El kirchnerismo bloquea a Alberto y Cristina reconfigura al FdT - Política y Medios
18-05-2024 - Edición Nº5951

ENTRETELONES DE CASA ROSADA

El kirchnerismo bloquea a Alberto y Cristina reconfigura al FdT

Con la vicepresidenta en el centro de la escena del peronismo por la demanda de su candidatura y su negativa sostenida, el oficialismo baraja alternativas que dejaron al albertismo en segundo plano.

Por Juan Pablo Peralta, desde Casa Rosada.

La anomalía de poder se ha vuelto natural en Balcarce 50. Mientras se sostiene un virtual ordenamiento institucional, en rigor de verdad, y a medida que se acerca el final del mandato, la figura presidencial se reduce cada vez más a la de un funcionario que lleva adelante actividades de corte protocolar y que sólo tiene el micrófono habilitado para intentar meter alguna cuña en la interna que golpeó fuerte las posibilidades de gestión del Frente de Todos y su capacidad de fuego de cara a los comicios nacionales.

Pese a la debacle económica, y a lo que parece un armisticio forzoso para llegar hasta el 10 de diciembre sin cimbronazos que se salgan de madres, Alberto Fernández insiste en tener algún tipo de influencia en la estrategia electoral del peronismo.

El presidente tuvo que rescindir sus ambiciones reeleccionistas, pero no se quiere bajar de la pelea con quien lo habilitó en 2019 para ocupar el cargo que detenta, y menos aún con Sergio Massa, el hombre que, por orden de la misma Cristina Kirchner, le intervino definitivamente la administración del Estado nacional.

El resentimiento de Fernández con ambos es proporcional al que las huestes kirchneristas sienten por él y los pocos leales que le quedan. Así y todo, y según entienden en el Instituto Patria, como un acto de cinismo político, el Mandatario nunca deja de convocarlos a la unidad cada vez que se le presenta la oportunidad.

Los gobernadores peronistas que están obteniendo triunfos lo reciben en sus provincias, pero con los ojos puestos en lo que vendrá. El lunes, el reelegido Sergio Ziliotto, le abrió las tranqueras de La Pampa con la excusa de inaugurar un Centro Territorial Integral de Políticas de Género y Diversidad.

En su papel de maestro de ceremonias, el jefe de Estado le habló a esos “que pregonan que estamos muertos”. Además ensayó una imitación a la vicepresidenta, al criticar (sin nombrarlo tampoco) al líder de La Libertad Avanza, Javier Milei, a quien, en un rol un poco más pendenciero -y buscando titulares mediáticos- calificó directamente de “energúmeno”.

La otra anormalidad que también se sostiene, en este caso a nivel del Partido Justicialista, es la de que su titular -el propio Alberto Fernández- permanece en el puesto debido a una necesidad coyuntural; la de tener que esperar que se reordene la tropa. En ese contexto, el martes, en el microestadio de Ferro, se realizó otro congreso del PJ Nacional. Más de 900 delegados se hicieron presentes con el fin de avanzar hacia una táctica que permita evitar una derrota que ponga en aprietos al peronismo.

El presidente optó por quedarse desde el mediodía en su despacho de Casa de Gobierno. Allí recibió a representantes de la empresa china Wuhan Yangluo Port Service Co, que pretende ingresar en los jugosos negocios de la Hidrovía. Massa no fue invitado y desde Hacienda prefirieron no emitir opinión al respecto.

Mientras Gildo Insfrán encabezaba en Caballito la cumbre del Justicialismo -y desde las tribunas el canto generalizado era “Cristina Presidenta”- la senadora publicó en sus redes sociales una misiva donde reafirmaba que no iría por ninguna candidatura.

La extensa carta -con cuestionamientos al Poder Judicial, al macrismo, y de manera elíptica al acuerdo firmado por el tándem Fernández/Guzmán- era leída por la militancia desde sus dispositivos móviles con cara de desilusión. Aunque en los rostros se notaba que, al fin y al cabo, no era más que la crónica de un final anunciado.

En Rosada, donde impera la inactividad, el presidente Fernández salía y entraba por la explanada de la Casa, sin que en ningún momento se informara qué estaba haciendo.

Lo poco que se supo era que mantenía contacto permanente con su máximo referente en la reunión del PJ, Santiago Cafiero (canciller), quien se trenzó en una discusión con Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad de la PBA), sobre quién será la figura que oficializará los frentes electorales el próximo 14 de junio, cuando venza la fecha para presentar las alianzas. Los gobernadores sostuvieron al formoseño Insfrán.

En mitad de semana hubo idas y vueltas con respecto a la presencia del titular del Ejecutivo en la inauguración de la exposición BNA Conecta en Tecnópolis. El equipo de comunicación presidencial envió mensajes con marchas y contramarchas, hasta que finalmente Fernández se subió al escenario junto a la titular del Banco Nación, Silvina Batakis y el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren.

Fernández fue con un único objetivo, contestarle a CFK las diatribas que le hizo en el texto que había dado a conocer el día anterior, en referencia a lo que él acordó con el FMI.

“Siempre hay que recordar que cuando uno está en default con el Fondo, lo que inmediatamente se genera es la restricción de crédito de todos los organismos eh… Hay que saber que el Banco Mundial no nos presta más plata, que el BID no nos presta más plata, que la CAF no nos presta más plata, y que por ejemplo un swap como el chino se hubiera caído, hay que entender todo esto”, se defendió, sin decir nada sobre el re-renunciamiento de su ex socia.

A la vez que llegaba a Plaza de Mayo el Bloque Piquetero Nacional que acamparía hasta el jueves, el Primer Mandatario mantenía cónclaves con intendentes del Conurbano, entre los que estuvieron Alberto Descalzo (Ituzaingó), Juan José Mussi (Berazategui) y Andrés Watson (Florencio Varela).

A su vez mantuvo una reunión con el diputado bonaerense, Julio Pereyra, y más tarde con el gobernador reelecto en Tierra del Fuego, Gustavo Melella. Solamente fotos fue lo que se mandó a los periodistas acreditados en la sede gubernamental.  El trascendido extraoficial fue: “Todos vinieron a acercar posiciones”.

Con Cristina en plan de futura jefa de la oposición -y dispuesta a defender ese lugar- el jueves se suspendió la habitual conferencia de prensa de la portavoz, Gabriela Cerruti. “El horno no está para bollos”, graficó un elocuente dirigente que merodea las galerías rosadas mientras se dedica a promover la campaña 2023 de Daniel Scioli. El embajador argentino en Brasil, pero que está más tiempo en Buenos Aires que en el país vecino.

La justificación de la vocería para dar de baja la rueda de prensa fue que la funcionaria acompañaría a su jefe a Salta, donde sería recibido por otro que reeligió, Gustavo Sáenz. Gobernador que horas antes había estado en el Ministerio de Economía abrazado a Massa, quien lo felicitó por la victoria, pero especialmente por haber dado vuelta la página y no dedicarse a estar discutiendo en los medios por candidaturas.

Un mensaje solapado al "neo albertismo” que intenta representar Scioli. En ese barro de desconfianzas mutuas, la postal del Presidente, el Ministro y el Gobernador, quedó en el olvido.

En el mini acto que Fernández compartió con el salteño se volvieron a escuchar las justificaciones que el mandatario nacional expresa en cada una de sus alocuciones con respecto a los problemas que tuvo su presidencia: La herencia de su antecesor, la pandemia, la guerra y la sequía. De todos modos, volvió sobre la interna peronista al decir que “el futuro puede ser maravilloso si no nos enredamos en debates estériles, innecesarios y si trabajamos unidos, más allá de las diferencias”.

Por la noche, hasta los más estrechos colaboradores presidenciales, se sentaron frente a las pantallas del principal canal oficialista para escuchar a Cristina Kirchner en una presentación televisiva concedida en tiempos de definiciones, como ella misma dijo, después de 7 años de no pisar un estudio. Todos querían saber cuán piadosa (o no) sería con ellos.

Los sorprendió cuando, después de exponer a su ex delfín por haber dicho después de las PASO y antes de las Generales en 2019 “que estaba bien el dólar a 63 pesos”, cosa que hizo trepar la cotización, la Vicepresidenta manifestó que “este Gobierno es infinitamente mejor que lo que habría sido otro de Macri”. Inclusive hubo algún tipo de alivio cuando CFK reconoció que hubo situaciones que complicaron las cosas.

De todas maneras, uno de los misiles dirigidos a Casa Rosada llegó cuando aseveró que “elegí a Alberto Fernández porque era la única manera de hacerlo (ganar la elección). Era una buena estrategia. Ahora, las decisiones no pueden ser juzgadas cuatro años después. Que salga bien dependía de la gestión”.

Otros tres pasajes fueron a dar directo a la columna vertebral de Fernández al afirmar que “Máximo fue el nexo que permitió que Sergio (Massa) se sumara al espacio”. Algo que siempre se adjudicó al actual mandatario. El segundo sablazo surgió cuando expresó que el tigrense “agarró una papa caliente”, en franco reproche a lo actuado por Alberto F y su ex ministro Martín Guzmán.

Por último, muchos leyeron un guiño a la precandidatura presidencial de su alfil en el ministerio del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, cuando declaró: “Espero que los hijos de la generación diezmada tomen la posta”. Esa especulación se inició hace varios días, cuando se empezó a hablar de una fórmula entre el camporista y Malena Galmarini, titular de AySA y esposa del ministro Massa.

El viernes, el silencio de radio se apoderó del palacio de Gobierno en relación a los dichos de la jefa política del FdT. El Presidente tuvo una sola actividad en agenda, recibir a Adelmo Gabbi, titular de la Bolsa de Comercio, quien le presentó a las nuevas autoridades de la entidad.

A las 14:42, Fernández decidió romper el sigilo y habló a través de su cuenta de Twitter. “El 25/5/2003 cambió la historia. La llegada de Néstor Kirchner inició un camino de reparación moral, justicia social y derechos humanos. Al cumplirse 20 años, convoco a todas y todos a homenajearlo en Plaza de Mayo y escuchar a su compañera de vida, @CFKArgentina”, con el hashtag #NéstorNosUne, y la foto del ex presidente.

No fueron pocos los que vieron en el gesto presidencial algún instinto de claudicación ante la avanzada kirchnerista, que saldrá a las calles a tratar de imponer que Cristina es la única conducción, y quien va a definir la estrategia electoral oficialista. Otros leen un intento del jefe de Estado por encolumnarse tras lo inevitable. El 24 de junio, cuando venza el plazo de presentación de candidatos, se develará el misterio.

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