El girasol tuvo la mejor campaña del siglo durante la peor sequía de la historia - Política y Medios
24-07-2024 - Edición Nº6018

LA OTRA OLEAGINOSA

El girasol tuvo la mejor campaña del siglo durante la peor sequía de la historia

A diferencia de los demás cultivos logró aumentar su producción pese a las condiciones climáticas adversas, gracias al aumento de un 25% en la superficie sembrada. Además, pudo aprovechar la guerra entre Rusia y Ucrania para exportar más y a nuevos destinos. En el nuevo ciclo resigna participación frente a la apuesta sojera.

Por Patricio Ballesteros Ledesma

 

Mientras la sequía continuaba azotando a todo el país y a la mayoría de los cultivos, en la campaña 2022/23 los productores decidieron apostar fuerte por el girasol para sostener sus operaciones. Mientras que la falta de precipitaciones generaba pérdidas enormes en soja, trigo y maíz, la oleaginosa del grano a rayas permitía aprovechar una oportunidad que los demás cultivos no tenían.

El conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, los dos mayores productores y comercializadores de girasol a nivel mundial, ponía en duda la oferta de ese origen y ofreció a los cultivadores locales desde febrero de 2022 un aumento del precio de sus cosechas en los mercados internacionales. La estrategia local fue aprovechar esa ventana de oportunidades y salir al mundo con la mayor oferta de productos posible.

El incremento vertiginoso de las cotizaciones globales se produjo por la interrupción del flujo normal del girasol en el mercado internacional, ya que ambos países sumados concentran el 56% de la producción mundial del grano, que aumenta a más del 70% en el comercio global de aceite y subproductos de esta oleaginosa.

Así, en la campaña en curso, en la Argentina se logró aumentar en un 25% la superficie sembrada con girasol con relación a la anterior y llegar a 2,5 millones de hectáreas implantadas. De ese modo, y aún con la incertidumbre climática a la vista, se logró la mayor producción del siglo, con 4,73 millones de toneladas, incluso con 100.000 hectáreas menos que en el anterior récord de la campaña 2007/08, según los datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Algunos ven esta proeza productiva como un fruto de la resiliencia del cultivo, que logró buenos rindes en situaciones de estrés hídrico, aunque desde el punto de vista humano se puede ver como la inteligencia del productor, que supo ver las opciones, aprovechar las oportunidades y diversificar los riesgos. También es cierto que nadie partió de cero. 

El girasol es uno de los cultivos más importantes del país, ya que ocupa el cuarto lugar en relación a la superficie cultivada y el quinto en términos de su producción. Durante el año pasado, generó exportaciones por más de US$1.800 millones y se posicionó como el séptimo complejo exportador del país. 

Compararlo con la soja no tiene sentido, no sólo por la expansión agrícola del poroto, y toda la inversión que se hizo en torno a su auge, sino por su inmenso mercado de exportación para granos, harinas y aceites. Si es de destacar que a fines de los 90, la superficie sembrada con girasol llegó a los 4 millones de hectáreas y esa meta podría repetirse.

Por eso, los sojeros que lo incluyeron en su estrategia de cultivos en la campaña que está a punto de terminar lograron una ecuación económica mucho mejor que aquellos que lo apostaron todo al oro verde y terminaron con pérdidas irrecuperables. Y la historia se repite, gracias a las últimas lluvias, se adelantó la siembra de girasol en el sur del país, según informan desde la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR).

Además de los productores diversificados, los que se beneficiaron con el aumento de la producción girasol en la presente campaña fueron los siguientes eslabones de la cadena, ya que los aceiteros pudieron aprovechar su capacidad ociosa dejada por la merma de soja.

De acuerdo con las estadísticas de la Secretaría de Agricultura nacional, las compras de girasol de la industria local alcanzaron un volumen récord de 3,3 millones de toneladas al 1 de noviembre último, el más alto en términos absolutos en 15 años para esta fecha. Mientras tanto, las compras de soja fueron las más bajas en los últimos 25 años, con sólo 13,3 millones de toneladas.

Esta situación impulsó la molienda de girasol, que se espera alcance 3,8 millones de toneladas en la campaña que está a punto de terminar, el nivel más alto de los últimos 15 años. Por otro lado, la molienda de soja se estima en 26,3 millones de toneladas, la más baja en casi dos décadas.

El girasol se ha convertido así en un recurso crucial para la industria aceitera del país y para los agricultores que apostaron por expandir su cultivo significaron una especie de revancha frente a las pérdidas en los demás por la falta de precipitaciones en todas las zonas agrícolas.

En cuanto a las ventas en el mercado interno, se registró un aumento significativo en los primeros diez meses de 2023, alcanzando un total de 4,3 millones de toneladas, entre contratos de compra con precio firme y fijaciones de contratos pactados con anterioridad, los usuarios finales de granos negociaron un total de 4,3 Mt en los primeros 10 meses del año, esto es un 53% más que en el mismo período del año anterior, destacan en un informe de la BCR.

Sin embargo, si se analiza la comercialización en relación con la producción anual, se observa que aún está rezagada en comparación con años anteriores, excepto por la campaña 2021/22. La volatilidad de los precios internacionales y la falta de previsibilidad en las reglas comerciales han contribuido a esta situación.

Con relación a las exportaciones, el complejo girasol registró casi 2 millones de toneladas de ventas al exterior entre enero y octubre de 2023 según las declaraciones juradas, el segundo volumen más alto de la década, solo superado por el de 2019. El aceite de girasol también experimentó una suba significativa en sus embarques, con 915.000 toneladas en este período del año, el nivel más alto en una década.

De todas maneras, desde el Consejo Agroindustrial Argentino ponen un punto de atención a este respecto, ya que las ventas externas del complejo girasol local sumaron US$ 1.128,8 millones pero disminuyeron en dólares el 31,1%, con respecto a enero-septiembre del año pasado, ya que empezaron a recomponerse los stocks rusos y ucranianos que tiran los precios para abajo.

En cualquier caso, y pese a los desafíos climáticos y comerciales, el girasol se ha destacado antes y ahora como un cultivo resiliente y valioso para la Argentina, que logró sortear la peor parte de la falta de precipitaciones asociadas al fenómeno climático de “La Niña” de los últimos años.

En su último informe, la Bolsa de Cereales porteña modificó a la baja la intención de siembra de girasol de la campaña 2023/24 en el país de 2 a 1,85 millones de hectáreas, con casi un 80% de esa superficie ya implantada. Esta caída interanual tiene que ver con la recuperación de terreno de la soja, que esta vez tuvo condiciones óptimas para la siembra y se mantiene como la reina de campo.

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