Los destinos del país se resuelven en 17 segundos - Política y Medios
14-07-2024 - Edición Nº6008

OPINIÓN

Los destinos del país se resuelven en 17 segundos

17 segundos. Ese es el tiempo que un consultor político dijo que debe durar un vídeo en la plataforma TIK TOK para poder instalar una idea. "Ni se te ocurra hacer algo que dure más de un minuto y medio, eso no lo ve nadie, el tiempo ideal es de 12 a 17 segundos ahí hay que hacer penetrar el mensaje", insistió.

Por: Marina Pustilnik  (Comunicadora social UNLP -  Diplomada en Comunicación y Defensa Nacional - UNDEF)

 

ALGUNAS ACLARACIONES PREVIAS:

El análisis que realizo a continuación, toma algunos puntos que creo convenientes para pensar la derrota. Eso no implica que considero que hubo aún factores mayores: situación económica y social, la mitad de la población no puede mantener ni siquiera una alimentación digna. 

Se planteó una agenda de clase media de la Ciudad de Buenos Aires como eje central. Como no podíamos darte un trabajo digno, salud, seguridad, educación y políticas públicas que mantengan cierta estabilidad y certidumbre, terminamos entregando esa agenda a la derecha. 

Ahora sí, realizada ésta aclaración, quiero adentrarme en otros puntos de análisis. 

Hoy estamos hablando todos con el diario del lunes. Para algunos que imaginábamos este escenario (jamás con tanto porcentaje de diferencia), se venía convirtiendo en "Crónica de una Muerte Anunciada",  aquel libro de Gabriel García Márquez que tuve que leer de manera completa cuando tenía 17 y no había Tik Tok, videos en YouTube o chat GPT para hacer resúmenes. En fin, cuando aún leía libros y los destinos de un país no se resolvían en 17 segundos.

 

17 SEGUNDOS

Ese es el tiempo que un consultor político me dijo que debe durar un vídeo en la plataforma TIK TOK para poder instalar una idea. "Ni se te ocurra hacer algo que dure más de un minuto y medio, eso no lo ve nadie, el tiempo ideal es de 12 a 17 segundos ahí hay que hacer penetrar el mensaje", insistió.

Entender a las redes sociales como campo de batalla fue, quizás, una parte fundamental del triunfo de la LLA. Redes copadas por miles de usuarios diferentes que podíamos ser cualquiera pasando a ser productores centrales de los destinos de un país. En fin, "la espectacularización del sujeto". 

La directora de escuela, la estudiante universitaria, el joven que se independizó a partir de invertir en criptomonedas, el mecánico de La Paternal, la ama de casa emprendedora: todos, absolutamente todos, tuvieron lugar en la generación de mensajes propios, y penetraron a pares generando un encuentro casi íntimo.

¿Y del otro lado? No solo que jamás logramos generar un mensaje en 17 segundos, sino que nuestro relato se perdió en medio de tanto discurso transgresor, disruptivo, contestatario.

 

UNA SOCIEDAD DE SOLOS

El presidente electo de Argentina es un líder natural que tuvo la capacidad de conectar con los demás: por odio a quienes estábamos del otro lado, por esperanza, o por identificación. 

Milei penetra en una sociedad fragmentada que, después de la pandemia, toma pastillas para dormir y en la que los ataques de ansiedad se conviertieron en el "top five" de las charlas en los grupos de amigos.

Una sociedad que tiene "hijes perrites y gatites", sin reparar que la baja de los índices de natalidad es sinónimo de sociedades modernas cada vez más individualistas. 

Milei penetra en la sociedad de los solos (aún estando acompañados) y en los miles de jóvenes que encontraron en los foros de madrugada una respuesta a su creciente malestar. Allí, por primera vez en mucho tiempo,  se sintieron interpretados. 

Está claro: la sociedad cambió y no todos pudimos verlo.

 

ARGENTINA NECESITA LIDERES

El Peronismo supo ser el movimiento político más grande de occidente, un movimiento que se encolumnó tras una idea de Nación: Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política y la figura de dos líderes centrales, Juan D. Perón y Eva Perón, ambos con un liderazgo indiscutido. 

Raúl Alfonsín, Carlos S. Menem, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Mauricio Macri, y ahora Javier Milei, también tenían el óleo sagrado de Samuel. Lo que cambia es el aceite con el que cada uno fue ungido. Liderazgos diversos, pero liderazgos al fin. 

Después de Fernando de la Rúa, para quien claramente no alcanzó ningún tipo de óleo y que dejó a la Argentina en una acefalía presidencial, apareció un flaco desgarbado, despeinado, con un cuerpo que le costaba manejar, un distinto: Néstor Kirchner.  Argentina volvía a tener conducción, a partir de la disrupción de alguien que marcaba un antes y un después desde el retorno de la democracia. 

Los años que siguieron fueron bien conocidos por todos, presidencia de CFK, muerte de Néstor, reelección de CFK, Macri Presidente, Alberto Fernández Presidente, pandemia.  ¿Y Alberto? nuevamente vacío de poder y vacío de autoridad, con la diferencia de que siguió en funciones pero no en acciones. Y un país nuevamente a la deriva que necesita líderes. 

Gritos, caras para la selfie, una peluca prominente y despeinada. Hace un tiempo atrás, analizando una entrevista de Fantino a Milei, Carlos Pagni planteaba: "uno piensa que este muchacho es alguien totalmente fisurado, con una demanda de reparación infinita... Y por eso gana, porque la gente está igual"

El nuevo presidente de los argentinos logró conectar con una sociedad que siente que la clase política la ha apartado de todo.

Uno me dijo: "En el truco hay 4 o 5 cartas que valen, los que tienen el resto jugaron la suya solo con la intención de que se vuelva a repartir el mazo a ver si cambia la suerte", aunque eso destruya el juego. 


¿Y AHORA?

No es momento de caza de brujas. Y menos con nuestro pueblo que, nos guste o no, se expresó en las urnas. Es momento de parar la pelota y utilizar este tiempo de incertidumbre para repensar cuál es el concepto de Patria por el queremos bregar. Sólo de allí se definirá nuestro accionar como justicialistas. 

Que ésta derrota, que fue durísima, la peor desde la consolidación de nuestro movimiento, sea el puntapie para renovarlo. 

Necesitamos hombres y mujeres a los que les importen menos los cargos, los choferes y las oficinas con cafetera y vuelvan a tener como única bandera la construcción de una Patria Justa, libre y soberana.

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