El déficit comercial del primer trimestre fue casi igual al superávit del año pasado - Política y Medios
28-02-2024 - Edición Nº5871

TENDENCIA NEGATIVA

El déficit comercial del primer trimestre fue casi igual al superávit del año pasado

De enero a marzo se acumuló un rojo en el comercio exterior de US$1.290 millones, que implica una caída interanual de casi el 100%, frente a los US$1.386 millones de saldo positivo en igual período de 2022. Qué factores influyeron en este cambio de signo y cómo enfrentan la caída de divisas desde Economía.

Por Patricio Ballesteros Ledesma

 

Mientras desde la oposición no hacen otra cosa que acusar al Gobierno de la pésima situación económica que se vive en el país, la gente se mantiene casi al margen de la puja política en el año electoral y no necesita voceros o jueces que son o fueron gobierno para saber cómo está la cosa en su economía personal o general.

Mientras, el ministro de Economía Sergio Massa, que le pidió a los sindicalistas juntarse pronto con los empresarios para hablar de la recomposición de ingresos frente a la imparable inflación, que esperaba empiece con 3 en abril pero que ahora todos ubican arriba del 8%, procura que el FMI le adelante a junio todos los desembolsos del año para asegurarse el pago de los próximos vencimientos y bajar la presión por lo menos hasta diciembre. 

Eso implicaría engrosar las reservas del BCRA con US$10.700 millones, que aunque sólo podrían usarse para el repago de deuda con el organismo de crédito hasta el fin del mandato, permitirán asegurar la mayor parte de los fondos necesarios para cancelar los compromisos y evitar incumplimientos de metas que la realidad local y global favorecen. 

De ahí el pedido de ayuda que el Presidente Alberto Fernández le hizo a su par estadounidense Joe Biden en persona el mes pasado, del que recibió un fuerte apoyo al recibirlo con gran parte de su gabinete económico, y el que Sergio Massa actualiza cada vez que se reúne con funcionarios de la Casa Blanca y del FMI.

En este contexto, y sobre todo por la sequía que este año provocó la brusca caída en las exportaciones del agro, no sólo ingresarán menos divisas al país sino que habrá menos dólares para realizar las compras al exterior imprescindibles para no detener algunas actividades económicas que dependen de insumos y piezas importadas.

 

El efecto de la sequía y sus consecuencias

Según publicó el INDEC el mes pasado, en el primer trimestre de 2023 se registró un déficit comercial de US$1.290millones, contra un saldo a favor de US$1.386 millones en el mismo período del año pasado. Esto significa, en la comparación interanual, que en ese lapso del 2022 hubo más exportaciones que importaciones y que entre enero y marzo del corriente se invirtió la relación.

Peor aún, y aunque la ralentización de la actividad productiva e industrial ya no demanda tantas importaciones como el año pasado, pese a que muchas empresas se quejan por las demoras en la aprobación de compras pendientes en el exterior, en el primer trimestre se decidió postergar el pago de importaciones por US$2.400 millones ante la falta de divisas, lo que significa incrementar la deuda comercial del país.

Según el Balance Cambiario del BCRA, en el primer trimestre se vendieron dólares para erogar compras al exterior por US$14.031 millones y se pagaron otros US$767 millones por fletes. Con una pequeña variación en el monto, el dato del Intercambio Comercial Argentino elaborado por el INDEC, que toma las operaciones registradas a partir de los despachos de Aduana (con fletes incluidos), suma US$17.178 millones en el período.

Según las proyecciones del Gobierno este año bajarán en alrededor de US$9.000 millones las exportaciones de soja a raíz de la sequía, lo que sumado a los otros cultivos y la caída en la recaudación por retenciones al final duplicaría ese monto.

Ayer, el monitor industrial de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) le puso una nueva estimación privada a la caída en el ingreso de divisas del sector, sumada a la que ya habían anotado otras instituciones como la Bolsa de Cereales porteña y la BCR. 

 

Casi US$20.000 millones menos de exportaciones

Con la pérdida de 50 millones de toneladas de cosecha sólo en soja, trigo y maíz, que implican una caída productiva del 43%, la merma de exportaciones de granos, harinas y aceites derivados superará los US$18.777 millones.

Según esa entidad, en el primer cuatrimestre de este año, el ingreso de divisas sectorial de US$5.237 millones significó una caída neta de US$5.861 millones con respecto a igual periodo de 2022 (US$11.098 millones).

Al hacer foco en el cluster productivo y exportador que más divisas aporta a la economía local, se desprende que la caída de casi 20 millones de toneladas en la nueva cosecha de soja (42,2 millones del ciclo 2022 a 22,5 millones del 2023 estimadas por la BCR), está impactando de lleno en la oferta del grano disponible de la cosecha temprana.

Además, en el primer trimestre de 2023 la molienda de la oleaginosa se redujo en 2,55 millones de toneladas con respecto a 2022 y descendió 3,93 millones de toneladas con respecto a 2021. Se trata del peor registro de molienda de los últimos 20 años.

Menos dólares para el agro y menos divisas para el Gobierno. El dólar agro y el dólar soja dieron algo, pero poco para lo necesario en este contexto: sumarían US$3.000 millones en cada caso, hasta fin de año y fin de mayo, respectivamente. 

El BCRA enfrentó hace pocos días una fuerte corrida cambiaria con billetes propios, una intervención que según Massa fue avalada por el FMI, aunque el organismo lo había excluido como posibilidad en el acuerdo, porque no había otra posibilidad para ponerle un freno. La rápida reacción seguro generó menos pérdidas que las potenciales.


La restricción externa como eje problemático

El problema es que se siguen drenando divisas por varias razones pero no entran al mismo ritmo, al contrario, pasan los meses y la presión sobre los dólares es mayor que sus ingresos al mercado. Más allá del blue, el MEP y CCL, por estos días se movió también el dólar ahorro en coincidencia con el cobro de haberes.

La brecha cambiaria ya superó el 100% y tras la intervención del Gobierno se calmó la presión, pero cualquier trascendido o especulación la puede reactivar y cada vez cuesta más la resistencia. La tensión política  y la incertidumbre económica también juegan.

Gran parte de las compras de energía para el invierno, como por ejemplo el GNL importado, se pactaron con meses de antelación y por eso este año implicarán un gasto considerablemente menor al anterior. 

Se anunció un ahorro superior a los US$2.000 millones por la entrada en operación del gasoducto PNK y las compras anticipadas, pero igual se necesitarán unos US$8.000 millones para este rubro.

En la misma línea se aceleró el swap con China para pagar las importaciones desde el gigante asiático en yuanes (el mes pasado se habilitaron operaciones por US$1.000 millones), y en la reunión con el presidente Lula Da Silva en Brasilia se inició la gestión para realizar el intercambio comercial entre ambos país en reales y pesos.

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