Los préstamos de los bancos al Estado pasaron del 29% al 54% de sus activos - Política y Medios
28-02-2024 - Edición Nº5871

FINANCIAMIENTO PÚBLICO

Los préstamos de los bancos al Estado pasaron del 29% al 54% de sus activos

Desde que asumió Alberto Fernández, el fondeo de Economía con las entidades financieras locales creció hasta casi duplicar su participación. En simultáneo, los créditos al sector privado bajaron del 44% al 27% de sus carteras y siguen en caída. ¿Cuáles son los riesgos de esta operatoria?

Por Patricio Ballesteros Ledesma

 

Tras el crecimiento del PBI en 2021 del 10,3% y del 5,2% el año pasado, fuentes oficiales y privadas estimaron una proyección para el 2023 del 2% los más optimistas y casi nulo o negativo el resto (locales y extranjeros).

Lo cierto es que la desaceleración de la última parte del 2022, que continúa o se acentúa en los primeros meses del corriente año, por el fuerte impacto de la sequía y la escalada inflacionaria sin aumento de la producción, auguran un panorama poco alentador hasta las elecciones.

En esta línea, algunos economistas señalan que una de las causales de la actual retracción de la actividad económica es el crowding-out, es decir el constante desplazamiento del sector público al tomador privado en la demanda del crédito bancario.

Según un informe de GMA Capital, que citó el diario Ámbito este martes, el financiamiento al sector público en lo que va del año explica más del 53% del activo de los bancos del sistema. 

Esto se compone de un 36% invertido el Leliqs y Pases del BCRA y otro 17% de exposición a lo que se denomina “riesgo Tesoro”, es decir, la colaboración que prestan a la Secretaría de Finanzas al participar de las licitaciones mensuales de letras y bonos en pesos. 

 

El sector público ganó terreno frente al privado

A finales de 2019 los activos de los bancos tenían sólo un 29% de préstamos al Estado, aclaran desde esa consultora. Como contrapartida, continúan, el crédito al sector privado cayó por debajo de los niveles dados durante el gobierno de Cambiemos, cuando los préstamos privados promediaron 44%, medidos como porcentajes del total. 

Desde enero de 2020 nunca abandonó una tendencia descendente y hacia marzo de 2023 pasó a representar apenas el 27,2% del activo del sistema financiero. Además, también cayó el nivel de préstamos al sector privado como porcentaje del PBI, con un pico del 16% en 2018 antes de la crisis, hasta un 10,5% en marzo de este año.

El Estado en teoría tiene varios caminos para financiarse, aunque en la práctica no todos están disponibles ni son privilegiados por uno u otro Gobierno. 

Gastar sólo por un monto igual o menor a la recaudación es lo ideal, lo lógico, pero no es una práctica común desde hace décadas, incluso por los que se quejan del gasto público pero cuanto gobiernan sólo recortan el que afecta directamente a las personas: salud, educación, seguridad, jubilaciones, indemnizaciones.

Por eso es que se acumulan deudas en dólares y también en pesos en forma constante y creciente desde hace años, aunque algunas administraciones nacionales y provinciales cancelaron deuda en lugar de tomar nueva, mientras que otras pidieron créditos exorbitantes con fines lindantes con la ilegalidad.

 

El Gobierno tiene pocas opciones de fondeo

Ahora bien, este año el sistema financiero argentino ha alcanzado picos y valles entre los créditos a los sectores público y privado, en relación al nivel de depósitos en los bancos, que siguen creciendo en términos reales.

El asunto es que el Estado, con la virtual imposibilidad de endeudarse con el extranjero, por el alto nivel de deuda con los acreedores ya tomada, salvo en líneas específicas con el BM, el BID o la CAF, la financiación local es la única salida.

Por ejemplo, en marzo último casi 6 de cada 10 pesos de los depósitos privados fueron a préstamos para el sector público, mientras que los restantes poco más de 4 pesos fueron tomados por empresas y personas, en este caso con predominio de alto costo financiero y plazos muy cortos.

Esta relación entre los destinatarios de la financiación es, según los memoriosos, la peor en los últimos 20 años. Deja en claro la elección del Estado de transformarse en una aspiradora de pesos para solventar su funcionamiento, más allá que en los últimos meses redujo su nivel de gastos e inversiones desde el ingreso de Sergio Massa a Economía.

De todas maneras, este lunes Hacienda publicó un comunicado del Sector Público Base Caja donde informó que el déficit primario acumulado del primer cuatrimestre del año alcanzó a poco más de $1 billón, lo que implica un monto equivalente al 0,59% del PBI, del que casi $580.000 millones surgen de la caída en ese monto de las exportaciones durante el período a raíz de la sequía.

 

Empresas y personas con cautela para endeudarse

En un contexto de inflación creciente y restricciones a las importaciones, que las grandes empresas no se financien en el mercado de capitales local implica que prefieren mantener su producción y ajustar por precio más que por cantidad. 

Las pymes no acceden al crédito bancario por diversos motivos, por eso es que el Gobierno dispuso líneas especiales para la inversión productiva desde las entidades públicas, para ampliar la cobertura, aumentar los plazos y subsidiar las tasas.

Por el lado de las personas y las familias, más allá del uso de las tarjetas de crédito, el nivel de inflación creciente y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios o ingresos, complican los consumos diarios y alejan la posibilidad de endeudarse a mediano y largo plazo.

Según el Informe Monetario del BCRA de marzo, la relación promedio entre los préstamos bancarios en pesos al sector privado y los depósitos de ese origen en los últimos 20 años fue de 70,2%.

El máximo fue de 100,1% en junio de 2018, bajo el gobierno de Cambiemos y mientras se negociaba el regreso del FMI y el mínimo bajó al 37,3% en el primer año de gestión de Néstor Kirchner junto al ministro Roberto Lavagna.

 

Cuatro de cada diez pesos se prestan a privados

El último dato del BCRA, correspondiente a febrero de 2023 fue de 42,3%, lo que representa la relación más baja desde la asunción de Alberto Fernández, cuando este ratio tuvo su pico de 72,6% dejado por la administración Macri.

Eso significa que hoy, de cada 10 pesos depositados en los bancos, poco más de 4 pesos se destinan a préstamos al sector privado. El resto es absorbido por el Estado de diversas maneras, pero sobre todo en las licitaciones de instrumentos financieros que se realizan en forma periódica, Leliqs, Letes y Pases.

Además, mes tras mes se refinancian los pasivos remunerados y se tiene que recurrir a la emisión monetaria para pagar los intereses de la deuda en curso, que cada vez tienen una tasa más alta. Esto provoca una bola de nieve que para el Gobierno es controlable y para la oposición una bomba de tiempo.

No hace mucho, algunos referentes del anterior gobierno y dirigentes opositores al actual, dejaron trascender que si ganan las elecciones de este año, cuando asuman van a defaultear la deuda en pesos. Eso también es un peligro, más allá de que llegaran a ganar y en su momento lo hicieran.

Por ahora, de todos modos, diversos analistas sostienen que al tener el Estado tal volumen de deuda con los bancos, existe el riesgo de un impacto fuerte en el sistema financiero ante una eventual crisis económica. 
 

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