El último intento de Bullrich  - Política y Medios
19-04-2024 - Edición Nº5922

LA INTERNA, DESDE ADENTRO

El último intento de Bullrich 

Bullrich pagó el precio de una interna feroz, en la que no supo leer los últimos resultados electorales, dónde el rechazo al Gobierno no se traducía en un retorno del votante que le permitió a Macri ganar en 2015. 

Una ola de votantes que no participó en las elecciones primarias y que, eventualmente, se vuelque a su favor es la única esperanza de Patricia Bullrich, la candidata de Juntos por el Cambio, para llegar a un ballotage presidencial. 

Por ahora, ninguna encuesta anticipa ese final, pero la exministra de Seguridad peleará hasta el último voto para llegar. El número es atractivo: se estima que entre ausentes, imputados y votos en blanco, hay 10 millones de votantes.

Claro que no todos se decidirán a participar y sólo algunos lo harán tomado postura por alguno de los candidatos. Si la definición es repartida, Bullrich no tiene chances de continuar en carrera. 

El anuncio, tardío, de que le ofrecerá a Horacio Rodríguez Larreta ser su jefe de gabinete, confirmó lo que era un secreto a voces en el búnker de JxC: que el votante del alcalde porteño no se volcó por Bullrich. 

No solo eso: una parte, reconocen cerca de la candidata, podría votar al libertario Javier Milei, quien pasó los últimos dos años insultando al jefe de gobierno. La pelea es por los segmentos de la sociedad y no por las figuras políticas, licuadas como nunca antes.

Bullrich pagó el precio de una interna feroz, en la que no supo leer los últimos resultados electorales, dónde el rechazo al Gobierno no se traducía en un retorno del votante que le permitió a Macri ganar en 2015. 

Los sectores medios y, sobre todo, de menos recursos, nunca cicatrizaron las heridas de una gestión presidencial de Cambiemos que les arruinó el poder adquisitivo. 

Sin tener en cuenta es escenario, Bullrich libró una interna sin límites con Larreta, en la que dio por hecho que el electorado se inclinaría por el ganador de esa interna, porque no tendría otra opción. 

Casi como si la gente debiera estar presa de JxC por el fracaso del Gobierno y la falta de otra oposición, que finalmente apareció. Sólo Cristina Kirchner lo había advertido, cuando habló de una elección de tercios y se tomó en serio el crecimiento liberal.

El camino de Bullrich después de las primarias estuvo lleno de espinas. Empezó sola, con Mauricio Macri haciendo gestos a favor de Milei, con Larreta y el derrotado candidato a gobernador Diego Santilli de vacaciones. 

Ni conseguía dirigentes decididos a acompañarla y los pocos que la seguían le exigieron elegir un referente económico para no repetir frases que se  habían en su campaña, cómo que buscaría dólares físicos en el Banco Central o pediría un blindaje con el FMI. 

El elegido fue Carlos Melconian, enemistado con Macri. Bullrich no logró una relación llana con él: no compartió agenda y lo desautorizó en las negociaciones parlamentarias.

Tampoco lo escuchó para el primer debate presidencial, dónde volvió a pifiar en conceptos económicos. Mejoró en el segundo, cuando pudo hablar de seguridad y pegarle por temas varios a Mieli. 

Su apuesta a la territorialidad, con la exhibición de gobernadores e intendentes, resultó otro grito desesperado en búsqueda de votos que no llegan. Ahora sólo le resta esperar que una parte del electorado que le dio la espalda pida por ella. Es su única oportunidad. 

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