo, pasó por el despacho presidencial una comitiva japonesa y el embajador norteamericano, Marc Stanley junto a integrantes del Consejo de Seguridad Nacional de los EEUU.  

Quien más entró y salió las dos primeras jornadas de la semana por la explanada que da a Rivadavia fue “Toto” Caputo. Es que armar y consensuar las medidas económicas demoró, a contrarreloj, varias horas del día y de la madrugada. El martes, el vocero Adorni cometió el error de anunciar lo que todavía no estaba cerrado. Nos referimos al mensaje grabado del jefe de Hacienda con el paquete que se enviará al Poder Legislativo.

La espera hasta las 17 hs de ese día fue marcada por la ansiedad. A medida que los minutos corrían y no ocurría nada reventaban los celulares del entorno ministerial que no daba explicaciones. Pasadas las 18 circulaba la versión de que el envío había sido rechazado por el flamante mandatario y hubo que regrabarlo varias veces hasta conseguir algo parecido a lo que se quería

El equipo de prensa del mileísmo se quejaba a los periodistas por contar lo que no se podía negar. Recién alrededor de las 19 se empezó a transmitir el discurso del funcionario del área económica, que primero trató de ser didáctico con respecto a la situación actual, asegurando que de seguir así se va camino a una hiperinflación, para rematar con la parte más dura, una devaluación de 118%, con un dólar oficial en 800 pesos.

Al empezar la mitad de la semana, Adorni arrancó dando detalles del conjunto de iniciativas, entre las que se oficializó la suspensión de la pauta oficial a los medios de comunicación por un año; suspensión de la obra pública; reducción de los subsidios al transporte y tarifas de luz, gas y agua; reducir al mínimo las partidas a las provincias; eliminación de los derechos de exportación; abrir las importaciones, y la ya adelantada reducción de ministerios y plantillas del Estado.

Lo que marchó en contra de las promesas de campaña electoral de Milei y su actividad como diputado fue el tema de revertir la suba del mínimo no imponible de Ganancias -que respaldó en favor del proyecto de Sergio Massa- y el incremento del impuesto PAIS, así como las retenciones que sumó a otros productos, excepto a la soja. Aquello de “antes de subir un impuesto me corto un brazo”, que aseguró el libertario precandidato, quedó en el olvido y fue vendido por sus acólitos como “pragmatismo puro”.

El clima en Rosada no escapa a lo que pasa en todo el país. Los administrativos con contratos de varios años -pero renovados anualmente- temen ser despedidos. Mientras sucede eso, a su vez les inician auditorías en las oficinas que tienen a cargo. La falta de funcionarios con firma tiene paralizada gran parte de la gestión.

Fuerte fue la sorpresa cuando se supo que un secretario, que ya había arreglado todo –inclusive preparado su escritorio- con el propósito de asumir en un área vital de la gobernanza, llamó explicando que le había salido otra propuesta y no tomaría el importante cargo. “Algo raro pasa”, apuntó un veterano de la Casa que sabe de qué van la cosas cuando se inician este tipo de caza de brujas.

El caso que se hizo público, fue el de quien iba a ser la segunda de Sandra Pettovello en el ministerio de Capital Humano, Eleonora Urrutia. Según se pudo reconstruir, la salida fue por estar en desacuerdo con las disposiciones del “caputismo”, que a su entender no van en línea con los principios libertarios. Para ella se perjudica al sector privado y no al estatal, ese en la que está enquistada la denominada "casta”.

En esa otra interna de LLA, las usinas oficialistas salieron a desmentir que fuera ella la elegida para ocupar el puesto. Lo que infirió la ex mileísta se parece mucho a las diatribas que hicieron, desde economistas de centro y derecha, hasta votantes doctos del mundo anarcocapitalista”. Uno de ellos, muy enojado -apenas en el cuarto día del gobierno de JM- le dijo a P&M con la mirada perdida en la fuente del Patio de las Palmeras: “Parece que hubiera ganado Massa”.

Es que se nota una decepción entre varios de los soldados que acompañaron al hombre de los pelos al viento desde el principio. La respuesta también está en muchas de las incorporaciones que los Milei han sumado a la mesa chica. Una melange de peronistas de todas las vertientes, incluyendo algunos del reducido y extinguido “albertismo”, y radicales excomulgados.

Los PRO puros no ocupan altas posiciones en la sede del PEN. Hay dos versiones al respecto. Una indica que Mauricio Macri impugnó que los suyos vuelvan a altos mandos en la Casa Rosada. “Nada en la superficie, no quedemos pegados”, fue la orden del ex presidente. La otra, menos probable, es que hayan sido los hermanos los que pulverizaron esa posibilidad. Lo cierto, es que las internas de este armado empezaron mucho antes de asumir y continúan. En ese aspecto, por momentos pareciera que el Frente de Todos nunca se fue.

En los pasillos rosados quedan despojos anecdóticos de los funcionarios salientes. Entre otros, cuentas impagas de almuerzos de la ex portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, así como elementos que hace cuatro años estaban y hoy brillan por su ausencia. Por ahora nada de mucho valor, minimiza una “garganta profunda”

Lo que genera rechazo es la exacerbación en la cantidad de personal de seguridad que se multiplicó en extremo en la Casa de Gobierno e insiste en mirar con sospecha y desconfianza a los periodistas acreditados y a varios de los recién llegados del propio gobierno. “¿Usted tiene permiso para estar acá?”, consultan demostrando un excepcional grado de impericia.

La última rueda de prensa del viernes, que por pedido de sus propios colaboradores exhaustos, Adorni corrió de las 8 a las 11hs de la mañana - que es cuando termina la reunión de Gabinete- contó con la presencia del histórico Decano de Casa Rosada, Roberto “Tano” Di Sandro, quien tiene 94 años y 76 como acreditado permanente en el centro neurálgico de la información.

Con posterioridad a que el vocero contara que Milei sorteaba al mediodía su último sueldo como diputado y repasara recortes, como por ejemplo, un par de aviones de YPF y la eliminación del seguro de unos cuadros instalados en Olivos por 2.600.000 dólares, que en realidad eran pesos, el veterano colega le consultó en primer lugar: “¿Habrá un aumentito para la gente?”.

La respuesta fue extensa, pero sin referirse en lo más mínimo a nada relacionado al necesario incremento en los sueldos, a sabiendas de que, como indicó el propio Adorni, el país está atravesando una hiperinflación en torno a los 3.678% anual.

En esa línea siguió el mismo presidente Milei cuando -en una transmisión en vivo por sus redes- sorteó la dieta legislativa de $2.119.432 brutos, reconociendo lo que varios de sus colegas economistas le endilgaron, agregándole el calificativo de ‘clásico’. “Estamos totalmente abocados en terminar con la inflación, en evitar la hiperinflación. De ahí que hicimos un programa hiperortodoxo con un fuerte ajuste fiscal para llevar el déficit financiero a cero”.

Prometió bajar los impuestos que incrementará advirtiendo a su tropa que “una vez que reacomodemos la economía, vamos a empezar a eliminar todo lo que a los liberales libertarios no nos gusta”. Antes, respaldó a Patricia Bullrich (Seguridad) por su “Protocolo para el mantenimiento del orden público” (que puso en alerta a la mayoría de los opositores) y a Luis Caputo por su trabajo.

En uno de sus encuentros con la prensa acreditada, la vicepresidenta, Victoria Villarruel –que está por tener su despacho en la Rosada para cuando deba ejercer el rol de presidenta a cargo del Poder Ejecutivo- aseveró con respecto a los imparables incrementos de precios que "es lo usual para cualquier gobierno que recibe una herencia como la que estamos recibiendo nosotros, que son 16 años de desmadre, y los cuatro de macrismo, 20 años. Magia no podemos hacer", sentenció antes de pedirle prudencia a la CGT a la hora de las acciones que vaya a tomar a una semana de gestión.

Más allá del escenario de sucesos que marcaron estos siete días, en el palacio gubernamental se replica la incertidumbre que se advierte en la calle, donde la mayoría se pregunta ¿qué va a pasar? Lo llamativo es que eso también se percibe en el núcleo de la administración libertaria, que parece avanzar a base de prueba y error.

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