Juntos por el Cambio voló en mil pedazos y es negocio para Milei - Política y Medios
19-04-2024 - Edición Nº5922

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

Juntos por el Cambio voló en mil pedazos y es negocio para Milei

La unidad, en los papeles, no tapará la fragmentación cuando haya que votar proyectos que envíe Milei. La decena de bullricistas que integran la bancada PRO se siente parte del Gobierno. Los macristas quedaron golpeados, porque Milei no cumplió con el expresidente, que pidió lugares de peso en el Ministerio de Infraestructura y el de Justicia. No los tuvo.

Si quedaba alguna esperanza de que Juntos por el Cambio continuara siendo un frente electoral, la sesión preparatoria para definir las autoridades de la Cámara de Diputados dejó sin chances esa opción: poco antes de iniciarse, hubo un acuerdo para aislar al PRO y dejarlo desdibujado por su alianza a Javier Milei, que por si fuera poco provocó una feroz interna en el partido de Mauricio Macri.

El acuerdo lo cerraron la UCR, la Coalición Cívica y Cambio Federal, un bloque creado un día antes con figuras como Emilio Monzó, Ricardo López Murphy, Emilio Monzó y varios ex PRO, como los diputados que responden a los gobernadores de Chubut y Entre Ríos. Unidos, superaban con creces a la bancada de Mauricio Macri y le arrebataron la vicepresidencia segunda, que fue para el jefe de la UCR, Rodrigo De Loredo.

Cristian Ritondo, jefe del PRO, se sorprendió con la maniobra y tuvo que ceder. Tan golpeado quedó, que unos minutos después de ceder un lugar en el organigrama debió acordar con La Libertad Avanza y Unión por la Patria el reparto de lugares en las comisiones. Ritondo había buscado hasta una semana antes ser presidente de la Cámara de Diputados a través de un acuerdo con Milei que nunca llegó, por la resistencia de la propia bancada de LLA.

Si ocurría, hasta podrían haberse fusionado los bloques. Entre los libertarios no temen de una rebelión PRO: “¿Acaso van a votar con el kirchnerismo?”, se preguntan. El bloque de Ritondo quedó reducido a 37 miembros y partido entre sectores: el de Macri, el de Bullrich y el de Horacio Rodríguez Larreta, que hasta último momento amagó con partir a Cambio Federal. No lo hizo porque no se resigna a abandonar el PRO.

La unidad, en los papeles, no tapará la fragmentación cuando haya que votar proyectos que envíe Milei. La decena de bullricistas que integran la bancada PRO se siente parte del Gobierno. Los macristas quedaron golpeados, porque Milei no cumplió con el expresidente, que pidió lugares de peso en el Ministerio de Infraestructura y el de Justicia. No los tuvo.

Mientras los líderes del PRO se sacaban los ojos por los cargos, en la UCR y la Coalición Cívica miraban con espanto, porque nunca quisieron ser parte de un gobierno de Milei. Difícilmente el economista pueda contar con votos de estas fuerzas para tener leyes y así quedó claro en los primeros ensayos del Congreso.

En el Senado, el PRO se unificó al final con dos larretistas disconformes: Guadalupe Tagliaferri y Victoria Huala. Macri impuso al presidente de la bancada y la vice, Luis Juez y Alfredo De Angeli. Con siete miembros, el PRO seguirá por debajo de los 13 radicales y no entra en el redar de las negociaciones.

De esta manera, pese a la insistencia de los gobernadores de JxC, la posibilidad de unir las bancadas en el Congreso es casi nulas, porque no hay proyecto común y las fuerzas están rotas por dentro. La UCR estuvo fracturada por un día en la Cámara de Diputados, cuando los gobernadores se aliaron a Martín Lousteau y presentaron una bancada propia.

La iba a presidir De Loredo y dejaba fuera a los diputados cercanos a Gerardo Morales, quien sigue siendo presidente del partido, pero el 10 de diciembre no tiene destino claro en la política. Su gobernador Carlos Sadir, podría empezar a desconocerlo. Y su posición anti Milei lo deja a merced de un acuerdo con el peronismo que no es fácil de traducir en papeles.

Alfredo Cornejo aprovechó la coyuntura para correr a Morales de escena y obligarlo a ceder en su intención de proclamar como jefe de la UCR a Facundo Manes, quien estaba dispuesto a abandonar el partido, pero finalmente aceptó su posición de minoría.

Cornejo logró la unidad de la UCR en el Congreso, pero no la de Juntos por el Cambio, aunque no se rinde: necesita ese cuerpo legislativo para que los gobernadores negocien con más fuerza en la Casa Rosada.

El problema, como casi siempre, es Macri, que no está claro que quiere hacer. Envió a Federico Angelini a aclarar que su fuerza negociará “ley por ley” con Milei, pero luego de haber puesto el cuerpo a la campaña del economista, no le será fácil despegarse. En tal caso, su actitud será parte de una inevitable descomposición de Juntos por el Cambio.

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